Detalle de ‘Tres estudios de figuras bajo un crucifijo’, Francis Bacon, 1944

Salgo, de tu boca, me salgo, para tocar el pan, harina de bodega, harina por la libre, masa que se queda pegada a tu labio superior. La acidez en tu lengua, en mí.

La acidez del pan cubano es la acidez del pan cubano.

Ahora salgo por el agujero para que los dientes no regresen y te tengas que reír simulando que están ahí, cuando en realidad te faltan.

Donde hubo dientes, ahora prótesis, donde hubo prótesis, ahora nada. Es así como salgo, me cuelo, aprovecho el nuevo territorio, tu boca es una ventana, es un pozo.

Voy de paseo, cuelgo de tu cara, caminas y me llevas colgando.

Lo veo todo.

Me encuentro en ese espasmo. Sin tus dientes desaparece la fuerza de la boca contenedora, de la boca clausura. No me queda claro cómo se perdieron, no sé si dormías o levitabas, si antes no los notaba o si no han estado nunca, ahora solo sigo la rendija y veo y descubro que caminas conmigo y me da el aire y juego a golpearte la barbilla y juego a no estar en cautiverio.

Verlo todo por primera vez.

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Después del éxtasis viene la agonía.

Cuando un cuerpo comienza a desintegrarse así, no soy ingenua, viene el derrumbe, sus laceraciones son la expresión de la amargura, del tipo de amargura que es una bomba de tiempo que no explota accidentalmente, sino por el efecto de la explosión en los otros.

Cuando un cuerpo se infesta, se le cae el pelo, tiene manchas y desanda desorientado y cansado las mismas calles. La libertad que siento ahora es a consecuencia de tu sufrimiento.

Lo veo todo.

 

A través de la compuerta, tu boca, veo el cansancio, aquí el paisaje es inagotable, no me aburro, donde todo estaba negro, donde todo estaba oscuro, ahora puedo ver un lamparazo, un incendio de luz. El destrozo me libera.

Lo único que sé es que se trata de una falsa escapatoria.

Me escabullo, observo, allá afuera, donde dicen que está el afuera, babear sobre el afuera, únicamente destrozo, inundaciones, áspero el bigote, ásperos los labios, allá afuera, únicamente piel, la piel no alcanza, las pieles, el bigote que nace, me pincha.

 

Más tarde, me acurruco en mi agujero, mi cautiverio, mi ataúd, la boca, la saliva despierta, la cosa en sí que es donde vivo.

Las escapatorias falsas son como los gobiernos. Simulan servir. Prefieren chupar.

No es bueno salir. Siempre hablaron de viajes, de exploraciones, de huidas, siempre hablaron de cosas y elementos que de tan ajenos parecen verídicos. Quiero quedarme aquí, en los restos de comida, en el sarro, entre la gelatina de la sed y la gelatina de la quietud. No languidecer, habitar esta espera y su falsedad, saber que cualquier ilusión ya es una forma de viajar.

¿Cómo viaja una lengua?

¿Rompo el diente o el diente me rompe aunque no está?

Ni tan siquiera cuando dicen, sal, anda, sal, que el espacio es reducido y te tienes que ir.

Ni tan siquiera cuando la boca es el intento de prisión, la escafandra bucal, la desesperante cárcel, nunca serán capaces de verte realmente.

Ni tan siquiera los censores son capaces de advertir en lo que te conviertes, una lengua idiota, una lengua idiotizada, una lengua para censurar.

¿Cómo viaja otra lengua en una boca sin dientes?

¿Cómo vive un cuerpo sin dientes y con lengua?

¿Cómo vive un cuerpo sin lengua?

He sido portento, portentosa, me creí invencible, tanto lamer me hizo indetenible, como escamas brotaron los afectos, como escamas, el tiempo y la tempestad, como escamada, me helé, fue sencillo, alguien atornilló este cuerpo y yo decidí salir y ahí fueron los copos de nieve a caer y a encenderme como si se tratase de una guerra de instituciones culturales y fondos gubernamentales y pastillas anticonceptivas y drogas que resecan los úteros.

Me hablaron de la guerra, pero yo desconocía a la guerra.

Me hablaron tanto de la guerra que únicamente pude desconocerla.

