Joel del Río, crítico de cine y profesor

Aquí una lista con mis veinte cineastas cubanos favoritos: he tratado de jerarquizar las obras de quienes han representado “lo cubano” inmanente, es decir, aquellos cuyos mejores filmes (los mencionados) son mapa y espejo, resumen e iluminación de los cubanos dondequiera que estemos y en cualquier época. Para ver en perspectiva esas intenciones hay que citar más de una película de cada autor.

– Tomás Gutiérrez Alea: Memorias del subdesarrollo (1968), La muerte de un burócrata (1966), Los sobrevivientes (1979), Fresa y chocolate (1993).

– Humberto Solás: Lucía (1968), Un día de noviembre (1972), Cecilia (1982), El siglo de las luces (1991)

– Nicolás Guillén Landrián: Coffea Arábiga (1968), Ociel del Toa (1965).

– Manuel Octavio Gómez: La primera carga al machete (1969), Historia de una batalla (1962), Los días del agua (1971).

– Fernando Pérez: Madagascar (1994), Suite Habana (2003), La vida es silbar (1998), Hello Hemingway (1990), Madrigal (2007).

– Juan Padrón: ¡Vampiros en La Habana! (1985), Elpidio Valdés contra dólar y cañón (1983).

– Sara Gómez: De cierta manera (1974), Una isla para Miguel (1968).

– Santiago Álvarez: Ciclón (1963), Now! (1965), Despegue a las 18:00 (1969).

– Julio García Espinosa: Aventuras de Juan Quin Quin (1967), Tercer Mundo, Tercera Guerra Mundial (1970).

– Orlando Rojas: Papeles secundarios (1989), Una novia para David (1985).

– Juan Carlos Cremata: Nada (2001), Oscuros rinocerontes enjaulados (muy a la moda) (1990), La Época, El Encanto y Fin de Siglo (1999).

– Juan Carlos Tabío: Plaff o Demasiado miedo a la vida (1988), El cuerno de la abundancia (2008).

– Carlos Quintela: La obra del siglo (2015), La piscina (2011).

– Enrique Pineda Barnet: La Bella del Alhambra (1989), Cosmorama (1964), Giselle (1963).

– Ernesto Daranas: Conducta (2014), Los dioses rotos (2008).

– Miguel Coyula: Memorias del desarrollo (2010), Cucarachas rojas (2003).

– Enrique Colina: Estética (1984), Los bolos en Cuba, una eterna amistad (2011).

– Oscar Valdés: Vaqueros del Cauto (1965), Muerte y vida en El Morrillo (1971).

– Marisol Trujillo: Mujer ante el espejo (1984), Oración (1984).

– Daniel Díaz Torres: La película de Ana (2012), Alicia en el pueblo de Maravillas (1991).


Danae C. Diéguez, crítico de cine y profesora

Admito que enumerar, en el intento de construir algún tipo de canon, puede llegar a ser un ejercicio de jerarquías con el que muchas veces no comulgo. Lo que me lleva a valorar unas obras más que a otras estará siempre basado en aspectos que unas veces legitimo más y otras menos. En mi caso, depende de muchos factores. Lo que sí sé es que en ese ejercicio jerárquico siempre pueden existir injusticias. Por eso quiero aclarar que me interesan mucho las propuestas que tienen directores como Miguel Coyula en Memorias del desarrollo (2010) y Carlos Lechuga en Santa y Andrés (2016).

Admito que la obra de Kiki Álvarez, desde La Ola (1995) hasta lo más reciente que conozco de él, me parece muy importante como discurso para el cine cubano. Un documental como Existen (2005, dir. Esteban Insausti) me parece de referencia obligada, así como Oscuros rinocerontes enjaulados (muy a la moda) (dir. Juan Carlos Cremata, 1990). Y, por supuesto, Carlos Quintela, al que creo un cineasta fundamental. El acompañante (2015, dir. Pavel Giroud) me parece una película necesaria en nuestra cinematografía.

No debemos perder de vista a realizadoras como Jessica Rodríguez, Patricia Ramos y Heidi Hassan. Creo que son directoras que irán develando lenguajes y temas cada vez más interesantes. De Heidi dije hace mucho tiempo, cuando hizo Tierra roja, que teníamos que seguirle los pasos. Su obra nos regalará muchas sorpresas, ya lo está haciendo.

