revista literaria de LIRAS enero-marzo año IIS U M A R I O l Premio Abdala/ Baragaño 1999/ Fallece José A. Goytisolo/ Concurso Hnos. Loynaz/ de reVISTAS/ Pre- mio de Narrativa y Ensayo Alejo Carpentier/ Certa- men Internacional Odon Betanzos/ Concurso nacio- nal de Literatura Félix Pita Rodríguez/ Encuentro Ibe- roamericano sobre la vida y obra de Dulce María Loynaz... ..................................................................................................... 54 Apologías del antihéroe / Juan Ramón de La Portilla............................................................ 40 Como de bronce candente / Ibrahim F. La Rosa....................................................................... 41 De iniciaciones y novelas totales / Joaquín Badajoz........................................................................... 43 En la muerte de Torrente Ballester .................................. 23 Arte poética / José Z. Tallet..................................................... 28 Para hablar de lo mismo / Esteban Menéndez...................... 3 Las palabras envolventes / Antonio Piedra.......................... 48 Joaquín Badajoz........................................................................... 8 Jesús Jambrina........................................................................... 12 Alberto Peraza............................................................................. 14 Orlando V. Pérez.......................................................................... 16 Jorge Félix Rodríguez................................................................... 18 Yomar González........................................................................... 20 Juan Manuel Bueno...................................................................... 22 Letra orrid a La inmortalidad / Milán Kundera............................................ 32 Bioy Casares: subversión del orden real / Felipe Arroyo................................................................................ 451 1 1 1 1 VOCES: josé raúl fraguela esteban menéndez héctor garcía yomar gonzález oscar llanes rafael a. bernal alfredo galiano CORO: gleyvis coro montanet josé ángel argudín david horta pimentel dagoberto valdés luis amaury mariela sieres minerva valle joaquín badajoz pedro luis garcía TRAZOS: yenia maría gonzález ILUSTRACIONES: obras de david santa fe DIRECTOR: ernesto ortiz Correspondencia: apartado postal 23 Pinar del Río 20100 Impresión: Comisión Católica para la Cultura Obispado de Pinar del Río Trimestral Año II No 6 enero-marzo / 1999 No se prohibe la reproducción total o parcial por cualquier medio, siempre que confiese que lo leyó en deLIRAS. Cada artículo firmado refleja la opinión del autor, que puede ser compartida o no. revista literaria One dignity delays for all - One mitred Afternoon - None can avoid this purple - None evade this Crown! E. DICKINSON N os enteranos (no nos pregunten cómo) que ABC (Adolfo Bioy Casares, por más señas) en los preámbulos de su tránsito a lo que está más allá de esto, desfloró a la doncella internet. Un suceso inédito en los anales de la prensa argentina: poner a conversar digitalmente al escritor («Esto es más o menos como una entrevista cualquiera. Pero no nos vemos las caras, lo que de algún modo es una ventaja») con miles de sus lectores en todo el mundo. Una computadora Pentium II inside en el cuarto repleto de libros amarillentos, apolillados, muebles añejos, y una máquina de escribir modelo 1922, una abuela tecnológica que permanece empolvada, pues Bioy nunca se separó del gusto primigenio de escribir directamente sobre el papel. Maravilla que un hombre de su edad y costumbres acepte estos retos, se esfuerce por comprender lo nuevo, y aprenda a convivir con lo distinto, y hasta con lo de futuro incierto, de tan imberbe. Con esa filosofía, no debió ser traumático cruzar aquel umbral, aquella puerta escondida. Porque ABC tenía la mal pagada virtud de no amar demasiado su nombre. Cómo explicar sino que muchas de sus obras sean duetos con Borges (la fundación en 1935 de la revista Destiempo, la realización de dos textos para filmes en 1955, y los varios volúmenes de novelas