Me llevaron al pabellón, sacaron las maletas, las arcas, aquellos infantes pidieron la palabra, eran dientes anómalos, del tipo de dientes que no se caen porque han sido creados en un laboratorio y son de yeso y plástico, no es que los objetos creados en laboratorios no me gusten, adoro que simulen perfección, pero es engañoso que la simulación sea irrevocablemente un tema de conversación en un mundo centralizado.

En el pabellón otra boca, un implante de lengua en otra boca, una boca implantada a otra lengua.

Si no pasara el día conectada a Facebook podría decir más claramente las cosas, si no pasara el día conectada a Facebook podría tener un sentido ulterior esta demanda de pausa, picotearme tanto, lesionarme de esta manera discursiva que produce burbujas en el aire, pucheros. Si no pasara el día conectada a Facebook, el día no se amontonaría en un instante y quizás los encuentros se tornasen más prolíficos y excitantes.

Una lengua que lo ha visto todo.

Es probable que no me reconozcan, que cambie todo dentro de otra boca, la permuta, la obligación, el invierno, el hipervínculo, el hiperafecto, el hipermeencanta. Si no pasara todo el día conectada a Facebook entendería que donde dice fenezco, donde verdaderamente está el final, donde se me atraviesan los cuchillos e hipocampos desdentados, estoy sola con mis escamas, sola en otra boca, sola entre cables y axiomas babosos, sola entre ojos e ingenieros, entre mariscales y jefes de estado y coroneles. Han reconstruido mi cuerpo, fui yo la creación, la lengua creada por ajenos, agentes que agarraron la felpa y la languidez para decir que ahí estaba la memoria, la memoria de una lengua en la lengua, la memoria de una lengua en la lengua conectada todo el día a Facebook buscando una respuesta original.

En mi país no hay lenguas originarias.

En Guantánamo había una lengua originaria.

Las mujeres fueron matadas, colgadas de un árbol, abiertas por la mitad.

En Guantánamo había un valle que tenía forma de lengua.

La masacre fue corta y sangrienta, quedaron pequeños rastros en la tierra donde mi madre nació, donde mi abuela lamía el suelo y el yute.

 

Lo he visto todo, de ahí la saburra.

lengua
‘Tres estudios de figuras bajo un crucifijo’, Francis Bacon, 1944

Ni el lavado de dientes ni la ligera acción antiséptica de la saliva consiguen eliminarlas. El estudio de Gary Borisy muestra cuáles son esos diversos tipos de bacterias con una estructura bastante definida. No son huéspedes.

Actinomyces sp.

Veillonella dispar

Necesitamos fluoróforos para que comiencen a mostrarse tal cual son. No hay que ser obediente. Lengua bulbo, tubérculo, desenterrarla es necesario. La lengua no puede engarzarse a una Historia de la Lengua que no sea contada en primera persona. Es lo mismo que esa frase trillada de “lengua vulgar”, ¿quién la entiende?

La lengua rizoma es una que escucha, que se reproduce en otras lenguas y que se aburrió del principio egoísta de esta época.

Ni el lavado de cerebro ni la rapaz doctrina ideológica conseguirán doblegarte. Esta es una idea que me repito para aprender algo más allá de las bacterias, para entender algo más allá de la política del Estado. No soy servil.

Venceremos.

Patria o muerte.

Lengua o muerte.

Necesitamos funcionarios públicos que se muestren tal cual son.

Yo no puedo hablar la lengua del poder. No puedo sentirme a gusto con esa lengua. Es como decir que estoy a gusto con la publicidad y con las anacrónicas funciones que me han impuesto.

Mi única función es la de ser lengua. Una tercera lengua.

La lengua es patrimonio de todo, pero hay que escuchar a las bacterias en la lengua, hay que escuchar lo que la lengua no dice, en su propia absolución la lengua escupe y no es cómplice de la violencia de su época.

Tampoco me fuerzan el yugo o los espejismos o la inclusión políticamente conveniente, hay algo más allá que todavía no está funcionando.

Actinomyces sp.

Veillonella dispar

Un estudio de Jean Luc-Nancy sobre la lengua, que se dedicara a hablar de los gérmenes, de los antepasados, que se dedicara al rumor de la lengua, la deflagración de mi lengua.

La lengua rizoma es una que padece.

