Serie postal del Salón de Mayo de La Habana, 1967
Serie postal del Salón de Mayo de La Habana, 1967. De arriba a abajo, en la segunda hilera de sellos, en la extrema derecha, Frisco, de Alexander Calder.

En el panel 141, en su anverso, encontré el sello postal que contiene la escultura Frisco, de Alexander Calder. Encima, en letras negras sans serif: CUBA CORREOS 3 ¢. Debajo, dentro de un rectángulo azul: una figura triangular, una estructura estable/móvil, un paisaje frágil, un punto amarillo, un volcán, un cuerpo funambulista, un círculo rojo que lo envuelve todo, lo envuelve todo como un corazón hueco.

Frisco es un cuerpo funambulista. Sobre él, sobre esa aguja, Calder sostiene una vara para mantener el equilibrio. Para Calder todo es cuestión de equilibrio. Nada puede hacerle perder el equilibrio. Absolutamente nada.

Llegada cierta altura un arnés no sirve para nada.

Una red de seguridad no sirve para nada.

¿Un arnés?

¿Una red?

¿Un amante?

Arnés-red-amante.

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El panel 141 se encuentra en la colección de sellos cubanos del Museo Postal José Luis Guerra Aguilar, de La Habana. Su sede está en los bajos del Ministerio de Comunicaciones. Pedí que me mostraran el catálogo de la institución (aún inédito) donde se especifica que los sellos alegóricos al Salón de Mayo, entre los que se encuentra el de Calder, se pusieron en circulación el 29 de julio de 1967. Este mismo día se inauguró en el Pabellón Cuba la exposición más esperada del año. El público pudo visitarla hasta el 7 de octubre.

Con motivo de la presentación en la capital cubana del Salón de Mayo, el Ministerio de Comunicaciones puso en circulación una serie de sellos de correo. La emisión constó de 25 sellos distribuidos en cinco valores de un centavo, cinco de dos centavos, cinco de tres centavos, cinco de cuatro centavos, cuatro de trece centavos y uno de treinta centavos.

Los valores de un centavo comprendieron pinturas de Wifredo Lam, James Alan Davie, Mariano Rodríguez, Félix Labisse y Friedensreich Hundertwaser. Los valores de dos centavos dejaron ver piezas de Antoni Tàpies, Max Ernst, Gustave Singier y Max Walter Svanberg. Por su parte, los de tres centavos ostentaron en sus diseños obras de Picasso, Arp, Alexander Calder, Vassarely y René Portocarrero. En los de cuatro centavos aparecieron Poliakoff, Bram Van Velde, Miró, Magritte y Mata. Los de trece centavos, pinturas de Asger Jorn, Pierre Alechinsky, María Helena Viera Da Silva y Jean Messagier, y el de treinta centavos una pintura de Ernest Pignon.

'Nageroire', Alexander Calder
‘Nageroire’, Alexander Calder (FOTO Edgar Ariel)

Que la escultura Frisco forme parte de este catálogo no es algo azaroso. La obra de Alexander Calder, como la de otros reconocidos artistas visuales, llegaba por primera vez a Cuba gracias a la gestión de Wifredo Lam, quien se encargó de parte de la organización del Salón de Mayo y de gran parte de la selección de obras y artistas. En este sentido fue interrogado: “¿En el Salón de Mayo están representadas todas las tendencias?” A lo que Lam respondió: “¿Todas? Bueno, casi todas”.

Frisco es una ciudad. (Frisco en Carolina del Norte, Frisco City en Alabama y Frisco en Texas). Frisco es un durazno. (El Diccionario de americanismos enuncia que es un durazno de pulpa muy carnosa que deja salir fácilmente el hueso o carozo). Frisco es un arnés. Frisco es una red. Frisco es un amante; un amante funambulista.

Alexander Calder es un volatinero y nos pone en esa altura, sobre ese volcán triangular que es una aguja. Coloca en nuestras manos una vara de equilibrista y nos dice: No hay lugar para nada más. El viento pasando a su través. El viento infiltrándonos. Este estado de tensión mental se llama guerra.