policiacas, mezclados con observaciones irónicas sobre la sociedad argentina y suscritos con diversos seudónimos: H. Bustos Domecq, B. Suarez Lynch, B. Lynch Davis y Gervasio Montenegro), con su Silvina Ocampo (aquella novela policiaca de inquietante título marital) o con ambos (las antologías de la literatura fantástica y de la poesía argentina). Cada alma tiene un mayor o menor índice de refracción; siendo la letra (la palabra) un tono del día humano, púrpura o sereno azul o bruno, existe un reino donde la literatura se refleja entre espejos paralelos, realimentándose, dialogando, amaneciendo. La buena amistad bruñe las almas. La vida empeñada en la búsqueda de esas consonancias, de esas amplificaciones que surgen cuando — en el libre concierto de las voces — encontramos un eco, nos prepara a reclamar aquel rango de los muertos (claim the rank to die!) que exaltaba la Dickinson. Miremos a nuestro alrededor, atentamente, y esforcémonos porque cada cual diga lo suyo. Ni mordaces ni amordazados. Porque hay una dignidad que a todos nos espera/ una mitrada tarde./ Nadie evita esta púrpura/ ni esta corona evade.PR”XIMAMENTE nuevas ediciones ´Su acontecer est· marcado por una pasiÛn y una premoniciÛn que quiz· le lleguen de ese aliento mÌstico que anima la acciÛn toda del Apostol cubano. O de aquella certeza que mana del Cordero pascual: el sacrificio como redenciÛn. Lo que el poeta se apresura a con- jurar es la dicotomÌa ópresente en algunas edades del hombreó entre una particular historicidad y una trascendencia; asÌ, el tiem- po adquiere todo su dramatismo, su estig- ma.ª / E RNESTO O RTIZ H ERN¡NDEZ ´Condenados de la hora, pero tambiÈn de sÌ mismos, estos personajes medran a un paso de la marginalidad y si a˙n no han cruzado la lÌnea y permanecen en ese potencial estado que los convierte, m·s que en seres para la muer- te, en seres para la abulia y la nulidad de la existencia, no es poco probable que alguna vez los veamos precipitarse y adquirir fisonomÌa larvaria, volverse nada, descender al nivel del pordiosero o el mendigo, cual criaturas de Beckettª / J UAN R AM”N DE LA P ORTILLA Los CONDENADOS Orlando ValdÈs narrativa Les devuelvo mis cosas, LAS PALABRAS... JosÈ H. Garrido poesÌa CARILDA: abrazar todo el planeta en Calzada de Tirry 81 Monogr·fico ´Es este un hermoso relato coloreado con destreza, con una m·gica habili- dad al recrear ambientes naturales de nuestra cubanÌa y un tema poco o nada tratado en la literatura infantil: El re- greso de la familia a la casa materna despuÈs de muchos aÒos de exilioª / De la Contraportada. ´Camino del RÌo Seco es la dulce senda que Dayron y el abuelo recorren al des- cubrir los secretos de ese singular rÌo en Vueltabajo. Es adem·s la oportunidad que nos brinda Alberto Peraza Ceballos con su poesÌa de una ternura tan sutil como el olor de las pomarrosas o la transpa- rencia que poseen los sueÒosª / N ESTOR M ONTES DE O CA Camino del RÕO SECO Alberto Peraza Ceballos poesÌa para niÒos Bajo el aire y el sol de BUENAVISTA RenÈ ValdÈs Torres narrativa para niÒos colecciones LALA LALA LA URELUREL URELUREL UREL / BR BR BR BR BR UJITUJIT UJITUJIT UJIT AA AA A colecciones PUENTESPUENTES PUENTESPUENTES PUENTES / MEMMEM MEMMEM MEM OO OO O RIARIA RIARIA RIA Otro n˙mero de la colecciÛn ´Memoriaª, dedicado a una de las poetisas insignes de latinoamÈrica, dos veces premio nacional de Literatura: la matancera Carilda Oliver La- bra. Contiene estudios sobre su vida y obra, fotografÌas y poe- mas inÈditos, cronologÌa y bibliografÌa...3 3 3 33 ESTEBAN MENÉNDEZ Para de HABLARlo mismo A pesar de estar advertido de evidenciar una conducta esquizoide con este tipo de trabajo u otros (superiores o inferiores) de igual naturaleza, afronto el mismo con todos los riesgos señala- dos por dos eminentes autores, uno, cubano, el otro, francés. Afir- ma Alberto Garrandés «que una de las formas de la locura es (...) el destino mítico de la interrogación de la literatura»1 y Bernard Delvaille sostiene —coincidiendo por otras vías con Garrandés— que «aquel que hable de la poesía está loco, porque la poesía co- mienza donde está la incomunicación»2; por tanto, el fin último de estas páginas puede ser la locura o la incomunicación. El presente análisis no tiene entre sus pretensiones ser ex- haustivo o autosuficiente sobre los temas que plantea —demasia- do se ha escrito ya sobre ellos—; tampoco aspira a una caracteriza- ción tipológica en torno a las tres horneadas de poetas que aborda: clase de poesía que escribieron, características comunes, etc.; cuan- do lo haga sólo es mi interés, por necesidad expositiva, explicarme quizás un poco mejor; su objetivo es solamente uno: destacar un rasgo que, en mi criterio, define a algunos de estos movimientos y que considero poco estudiado. 