Un estudio de Pascal Quignard sobre el nombre en la punta de la lengua. La memoria de la lengua es demasiado frágil.

Micrografía con células de Rothia (azul claro) en su hábitat nativo, una biopelícula bacteriana raspada de lengua humana (FOTO Jessica Mark Welch, Marine Biological Laboratory)
Micrografía con células de Rothia (azul claro) en su hábitat nativo, una biopelícula bacteriana raspada de lengua humana (FOTO Jessica Mark Welch, Marine Biological Laboratory)

Sanshool

Se adhiere a los canales en las membranas cuanto supe de nosotras. La propuesta era no representar, sino discutir sobre la representación. Más bien, acabo de ver unas efigies deslenguadas y me he asustado. Quién ha obrado de ese modo tan cruel. Quién ha quitado de las pinturas la lengua. Los cuadros de Francis Bacon han sido pintados con la lengua. Podría disertar sobre esas obras, lo no figurativo, lo no hegemónico, lo no repetitivo. Cuán distante me he sentido de esas neuronas sobre la lengua que responden al contacto, produciendo una especie de espejismo táctil, en las habitaciones donde las lenguas se han comportado libremente se entumecen ciertas cosas menos el placer. Nos tocamos únicamente con las lenguas.

La caspicia se une a un receptor sobre células que detectan la temperatura y células que envían mensajes de dolor.

Necesito una fisioterapia orofacial.

Necesito un trasplante de lengua exitoso.

Necesito leer a Peter Pál Perlbart sin emocionarme tanto.

Sobre todo cuando escribe en Locura y deserción:

“El escritor cava en la lengua mayor una lengua menor   mediante una especie de descomposición de la lengua materna. Al crear su propia lengua, fuerza la lengua mayor a descarrilarse, y la hace delirar (delirare, en latín: salir de los surcos). Cuando el lenguaje delira, alcanza un límite, un exterior, que consiste en Visiones y Audiciones que ya no pertenecen a lengua alguna. Sólo hendiendo el lenguaje puede el escritor liberar tales Visiones y Audiciones, que emergen en los intersticios del lenguaje como un Aladín imprevisto. Algo exterior al lenguaje, que así y todo sale a la luz únicamente por medio del lenguaje. Aquí es donde el escritor se convierte en vidente, en oyente”.

 

Tu boca tenía un sabor fuerte, inolvidable. Tu boca sabía a apoteosis, sexo oral, follar, singar, templar. Me hacía pensar que antes de mí, te habías revolcado con otras y otros y otras y otros. Tu boca tenía el fantasma de otros fluidos. Yo quería pensar en la escritura, pero me desconcentraba tu falso encubrimiento. Tu boca en las cortinas de habitación de hotel barato.

La representación para mí era verte repetir lo que hacías conmigo en otros cuartos. La representación para mí era fingir que el gran teatro del mundo era tu lengua y que yo tan solo aguardaba el momento en el que me correspondiera actuar. La actuación, como la escritura, como la orfandad, es ir pegándole la boca a los cuerpos que se te atraviesan y decir sobre ello algo sublime, trascendental.

En el momento que escribo esto, no he probado ni una sola vez su lengua.

¿Cuál es el sabor de su lengua?

 