El volatinero hace trucos. El volatinero construye una figura y la titula Frisco. Es una figura en calma (aparente). El viento pasando a su través la hace mover. Son movimientos lentísimos. Tan lentos como una gota de brea.

El volatinero sabe que en la lentitud no hay paz. Hay tensión. Tensión es igual a equilibrio. Distancia y proximidad. Semejanza y diferencia. Este es el instante que más le gusta al volatinero, el que prefiere a cualquier otra cosa. Todo vuela.

En Frisco todo vuela. Menos la aguja y el funambulista. Se sostienen. Se dan la mano sobre el abismo. Y pensamos: ¿quién caerá primero?

Algo parecido pienso mientras observo el stabile de Calder en La Défense parisina. Entre rascacielos pulidísimos y hombres de negocios L’Araignée Rouge (1976) da la impresión de haber llegado hasta aquí volando, caída del cielo. Caídas del cielo esas patas de araña, gigantes y vivas.

Llego hasta París para investigar sobre Calder y su relación con Cuba. En el Pompidou encuentro una pieza parecida a L’Araignée Rouge. En una de las terrazas del museo está Nageroire (1964), donada por el artista. Detrás de Nageroire (como una aleta negra de animales que ya no existen) sobresalen las cúpulas de la Basílica del Sagrado Corazón. Allí también estuve una tarde lluviosa. Frente a mí una abuela le dijo a su nieto en la fila para entrar:

—Este año no vas a querer nada por el Día de Reyes, ¿verdad?

—Sí quiero.

—Pero si ya tienes muchos juguetes.

—No importa. Quiero un dron.

Es eso: Nageroire es un dron sobre París.

En el Pompidou también se exponen un dibujo sin título de Calder y las esculturas Constellation (1943) y Requin et Baleine (1933). Ninguna se parece a Frisco. ¿Pero dónde está Frisco? ¿En qué rincón de La Habana? ¿Quién sabe su paradero? ¿Quién lo sabe? ¿Quién la esconde?

'L'Araignée Rouge', Alexander Calder
‘L’Araignée Rouge’, Alexander Calder (FOTO Edgar Ariel)

El Salón de Mayo tuvo su primera edición en 1945 en la capital francesa. La historiadora del arte Lilian Llanes refiere en su libro Salón de mayo de París en La Habana, julio de 1967 (ArteCubano ediciones, 2012), que la edición cubana “se debió en gran medida a la iniciativa de Wifredo Lam en un esfuerzo conjunto con Carlos Franqui”. Asimismo, agrega que la exhibición en la Rampa habanera tuvo lugar “cuando los hechos de la Revolución [cubana] despertaban la admiración de la intelectualidad europea, pero también cuando comenzaban a extenderse los temores sobre la posible implantación del estalinismo en la política cultural del país”.

En este contexto, se exhibieron piezas de 196 artistas. Llanes, quien además fue una de las asistentes a la muestra internacional realizada en el Pabellón Cuba, evoca: “Aunque era de notar que los escultores estaban representados en menor cantidad que los pintores, resultaba relevante la amplitud de sus propuestas y lo valioso de su conjunto. Naturalmente, llamaban la atención sobre todo Arp, con su Torso de medusa, y Alexander Calder, con una obra de gran formato”.

Liliam Llanes se refiere a Frisco, expuesta entre otras 41 esculturas. ¿Qué sucedió con esta escultura luego del Salón? ¿En qué lugares se exhibió? ¿Cuál ha sido la posición del Estado cubano en relación a su conservación? ¿Qué gestiones se han realizado por parte de la Fundación Calder para su restauración? ¿En estos momentos dónde se encuentra? ¿Dónde se encuentra Frisco? Hablamos de una pieza que cualquier museo, institución, incluso cualquier país, haría cualquier cosa por tener y mostraría como una joya.

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Edgar Ariel Leyva González (Holguín, Cuba, 1994). Periodista, investigador y crítico de arte. Máster en Estudios Teóricos de la Danza (2020) en la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y Licenciado en Periodismo (2018) en la Universidad de Holguín. Es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Actualmente investiga sobre la configuración de la estética poscrítica en Cuba. Forma parte del Staff de Rialta.

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