1. Desde el Mester de juglaría primero, hasta el de clerecía des- pués, el hombre ha venido cantando a lo que su «yo» ha experimen- tado en sus más disímiles relaciones y/o enfrentamientos con el mundo exterior, tanto los líricos-personales (el amor, la soledad, la traición del ser amado, etc.) como los sociales-colectivos (la tira- nía, el abuso del poder, la doble moral...); y hasta hoy continúa haciéndolo sin resultarnos insoportable esa tautología con rela- ción a los primeros temas (los referentes a su «yo» íntimo o cuasi íntimo); sin embargo, para muchos esa tautología aludida sí se hace insoportable y aburridísima para los temas sociales... ¿por qué?... Decíame un amigo, autor de un excelente libro de poesía —como es corriente hoy, inédito— que a cada cierto tiempo apare- cía un poeta con su carga de palabras lustrosas para hablar de lo mismo; y no es que creyera que quedara algún vocablo que no hu- biera sufrido su estreno, sino que un poco por ilusión vanidosa y legítima, esa aspiración lo embargaba siempre, y cuando no, sí la forma de utilizar las viejas palabras en uso, de su forma de empleo y colocación en el discurso poético al momento de concretarse el hecho artístico. De ahí deviene mucho el lenguaje objeto, directo; el tropológico; el alegórico; el simbólico y otros, aunque en ellos intervengan —como es lógico— otras causales y motivaciones. Es decir, que nada nos queda por decir o hacer que sea total- mente nuevo, sólo nos resta como única originalidad posible la del tono, tono que, al igual que el de nuestra voz sicofisiológica, es irrepetible. Alcanzarlo es una tarea impostergable del poeta de es- tos tiempos. ¡Difícil tarea! Creo que si volverse sobre nuestro entorno sociopolítico con el instrumento de la poesía pro- duce esa «categoría» del aburrimiento, ante todo se debe a que, en primer lugar, la realidad contra la que se han enfrentado esos poetas en mu- chos casos se mantiene, pese a que han sido varios los esfuerzos, sinceros muchas veces, para cambiarla... y es más, sostengo que ese senti- miento de aburrimiento señalado proviene ante todo de la conciencia de inutilidad por alcanzar hasta ahora ese objetivo común tan deseado, pues ahí tenemos casi monolítica a la realidad suscitadora de tanta poesía políticosocial. 2. Es verdad que mucha literatura funciona en un tiempo, en un momento, y que pasado éste queda descimentada o como documento historiográfico, testimonial o... periodístico; pero la buena literatura, la verdadera no sólo es tal, como tampoco lo es de forma exclusiva para un lector en potencia lleno de futuridad, no, lo es ante todo para el lector atemporal, enfatizando en el de nuestra época, el actual. De otra forma apenas si mereciera la pena escribirse, excepto sobre (o utilizando) las disciplinas señaladas u otras similares. No debe escribirse sólo para este instante o para la gaveta que únicamente puede abrirse pasados los cien años de desinterés y barbecho. 3. De las generaciones poéticas cubanas, nin- guna se ha visto sometida por distintos avatares —legítimos algunos— a asumir un discurso polí- tico ideológico por tanto tiempo y con tanta obli- gatoriedad y persistencia como la de los años ´50. Ese narcisismo revolucionario, como es co- nocido, llevó al silencio o al exilio a demasiados escritores de valía; además en la conformación de esa generación entraron muchos elementos anómalos o poco frecuentes, pues más que un movimiento generacional fue un englobamiento arbitrario donde entraron a formar parte todos los que se hallaban en la praxis poética y conta- ban con cierta juventud y una