Tierra roja (2007, dir. Heidi Hassan)

El patio de mi casa (2007, dir. Patricia Ramos)

Te llamarás Inocencia (1988, dir. Teresa Ordoqui)

Una isla para Miguel (1968, dir. Sara Gómez)

Reportaje (1966, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Mi aporte (1972, dir. Sara Gómez)

Mujer ante el espejo (1983, dir. Marisol Trujillo)

Sirenas (2015, dir. Maryulis Alfonso)

Lucía (1968, dir. Humberto Solás)

Extravío (2007, dir. Daniellys Hernández)

La piscina (2011, dir. Carlos Quintela)


Reynaldo Lastre, crítico de cine e investigador

Esta lista responde a una negociación entre mi gusto personal por el cine y la manía de pensar la filmografía nacional en términos canónicos. Sobre Memorias del subdesarrollo, Lucía o La muerte de un burócrata (nombres repetidos hasta el cansancio en cualquier evocación crítica o académica sobre el cine cubano, a la manera de un reflejo incondicionado), hay que decir que esas reiteraciones no han estropeado su encanto, a más de cincuenta años de estrenadas. Las sigo viendo por puro placer estético.

Cosa distinta me sucede con La última cena y La inútil muerte de mi socio Manolo, en las que pienso como las producciones formales más arriesgadas y a la vez perdurables del ICAIC. Por su parte, los dibujos animados de Juan Padrón le ganaron la batalla al moralismo de su contexto, y los documentales de Sara Gómez y Guillén Landrián convirtieron la estructura formal en subversión política, una subversión que crece con los años. Sumé a dos realizadores jóvenes casi al final de la lista, porque sus trabajos abren caminos inexplorados en el cine de la isla. No son los únicos, pero son los que prefiero.

Memorias del subdesarrollo (1968, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

La muerte de un burócrata (1966, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

Elpidio Valdés (todos los cortos) (1974-1989, dir. Juan Padrón)

La última cena (1976, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

Lucía (1968, dir. Humberto Solás)

Los del baile (1965, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Una isla para Miguel (1968, dir. Sara Gómez)

El proyecto (2017, dir. Alejandro Alonso)

Los perros de Amundsen (2017, dir. Rafael Ramírez)

La inútil muerte de mi socio Manolo (1989, dir. Julio García Espinosa)


Ángel Pérez, crítico de cine

Debo admitir que esa propensión a divulgar listados de películas –tan de moda en la industria cinematográfica– me parecen un asunto absolutamente circunstancial y condenado al reduccionismo, un acto motivado por la necesidad de “opiniones” y no de “ideas”. Forzado a hacer mi selección, dejo constancia de los motivos de mi escogencia: las películas que incluyo en la lista siguiente, creo, anudan las búsquedas estéticas y la formación de discursos que han sido corrientes en el devenir de lo que podemos identificar como el tiempo histórico de la Revolución.

Con esto quiero decir que estos filmes resultan para mí la materialización más acabada de las múltiples perspectivas en que se presentaron un conjunto de hechos condicionantes de la singularidad del cine cubano. Sobre lo anterior como fondo, lo que termina por definir la selección es que cuanto fija estas películas al contexto histórico en que fueron realizadas trasciende esas circunstancias y permanece vigente en nuestro presente.

De poder, hubiese incluido muchos otros filmes.

Ficción (1959-2000)

Memorias del subdesarrollo (1968, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

Lucía (1968, dir. Humberto Solás)

La primera carga al machete (1969, dir. Manuel Octavio Gómez)

De cierta manera (1974, dir. Sara Gómez)

Una pelea cubana contra los demonios (1971, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

Son… o no son (1980, dir. Julio García Espinosa)

La inútil muerte de mi socio Manolo (1989, dir. Julio García Espinosa)

Papeles secundarios (1989, dir. Orlando Rojas)

Madagascar (1994, dir. Fernando Pérez)

Molina’s Culpa (1993, dir. Jorge Molina)

Documental (1959-2000)

Asamblea General (1960, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

Ociel del Toa (1965, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Coffea Arábiga (1968, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Taller de Línea y 18 (1971, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Una isla para Miguel (1968, dir. Sara Gómez)

Guanabacoa, crónica de mi familia (1966, dir. Sara Gómez)

Sobre Luis Gómez (1965, dir. Bernabé Hernández)

Now! (1965, dir. Santiago Álvarez)

LBJ (1968, dir. Santiago Álvarez)

Hanoi, martes 13 (1966, dir. Santiago Álvarez)

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