Víctor Alfonso Cedeño
Víctor Alfonso Cedeño

¿Te consideras un cineasta independiente? ¿Por qué?

Fui un cineasta completamente independiente. En mis inicios trabajé con mis amigos y lo hacíamos todo por amor al arte. Éramos un grupo de jóvenes entusiastas, algunos deseosos de contar historias y otros queriendo demostrar desempeño técnico. No cobrábamos nada por eso. Poco a poco fueron apareciendo ayudas, becas de creación y premios que nos hacían sentir remunerados. Luego trabajé un tiempo como freelancer haciendo publicidad y esto generó un precedente para mis más recientes trabajos que son netamente esponsorados.

¿Qué criterios (económicos, políticos, culturales) han condicionado tu autonomía creativa para hacer cine en Cuba?

Bueno, mi obra ha estado limitada por todos lados. La animación no es una carrera o especialidad que se estudie oficialmente en Cuba, todo se hace de manera autodidacta aunque hay varios talleres que se imparten de vez en cuando y de los que se enteran unos pocos, hay que simpatizar para que se te abran las puertas. El no haber estudiado cine me hace ver muy difusa las líneas divisorias entre los roles de una producción y todo lo he tenido que aprender sobre la marcha.

También está la limitante tecnológica. Hay que invertir siempre para actualizar la tecnología y tener máquinas de mejor procesamiento. Por esa parte soy muy abandonado, mi cabeza anda por las nubes y no puedo predecir la rotura de una laptop o un disco duro, siempre pierdo información almacenada.

En el plano político está el problema de las historias que quiero contar. Siempre he querido reflejar la realidad desde mis vivencias personales usando los referentes de mi preferencia, provocar al espectador y hacerle sentir algo. Esto trajo como resultado ninguneo, invisibilidad y premios negados. Al final fui creando afiliaciones con personas que piensan similar a mí, lo cual fue determinando mi línea creativa.

Desde los años noventa el campo cinematográfico cubano ha experimentado importantes transformaciones, entre ellas, la perdida de la hegemonía productora del ICAIC. En este panorama, ¿hacia dónde apunta la denominación cine independiente en el caso cubano? ¿Tiene sentido hablar de cine independiente hoy?

El verdadero cine independiente, desde mi modesto criterio, es el que haces con un grupo de amigos, y después buscas cómo comercializarlo. No sé si el término independiente parte del cine indie que estuvo de moda, con festivales internacionales y todo. Si lo vemos desde ese punto de vista, se pudiera decir que el cine independiente cubano es aquel que no se hace con la industria. En Cuba sólo tenemos el ICAIC, así que aquel que no trabaje con la institución, es un “cineasta indie cubano”. Pero al igual que ocurre con la música, si comienzas a hacer indie rock, separado de las disqueras y tienes éxito, van a aparecer disqueras interesadas en tu producto, entonces, lo de independiente es temporal si te va bien.

Recientemente el Gobierno cubano ha legislado sobre el cine nacional. ¿Cómo impacta el decreto ley 373 las condiciones de posibilidad de los cineastas? ¿En qué medida responde a los intereses y las demandas del gremio?

El Poder sólo hace cambios bajo presión, hay que pincharlo porque si no se acomoda, y en el caso cubano sólo regatea hasta donde se lo permite el unipartidismo. En la última década comenzaron a surgir fondos para el cine fuera de las organizaciones estatales. Todos estos eventos y pitchings estaban ocurriendo de manera espontánea. El ICAIC se estaba volviendo obsoleto, sintiéndose desplazado y tenía que hacer algo. No convenía tanto talento desbocado, tantos artistas reflejando su pedacito de sociedad de manera desmesurada. No sabían qué hacer con tantas casas productoras y tantos profesionales moviéndose dentro de un limbo legal. Si no legislaban a los trabajadores del sector audiovisual “indie” las cosas se les iban a salir de control de manera exponencial. Creo que el decreto ley 373 es una reconciliación oficial entre la institución y los creadores audiovisuales autónomos, donde el ICAIC es el intermediario mayor y todo debe pasar a través de él, atentando contra la pluralidad de discursos.

¿Cómo evalúas el modelo de desarrollo cinematográfico que supone la puesta en vigor del Fondo de Fomento? ¿Cuáles son sus principales beneficios y limitaciones?

Se han aprobado muchos proyectos en el Fondo de Fomento y felicito a todos los cineastas que hoy pueden vislumbrar un rayito de esperanza, que todo les salga bien y tengan muchos éxitos, lo bueno siempre se agradece. En estos momentos no cuento con ningún proyecto que pueda presentar a ese Fondo. Todo lo que tengo escrito está muy violento o no se adentra dentro de los “criterios artísticos enmarcados en la tradición cultural cubana”, ni contribuye a hacer más profundo el “espíritu revolucionario”, ni enriquece el “nuevo humanismo que inspira la Revolución”.

¿Cuáles son los desafíos, los límites y las posibilidades para el desarrollo de una industria audiovisual en la Cuba actual? ¿Cómo será el cine cubano del futuro?

No tengo una bolita mágica para ver el futuro. No soy abogado ni estudié producción. Como dije anteriormente, mi cabeza anda en las nubes. Pero sí creo que los cubanos deben aprender a gestionar sus empresas, sin que medie el Estado para importar o exportar. El dinero para hacer una peli, no puede administrarlo una industria única, de buchito en buchito, eso va a atentar contras las fechas y los cronogramas de producción, provocando desconfianza en los coproductores. El dinero en este país necesita moverse libremente, generando incentivos, deseos de trabajar más y moviendo la economía. Si todo ocurre dentro de un marco legal, cada quien es responsable de sus actos, estimulando el compromiso individual.

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VÍCTOR ALFONSO CEDEÑO
Víctor Alfonso Cedeño (Cienfuegos, Cuba, 1983). Ha trabajado como guionista y animador. Se inició con su miniserie animada de 6 capítulos Dany y el Club de Los Berracos. Director y guionista del cortometraje animado Lavando calzoncillos. Actualmente se encuentra desarrollando la webserie Yesapín García. Cositas Malas es su primer cortometraje de ficción. Fue seleccionado como Talent Director en la décima edición de Talents Guadalajara.
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