incipiente obra; así, agrupó a poetas de diversas tendencias: líri- cos, neorrománticos; surrealistas o de esa filia- ción; intimistas; marcadamente herméticos, et-4 4 4 44 cétera. Desde su nacimiento esta generación estuvo determinada por imperativos históricos-sociales, y como tal esa fue la condición que se le impu- so: no tuvo documento programático (excepto la revolución misma); tampoco contó con cabeci- llas o ideólogos ni con un objetivo estético com- partido por todos sus miembros, creo que el fin común más generalizado en ese sentido fue la necesidad de replantearse la poesía en función del hombre, de tal forma que se le hiciera com- prensible la nueva realidad social que trajo al país el triunfo de 1959; además fue también —y ese también fue demasiado lejos— una reacción antiorigenista, con frecuencia por intereses es- purios, y en otras como un normal movimiento de rechazo a la generación anterior. Sin embar- go, pienso (siempre lo he pensado) que el grupo Orígenes fue, más que superado históricamen- te, un grupo silenciado, obligado a guardar omi- noso silencio, menos por haber debilitado su estética que por urgencias de la nueva realidad política-ideológica-social de un credo multifor- me más acorde a sus fines y objetivos. Si bien es una realidad incuestionable que la «generación de los años ´50 fue la más favoreci- da por la revolución»3, asimismo lo es que le ocu- rrió igual que al último Emperador de China, Pu- Yi, pasó de Emperador a proletario perdiéndolo todo, pues la avanzada de este grupo se vio con- ducida a un callejón asfixiante y sin escape por el siempre mal recordado «período gris», lo que trajo como consecuencia que esos creadores no vieran publicadas más sus obras y permanecie- ran en el silencio largos años, debido a los desencuentros con el Poder Cultural de la épo- ca; escritores que en su mayoría, como he apun- tado, representaban lo más genuino y vigoroso del grupo, «y que fueron suplantados por epígonos de tercera o cuarta categoría» 4 dañando seria- mente al coloquialismo, que devino un avecinamiento en muchos casos con la peor poe- sía y hasta con la prosa para nada poética. 4. Mas la retórica poética en uso creó su antirretórica y esta poesía que cada vez lo era menos, acicateada por numerosas lecturas underground —llegadas por las vías más increí- bles y diversas—, además de otros reclamos y circunstancias obvias fue creando las condicio- nes para que el panorama poético cubano se abriera a temas considerados tabú por la revolu- ción e instalaran en nuestra lírica a la tercera generación poética, la de los años ´80. Hemos soslayado la segunda oleada de poe- tas surgidos después de 1959, la llamada gene- ración Caimán —agrupada en torno al tabloide cultural el Caimán Barbudo— por considerar que la misma no registra de forma mayoritaria un evidente cambio de signo politicosocial, marca- do por su vocación criticista e intransigente, como la de los años ´80; realmente este grupo en su momento de arranque continúa sobre las huellas de la generación que le antecede o bien se orienta hacia los temas ancestrales o recurrentes del hombre, buscando huir de la transitoriedad de la poesía de una parte y por otra, casi inducida a seguir ese camino por la tensa situación polí- tica del país. Es de esa forma que se refugia en el intimismo o en los asuntos privilegiados por la promoción anterior, reiteramos. Al menos, en su primera antología «Usted es la culpable»5 o en publicaciones posteriores de esos autores esto se evidencia de forma particular, salvo raras excepciones, que denotan además un elevado espesamiento tropológico y mayor desenfado formal. Es necesario destacar que la caracterización general de la ter- cera generación está por hacerse todavía, no existe un corpus teó- rico suficientemente sólido o informado que lo haya hecho, aun- que contemos con honrosos pero incompletos estudios sobre el particular. Esta generación, aparte de devolver a nuestra poesía a sus cau- ces normales, privilegió el «yo» sobre el generalizado «nosotros» anterior mediante el empleo o revitalización —entre otros recur- sos— de temas como la soledad, la angustia, el tedio, la nostalgia, la profundidad