La Gaceta de Cuba ha venido rescatando a figuras notables de la cultura cubana que, por muy diversas razones, decidieron vivir fuera de nuestro país, y en ocasiones han muerto fuera de él. Tal es el caso de Jorge Mañach: fundador del Grupo Minorista, de la Revista de Avance, de la Universidad del Aire, de la organización política ABC, autor de la aún insuperada biografía Martí, el Apóstol, miembro de la Asamblea Constituyente de 1940, su quehacer intelectual y político, con frecuencia polémico, ocupó más de treinta años de nuestra vida republicana, en la que trató de ser, como afirma Jorge Luis Arcos en su ensayo, “el ideólogo de una burguesía nacional inexistente”.
Escritos sin conocimiento mutuo uno de otro, estos dos textos ofrecen visiones distintas y complementarias de esta figura imprescindible para comprender el proceso de la cultura cubana en la primera mitad del siglo. Curiosamente, ambos apelaron, para intentar una caracterización más exacta de su perfil humano e intelectual, al poema que Cintio Vitier le dedicó en el momento de su muerte, y que nosotros, obligados por la coincidencia, reproducimos íntegramente.

