Edgardo Pérez
Edgardo Pérez

¿Te consideras un(a) cineasta independiente? ¿Por qué?

Sí, por supuesto que me considero un cineasta independiente, independiente en el mayor y más abarcador sentido de la palabra, porque independiente es sinónimo de libertad, de soberanía, y cuando hago mis películas es el momento en que más libre me siento. Soy realizador independiente porque he logrado hacer pequeñas películas como he podido, pero también como he querido, porque hasta ahora nada ha frenado mis ganas de hacer cine, ni la peor crítica hacía mi obra, ni la peor falta de presupuesto para rodarla y posproducirla, nada.

¿Qué criterios –económicos, políticos, culturales– han condicionado tu autonomía creativa para hacer cine en Cuba?

Hasta el momento ningún criterio me ha condicionado. He hecho películas con un grupo de amigos o con dinero de un par de zapatos que vendí, como es el caso de Sangre cubana y Malas intenciones. Una ONG me ayudó con alimentación, transporte y renta de locales para el rodaje de Si te ríes pierdes. Una película con youtubers cubanos, eso sin condicionar mi autonomía creativa. Tal vez muchos piensen que la única pretensión de estas películas ha sido pasarla bien entre amigos, y sí, está bien, pero en realidad hay otra, y no ha sido obtener beneficios monetarios, sino, entretener a un público, llegar a la gente del barrio y demás personas mediante el cine. Actualmente mi objetivo es superarme, evolucionar y lograr hacer mejores obras, obras que puedan llegar a ser comercializadas y distribuidas, ¿por qué no? ¿A qué artista no le gusta vivir de su arte? Disfruto hacer películas y creo que, en parte, es porque nunca he sido condicionado.

Desde los años noventa, el campo cinematográfico cubano ha experimentado importantes transformaciones, entre ellas, la pérdida de la hegemonía productora del ICAIC. En este panorama, ¿hacia dónde apunta la denominación “cine independiente” en el caso cubano? ¿Tiene sentido hablar de cine independiente hoy?

El concepto cine independiente en Cuba, ahora mismo, apunta, no sólo a que el ICAIC intenta recuperar esa hegemonía perdida con la democratización de los medios, apunta al control del medio institucional sobre los independientes con la creación del registro. Apunta a un cine con reglas y estrictas condiciones, un cine que en sí mismo negará de su denominación, un cine censado para un control y manipulación a conveniencias ajenas a las autonomías creativas de muchos artistas incluidos y excluidos en ese llamado “gremio”, que desde el concepto manejado divide a los cineastas independientes generando cada vez más discrepancias entre nosotros mismos al punto de que ya parecemos reguetoneros en tiradera absurda, llena de egos, envidias y falsedades, pero un poquito más intelectual. Creo que esto conllevará a ilegalidades cinemáticas entre otros conflictos, pero sí, tiene sentido hablar de cine independiente hoy, mañana y siempre porque la independencia se basa en no aceptar hegemonía alguna. El verdadero cine independiente seguirá existiendo, aunque lo estén llevando a un período de peligro de extinción. Hay y habrá cineastas independientes que no entren en el nuevo modelo de producción, pero seguirán produciendo sus obras y esos serán entonces los verdaderos cineastas independientes, los que ninguna institución puede evitar o censurar ya que estarán fuera del control oficial, y esos se convertirán en una especie de resistencia futura del cine independiente, outsiders. Yo formo parte de este gremio censado por el ICAIC, pero no para obtener beneficios para mis creaciones que es loable y entendible porque el cine es caro y necesita financiación venga de donde venga, sino para evitarme dificultades en estos tiempos a la hora de rodar o problemas de índole política.

Recientemente, el Gobierno cubano ha legislado sobre el cine nacional. ¿Cómo impacta el decreto ley 373 las condiciones de posibilidad de los cineastas? ¿En qué medida responde a los intereses y las demandas del gremio?

Este decreto condiciona la creación artística en función de lo que para el Gobierno es el artista en la sociedad cubana, retomando la frase de Fidel en “Palabras a los intelectuales”: “Dentro de la Revolución todo, fuera de la Revolución nada”. Una frase que ha marcado la política cultural de este país desde el mismo principio de la revolución. Este decreto limita la libertad creativa porque condiciona al artista.

Creo que responde a medias las demandas del gremio, porque sí, existe un fondo que no es ley de cine, y ese fondo será usado para hacer películas, y eso está muy bien. Ahora, hay que ver qué películas quieren fomentar y qué películas serían capaces de hacer estos nuevos “independientes”. Porque por supuesto que vendrán condiciones de todo tipo de parte de la institución que ya nos censó. Eso va a tener un costo, hay que ver cuantos independientes están dispuestos a afrontarlo.

¿Cómo evalúas el modelo de desarrollo cinematográfico que supone la puesta en vigor del Fondo de Fomento? ¿Cuáles son sus principales beneficios y limitaciones?

Este modelo de desarrollo va a apoyar financieramente proyectos de cineastas ¿independientes? Como dije antes, ¡se van a hacer películas! Sí, pero condicionando la creación, las historias, etc. Los trabajos escogidos entre los que se presenten siempre serán los que estén dentro de las ideas o condiciones expresadas en estos decretos. ¿Entonces qué hay de independiente en esto y cuánta independencia hay al obtener este Fondo que da la propia institución que se ha encargado de ayudar a legislar estos decretos que son nocivos para la libertad creadora del artista? A mi entender es contradictorio ser independiente de esta forma y creo que será un verdadero reto para el creador que obtenga este fondo, lograr una obra honesta y sincera lejana de cualquier tipo de oportunismo y concesiones que impacte más allá del virtuosismo técnico.

¿Cuáles son los desafíos, los límites y las posibilidades para el desarrollo de una industria audiovisual en la Cuba actual? ¿Cómo será el cine cubano del futuro?

Para un desarrollo de una verdadera industria de cine cubano, el fondo es un paso, en cuanto a industria, pero, habría que garantizar una distribución seria, el retorno del dinero invertido, y garantizar un mercado, cosas que aún no están claras. Los límites también son todo lo mencionado anteriormente. Si tenemos en cuenta que el cine cubano fue involucionando y de la épica y búsquedas estéticas de los 60s, ya no queda nada y con los truenos censores que retumban en el horizonte, será difícil recuperar algo así, o ir a mejor. Los cineastas tendrán que escribir la nueva historia del cine cubano, donde también entrarán quiéralo o no, los outsiders, esos cineastas que siempre van a existir, fuera de toda etiqueta y denominación, esos forajidos serán los que harán un cine independiente de verdad, no de mentiritas.

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EDGARDO PÉREZ
Edgardo Pérez Díaz. Cineasta independiente callejero del barrio Los Ángeles, de Mariano. Licenciado en educación primaria y cuentapropista vendedor de discos. Ha realizado las obras Los demonios del corazón (2013) y Malas intenciones (2014, serie). Participó como editor y actor en Tacón (2016), Sangre cubana (2018), Si te ríes pierdes. Una película con youtubers cubanos (2019) y Cortos pandémicos (2020, serie).
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