filosófica, los viajes (reales o imaginarios), el sexo, la marginalidad, etc., y todo con una altísima implicitación y mar- cado carácter polisémico en su tratamiento. Pero si lo señalado es cierto y notorio, no faltó en numerosos de sus miembros más importantes una zona de su obra destinada a un tipo de poesía poco triunfalista, llegando a posiciones acerba- mente críticas ante todo error social o político con gran desprejuiciamiento en sus enfoques. Si la generación de los años ´50 se caracterizó (entre otros) por estos dos rasgos: lo social y lo político (y su fuerte connotación apologética), la de los años ´80 fue su continuadora en esta direc-5 5 5 55 enero-marzo ción, sólo que asumió ese cambio de signo a tal profundidad como nunca antes había sucedido después del triunfo revolucionario, y si esa posición ante la poesía en aquel entonces fue considerada válida, creo que todavía lo es aún, aunque haya adoptado otras formas y maneras más sutiles y diferentes. Una breve selección de fragmentos de textos de miembros de la generación de los años ´50 será más explícita: Pero lo que importa es la Revolución lo demás son palabras del trasfondo de este poema que entrego al mundo lo demás son mis argumentos. (Islas. Rolando T. Escardó. La Generación de los años ´50, p- 105)6. Trabajamos: no hay tiempo para estar tristes. Trabajamos: no hay tiempo para enfermedades de lujo. Trabajamos: no hay tiempo para pensamientos de muerte. (Trabajamos. Francisco de Oráa. O. Cit., p-201)7; -comprendidos aquellos alarmados adolescentes de tamaño futuro-. ya ni nos acordamos de nosotros mismos. (Manía de inmortales. Sidroc Ramos. Ob. Cit., p-130) 8 ; Tu miliciana mano cálidamente sentiré en la mía, cuando de día o madrugada leas, en un lugar lejano de la isla amenazada, esta primera carta apresurada. (Carta que no sabía a dónde iba a enviar cuando fuiste moviliza- do. Rafaela Chacón Nardi. Ob. Cit., p-110)9; sea siempre tu nombre entre nosotros fuego del día justo dulce mirada del hombre que amanece sea siempre tu nombre revolución entre nosotros (Para siempre. Carlos Galindo Lena. Ob. Cit., p-149)10; Nosotros, los sobrevivientes, ¿a quiénes debemos la sobrevida? ¿Quién murió por mí en la ergástula? (...) ¿Sobre qué muertos estoy yo vivo, sus huesos quedando en los míos? (El otro. Roberto Fernández Retamar. Ob. Cit., p-259) 11 ; Por esta libertad que es el imperio de la juventud Por esta libertad bella como la vida habrá que darlo todo si fuere necesario hasta la sombra y nunca será suficiente. (Por esta libertad. Fayad Jamís. Ob. Cit., p-248)12; Escriben algunos miembros de la generación de poetas de los años ´80: Dejar la isla, abandonarse al polvo elemental de cada aullido, del almuerzo salvador y del pájaro en la mesa tan abierta y familiar en nuestra sagrada hora. Morir, dejarse caer en otro sentido lejano al de la fiesta (...) Dejar la isla por otra menos dadivosa (...) Todos queremos escapar, destilarnos /por el mundo, ser marineros de una vez, trocar nuestra virtud por otros cuerpos /más silentes. (Dejar la isla. Norge Espinosa. De transparencia en transparencia, pp- 45-46)13; pequeño, dentro de su charco de miedo pasa /tu buey; buey clandestino, buey anónimo, /buey amordazado por un poco de amor hacia su propia tierra. (...) Y es que te piden tanto y no dan nada y es tiempo de no salir al ruedo bramado /como un buey y que se rompa el circo. (Chorreando entre los condenados. Nelson Simón. El peso de la isla, pp-15-16)14; Y ahora que soporto el peso de la isla, que cargo con mi país como quien carga una pesada cruz o el más necesario de los equipajes; no sé hacia dónde voy, no sé lo que me aguarda si logro amanecer. (...) porque la vida no es un sueño, es más la pesadilla que nos van regalando, (...) A nadie debemos el terror de esta vida sobre una cuerda floja ni el traspiés, (...) A nadie más que a nosotros mismos, (...) Y ahora que guardo mi país, sus dudas, sus mentiras tremendas, sus cielos desplomados (...) (El peso de la Isla. Nelson Simón, poemario ho- mónimo, pp-23-25) 15 . Es este momento de decir /lo que quedó inconcluso cuando violentamos la verdad política la verdad irritante de dejar escapar que /nos equivocamos