Hoy fuimos a donar sangre. En la cama sucia me acomodé para únicamente mirar el techo y todo esto era un lugar perdido, inconexo, era un techo con formaciones de cal y canto, con nostalgia por los primeros pobladores, aquellos que abriéndose paso se acercaron al alma y tocaron el alma y del alma tomaron razones para no silenciar nunca más el deseo. Un deseo que se silencia es un deseo que no puede retomarse. Desde ningún otro lugar puede accederse al alma, quién creyó que era posible, gramófono, organigrama, analicen las placentas, analicen los glóbulos rojos, dónde está la enfermedad, en el momento impreciso en el que empiezo a recordar me viene la imagen de la enfermera embarrándome de mi propia sangre, mientras me elevo y choco con la estridente presencia del mundo en una gota, extraen de mi dedo una gota y dicen que soy A positivo, la gran mayoría del mundo tiene este mismo tipo de sangre común, escribir es algo tan notorio como maldito, escribir no tiene sentido, por eso vengo a dar mi sangre, cada seis meses, nunca antes, salgo, soy una lengua, se supone que las lenguas usan vestidos y juegan en los pasillos y exigen que el mar se convierta en trapecio y que las constelaciones se tornen efectivas, son efectivas las lagunas, las fronteras, el espacio-tiempo, dame una razón clara para no olvidar, para comprender, por qué se abren y se cierran los pasillos, por qué vienen los dictadores a imponer una casta cuando la lengua es la lengua donde sea y no existen lenguas inferiores o superiores, tan solo lenguas, y no existen rojos, fricciones, tan solo lenguas, también la disforia, la disfasia, la distinción entre lengua bípeda y lengua cuadrúpeda, la lengua de los perros, la lengua del ganado, la lengua de los reptiles, estoy aquí para ver la lengua de las bacterias, quién me conoce, quién me recuerda, quién me ha visto el pelo o la sangre, cuando desde el culo hasta el alma se proyectó el universo, quién aprovechó ese instante para decir que no cabría el tiempo, que no alcanzaba el tiempo, que no bastaba, donde sea posible, que me colme, que me colme la aguja, que me colme el techo, que me colme la muestra y la prueba de que mi peso es el adecuado, una lengua pesada, que me vean la lengua y me vean la lengua y la lengua me gire y girando me encuentren siempre mil lengüetas de sangre, mil lengüetas de sangre se van con mi lucha y el techo y la suciedad lúgubre de la cama y la calma lúgubre de la bolsa, en esa bolsa la cabeza del perro y la muerte, en esa bolsa, la sangre extraída de mi silencio.

 

La lengua tuya es una carne de elevada densidad nutricional y baja en azúcar. Al ser incluida en la dieta aumenta el consumo de proteínas y vitaminas. La lengua tuya estofada es un platillo con el que disfrutarás del sabor de esta deliciosa carne con salsa de tomates y especias.

1.3 lb de lengua tuya

4 cucharadas de salsa de tomate (58 g)

1/3 tacita de aceite vegetal (40 ml)

1 cucharada de jugo de limón

1 cebolla pequeña

1 hoja de laurel

pimienta al gusto

sal al gusto

cocer las lenguas tuyas en agua con sal, laurel, cebolla, y pimienta hasta que se ablanden,

refrescar y separar la piel. cortar en lonjas gruesas, sazonarlas con jugo de limón, colocarlas en placa engrasada e introducir al horno cubiertas con la salsa de tomate.

cocinar aproximadamente 5 minutos.

cómetela, si quieres una vida saludable, cómete tu lengua.

 

 

Al principio era la lengua, esa que se cuece con apio y romero, donde estuviera el tiempo detenido en la palma, ese principio, una huella se parece a una mueca y la distancia se convierte en herrumbre, cortarle la lengua a las personas y después hacerles comer la receta, sería glorioso, sobre todo del tipo de gloria para la biblioteca nacional.

Al principio era la lengua tuya.

Al principio era yo.

Empezaré a vivir como suelen hacerlo las personas del teatro del primer mundo, lo primero es el goce tras bambalinas, allí, donde nos creemos excepcionales. Un teatro lingual del tercer mundo. ¿Bambalinas?

Al principio era la lengua tuya digerida.

Al principio era yo digiriéndome.


* Notas de la investigación Escribir con la lengua, que actualmente se desarrolla como parte de en una residencia de creación en La Caldera_centro de creación de danza y artes escénicas contemporáneas.

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Martha Luisa Hernández Cadenas, Martica Minipunto (Guantánamo, Cuba, 1991). Teatróloga, poeta y performer. Coordinadora del Laboratorio Escénico de Experimentación Social (LEES). Entre su obra reciente se encuentran los performances Nueve (2017) y Extintos, aquí no vuelan mariposas (2018); las intervenciones La última ópera china (2018) y Las fundadoras (2019). Fundadora de la editorial independiente ediciones sinsentido. Ha publicado el poemario Días de hormigas (Premio David de Poesía 2017, Ediciones Unión, 2018). Ganadora del Premio de ensayo La Selva Oscura por su investigación Notas de un simulador. La crítica teatral de Calvert Casey (1960-1965) y del Premio de Teatrología Rine Leal por su libro ESTA OBRA HABLA DE TI Y DE MI. Ensayos para (des)a(r)mar la experimentación escénica en Cuba (2012-2018).

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