Inaugurada en La Habana exposición ‘Without skull’ del artista Julio Llópiz-Casal

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Julio Llópiz-Casal

Me interesa la obsolescencia de los productos que genera el mercado como una posibilidad para conformar un archivo autobiográfico de carácter desechable. Creo que un objeto producido en serie no es necesariamente una mercancía y que un vacío de memoria es un espacio de libertad.[1]

Julio Llópiz-Casal

El viernes 26 de julio la galería habanera AVECEZ art space, sita en 21 esq. 2, El Vedado, inauguró la muestra Without skull, del artista visual Julio Llópiz-Casal (La Habana, 1984).

Graduado de Historia del Arte en la Universidad de La Habana, fue coordinador de “La Fracción” (sección de arte para soporte impreso y seriado del Periódico Noticias de Arte Cubano) y colaborador habitual de la Revista de la Vagancia en Cuba, Julio Llópiz-Casal ha sido definido, en uno de los tweets de la revista El Estornudo, como “una especie de quarterback del arte cubano”.

Llópiz-Casal se ha desenvuelto desde 2011 a caballo entre la instalación y el performance, entre el objet trouvé y el archivo. Un repaso por sus exposiciones personales, desde Primera Entrega (2011), Inventario El loco listo y el cuerdo a la espera (ambas en 2012), Lapso, S.W.A.T. dos intervenciones efímeras: DISTINTIVO y Modera tu entusiasmo (todo en 2013), In silence mode (2014) y Vanguardia local (2015) hasta Melancholia (2016), y de piezas suyas como Atrás al casete (2017), insertas en exposiciones colectivas, nos enfrenta a la inquietud por soportes de información inactuales como los disquetes de 3½ y los videocasetes VHS, tanto como a gestos que exploran en la historia del arte del patio (en conexión con Ana Mendieta o José Manuel Fors) y que repiensan las vanguardias creativas que nos precedieron: esos que “no procuraron puesto en las butacas sofisticadas de su generación y que trabajaron como a la intemperie, a expensas de ʽdisparos y chuchazos del enemigoʼ”.[2] La heterodoxia que lo ali(m)enta enlaza con las afirmaciones de Abel González Fernández, quien ha considerado que “la palabra artista es una noción estrecha para definir” el quehacer de Julio Llópiz-Casal, alguien que, para él, encajaría en el retrato del autor según Michel Foucault.

La exposición Without skull, que se podrá visitar hasta el 6 de agosto, incluye seis obras, que abarcan piezas en solitario, trípticos y conjuntos más vastos. Reciclaje y obsolescencia marcan su última entrega, de acuerdo con declaraciones del propio Julio Llópiz-Casal. De las series Afeitar y perforar, Notas musicales, Acceso relativo y Espacio de trabajo, las piezas conjugan soportes de información demodé, de presencia anulada o absurda en los rincones domésticos, a la par que materiales, instrumentos o recuerdos preteridos, desahuciados (del vinil a la rosa seca, pasando por los CDs, las cuchillas y una doble sucesión de fotos polaroid). Aunque frente a las piezas alguien pueda pensar en arqueologías, en el rescate de mascarones de proa como sacados del fondo de un baúl, la disposición de los objetos reciclados se manifiesta convecina al gesto minimalista, desprovista del pathos o del regodeo en busca del archivo perdido. La manipulación de quien glosa a veces, como de paso, los hallazgos que ofrece al espectador, se adhiere con fruición a componer como quien pinta un cuadro abstracto. El resto es todo lo imaginable, como las visiones que se nos ocultan en el anverso de las fotografías, relativamente expuestas ante nosotros, posando de cara a la pared.


Notas:

[1] Debemos a la gentileza de Julio Llópiz-Casal varias de las fuentes pasivas de las que se sirve esta noticia. Así, por ejemplo, la consulta de su “Dosier” (2017), del que ha sido tomado el epígrafe.

[2] Raquel Cruz: “Microfonazo, sano intercambio entre nos… (Entrevista con Julio Llópiz-Casal)”, Revista de la Vagancia en Cuba, n.o 3, La Habana, 2015, [s. p.].

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Jamila Medina Ríos en poesía: Huecos de araña (Premio David, 2008), Primaveras cortadas (México D. F., 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, 2013), Anémona (Santa Clara, 2013; Madrid, 2016), País de la siguaraya (Premio Nicolás Guillén, 2017), y las antologías Traffic Jam (San Juan, 2015), Para empinar un papalote (San José, 2015) y JamSession (Querétaro, 2017). Jamila Medina en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, 2011). Jamila M. Ríos (Holguín, 1981) en ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier, 2012), cuyos títulos ha reditado, compilado y prologado para Cuba y Argentina. J. Medina Ríos como editora y JMR para Rialta Magazine. Máster en Lingüística Aplicada con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur; proyecta su doctorado sobre el ideario mambí en las artes y las letras cubanas. Nadadora, filóloga, ciclista, cometa viajera; aunque se preferiría paracaidista o espeleóloga. Integra el staff del proyecto Rialta.
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