casi gustosamente como si fuera inevitable toda una historia en la que decidimos reconocer /la pérdida de un tiempo y de un orgullo que no nos pertenece. (En el momento de escribir una carta. Juan C. Valls. Los días de la pérdida, pp-33-34)16. Matamos a mi hermana con un golpe de patria ahí en la puerta cómo iba a romper nuestro corazón6 6 6 66 /de cinco puntas cruzando el agua la de manos perfectas como lo cotidiano ella que planchaba mi magia de crecer. (Declaración política familiar. Osvaldo Sánchez. Usted es la culpable, p-169)17. Yo tenía un pupitre, una voz agradable, /una ciudad dispuesta. Los maestros tocaban mis espaldas /y decían: muy bien. Todo era hermoso: desde el primer ministro hasta la muerte de mi padre. Y perfecto, como debían ser los hombres y la Patria. Pero eso fue hace mucho tiempo —hace ya mucho tiempo— y ahora es difícil precisarlo. (Los golpes. Emilio García Montiel. El encan- to perdido de la fidelidad, p-29) 18 . 5. Todo el dramatismo que muchas veces suele tener la historia ha pesado sobre los poetas de los años ´90: demasiadas cosas que se creyeron imposible han sucedido ante sus ojos: la caída del socialismo en Europa del Este y su repercu- sión negativa para Cuba; el despiadado bloqueo imperialista económico y cultural al que esta- mos sometidos; el fracaso de la izquierda lati- noamericana; la mal llamada crisis de los balseros; la despenalización del dólar, etc., etc., más la pérdida de valores que se suponían sóli- damente cimentados, han marcado a esta olea- da poética, abocada a afrontar la vida casi desde posiciones existencialistas, existencialismo más como actitud ante la vida que como sistema filosófico (aunque no lo excluye) que unido al interregno postmodernista, arroja sus resultados sobre esta poesía, con frecuencia desasida, observable en nuestras pu- blicaciones en la actualidad. El parcial cierre editorial durante varios años, más el exilio económico-cultural y hasta político presentado con otro carácter por muchos escritores nuestros, además del abandono de la prác- tica literaria de otros, han repercutido en nuestra cultura tan nefastamente como otro «quinquenio gris». La poesía que hoy se escribe en nuestro país nos presenta a un poeta que, o bien deambula dentro de sí mismo en busca del verso perfecto y novedoso o se empeña en presumibles gestos más o menos epigonales, como fiel seguidora de las generaciones an- teriores más inmediatas —salvo contadas excepciones de rigor—, fundamentalmente de Orígenes y la de los años ´50, pues las alu- didas fueron horneadas que si todavía continúan fecundándonos, se apoyan en el hecho de que en el momento de certificar su de- función cultural tenían todavía demasiado que decirnos, provinien- do de este fenómeno su vigencia actual. De esta forma, garantizando nuestra continuidad lírica-cívica, ciertos textos de varios o numerosos autores de los ´90, amén de lo señalado, muestran otra y la misma necesidad de comunicación y queja y develan los más secretos rincones de su realidad al po- ner en evidencia el absurdo de mucho de ella, a la vez que erigién- dose en censores de lo que obstaculiza sus sueños e ideales, as- pirando a cambios y aperturas que solucionen de una vez un «sta- tus» cultural que rechazan o no aceptan, manteniendo el cambio de signo con relación a la generación de los ´50 que he destacado: jamás tuve esas ciudades nunca un viaje del que volver contando historias aquí se respira el engaño de los peces muertos limpios en la orilla de la sangre del mar son muertos que se esconden en las grutas o los túneles del fondo sólo muertos ilustres (...) por varios años la libertad puede ser una postal de paso Zürich o La Habana San Francisco o Madrid pero la adolescencia acaba pronto (...) (Los hermosos muertos que agitan el mar. (sic), 1-p-22 y Donde espera la trampa que un día pisó el ciervo, 2, p-37, libro homó- nimo, José Félix León, respectivamente) 19 ; La prosperidad del país de mi padre, la cruz que hará el milagro que mi madre espera parecen cenizas de la misma herejía y mi elección ya no importa, reposa ahora, y abraza, importa sólo el puente de luz iluminando parcialmente los rostros dispuestos ante la mesa, importa esta noche de sombras que nos reúne de nuevo (Ante la mesa débilmente iluminada. Ernesto Ortiz Hernández. Obelisco del hereje, p-44)20; y si me burlo de Dios, y del señor Presidente, y del hijo del señor de los ejércitos, y si me burlo de equis, y si me burlo de mí por no estar loco o por estarlo, a que no me atrevo, a que no pongo un sismo en el reposo7 7 7 77 enero-marzo ESTEBAN MENÉNDEZ. . de la avenida, (...) (Ciudad que podría ser cualquier ciudad. Ernesto Ortiz Hernández, Ob. Cit., pp-44-47)22. 6. Entonces... ¿sobre qué bases verdaderamente sólidas y convin- centes se sustenta el criterio de que otro debe ser ya el camino a seguir por la más joven poesía cubana, pues estos temas fueron agotados por su tratamiento reiterado? ¿Acaso esas etapas están superadas por nuestra realidad ac- tual?, ¿no conviven de manera hegeliana en el espectro sociopolítico actual casi los mismos y viejos problemas del pasado, ahora con otros matices, a pesar de lo que se ha avanzado en esta dirección y de que otros conflictos dialécticamente hayan ido surgiendo? Considero válido cualquier intento poético en ese sentido en el momento presente y abrigo la esperanza de que nuevos poetas apa- rezcan de pronto con su carga de palabras lustrosas para hablar de lo mismo. La realidad los autoriza. 1.Garrandés, Alberto: Poética. Revista Unión, 23/1996, p-29. 2.Delvaille, Bernard: Los amores de Aragón. La Gaceta de Cuba, octubre de 1988, p-12. 3.Oraá, Francisco de: Poetas de los ´50: señas de identidad, La Gaceta de Cuba, mayo-junio de 1993, p-7. 4.Fowler, Víctor: Lectura de Domingo para el hombre común, La Gaceta de Cuba, octubre de 1988, p-30. 5.Usted es el culpable. Antología poética. Editora Abril, 1985. Com- pilación de Víctor Rodríguez Núñez. 6.La generación de los años 50. Antología poética. Editorial Letras Cubanas, 1984. Selección de Luis Suardíaz y David Chericián. Prólogo de Eduardo López Morales. 7.Ob. Cit. en No. 6. 8.Ob. Cit. en No. 6. 9.Ob. Cit. en No. 6. 10.Ob. Cit. en No. 6. 11.Ob. Cit. en No. 6. 12.Ob. Cit. en No. 6 13.De transparencia en transparencia. Antología poética. Editorial Letras Cubanas. Coedición entre el ICL, Instituto de Cooperación Ibero- americana en Cuba y la Embajada de Francia. La Habana, 1983, selec- ción y notas de Nidia Fajardo Ledea. 14.El peso de la isla. Poesía. Ediciones Hnos. Loynaz, Pinar del Río, 1993. 15.Ob. Cit. en No. 14. 16.Los días de la pérdida. Poesía. Ediciones Hnos. Loynaz, Pinar del Río, 1995. 17.Ob. Cit. en No. 5. 18.El encanto perdido de la fidelidad. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1991. 19.Donde espera la trampa que un día pisó el ciervo. Premio Calen- dario. Poesía. Editorial Abril, 1996. La Habana. 20.Obelisco del Hereje. Poesía. Colección Pinos Nuevos. Editora Le- tras Cubana, La Habana, 1996. 21.Noche interior, noche ciudad. Poesía. Ediciones Hnos. Loynaz, Pinar del Río, 1998. Edición financiada por el Excmo. Ayuntamiento de Jerez de la Frontera, España. 22.Ob. Cit. en No. 21. Auspiciados por la Asociación Herma- nos Saíz y bajo el sello Editorial Hnos. Loynaz, estos cuadernos reúnen el pen- samiento y la investigación actual sobre las artes, la literatura, la música y las Ciencias Sociales aplicadas a la cultura en sentido general. El primero, titulado * notas al margen, está dedicado mayoritariamente a las Artes Plásticas y el carácter exclusivo que, desde la visión centrista de la cultu- ra, tiene la creación en provincia (textos de E LVIA R OSA C ASTRO , J OAQUÍN B ADAJOZ , J OR - GE L UIS M ONTESINO , y J ORGE M AÑACH ). Por ex- tensión, se suman trabajos sobre la lite- ratura en Cuba (textos de A TILIO C ABALLERO , R AMÓN C ALA y J UAN R AMÓN DE L A P ORTILLA ) y un recordatorio a la obra filosófica y peda- gógica de Humberto Piñera (por E RNESTO O RTIZ ). prÛximamenteprÛximamente prÛximamenteprÛximamenteprÛximamente NUEVA COLECCIÓN C UADERNOS DE E NSAYO DEDICADOS AL ESTUDIO DEL A RTE Y LA T EORÍA DE LA C ULTURA Auspiciado por: Asociación «Hermanos Saiz» Ediciones «Hermanos Loynaz». AHS Ensayista y poeta pinareño. Su poemario «Grito a dos voces» ha sido publicado por Ediciones Vitral. Escri- tos suyos aparecen en varias revistas.Next >