Lynn Cruz
Lynn Cruz

¿Te consideras un(a) cineasta independiente? ¿Por qué?

Sí me considero una cineasta independiente. Trabajo en Producciones Pirámide junto al cineasta Miguel Coyula desde el año 2013. Hemos realizado tres obras juntos: Psique (2015), Nadie (2017) y Corazón azul que terminó de rodarse recientemente. Esta casa productora existe en Cuba desde el año 1996 y se registró en el entonces Movimiento Nacional de Video que luego derivó en la ACA. Producciones Pirámide ha realizado una docena de cortos y mediometrajes. Los largometrajes Cucarachas rojas (2003), Memorias del desarrollo (2010), Nadie (2017) y Corazón Azul, que tardó nueve años en completarse.

¿Qué criterios –económicos, políticos, culturales– han condicionado tu autonomía creativa para hacer cine en Cuba?

El cine que define a Miguel, y con él a Producciones Pirámide, es la absoluta libertad respecto al contenido y la forma. No existe tema tabú: ni la política, ni el sexo, ni la religión… Nosotros producimos mediante estrategias para comunidades pobres. Estas incluyen el crowdfunding y las donaciones de personas a título personal. Miguel maneja el concepto de no ir detrás de un fondo para evitar los compromisos. No obstante, llenamos formularios para diversos fondos internacionales donde Corazón azul fue rechazada. Esta es una película que precisaba una imagen estilizada. Un elenco coral, efectos especiales, locaciones en exteriores esperando cielos nublados, escenas de acción, todo filmado fuera de las instituciones.

Entre los desafíos mayores que encontramos para producirla fue justamente el financiamiento. Se hace muy difícil levantar presupuestos para proyectos de ciencia ficción que no respondan a fórmulas comerciales ni respondan a los cánones de lo que se espera del cine latinoamericano. Una vida prácticamente monacal, donde el cine está integrado a nuestra economía diaria. Es así como tuvimos que organizar una estrategia de producción que nos permitiera funcionar con un equipo reducido, casi siempre de dos personas, experiencia que Miguel había vivido en sus filmes anteriores. Todo eso para garantizar los salarios mínimos de los actores (un poco más de lo que paga la Escuela de Cine) y poder llevar a término el proyecto.

Desde los años noventa, el campo cinematográfico cubano ha experimentado importantes transformaciones, entre ellas, la pérdida de la hegemonía productora del ICAIC. En este panorama, ¿hacia dónde apunta la denominación “cine independiente” en el caso cubano? ¿Tiene sentido hablar de cine independiente hoy?

Creo que el ICAIC en efecto perdió su hegemonía productora, de ahí la necesidad de inyectar este Fondo de Fomento para el cine cubano junto al decreto ley 373. Por otra parte, fuera de la isla cine cubano a secas no dice mucho. La independencia cinematográfica cubana se ha abierto paso en la arena internacional. El documental Nadie, por ejemplo, que trata sobre el affair del poeta Rafael Alcides en un duelo con Fidel Castro por la Revolución cubana, a pesar de haber sido reprimido y censurado por la policía y la Seguridad del Estado, pudo exhibirse en festivales internacionales y en museos como El Ringling y el MoMa. No obstante, fue desprogramado del Festival de Cine de Mar del Plata después de haber sido aceptado.

Este no ha sido el único filme de Producciones Pirámide que ha sido vetado en eventos en la arena internacional. También le sucedió a Memorias del desarrollo en el Festival de Cine Latinoamericano del Líbano cuando la embajada cubana mandó a retirarla. Y en la Muestra de Cine Cubano en Corea del Sur donde el ICAIC exigió que ni ella ni Juan de los muertos podían participar.

Recientemente, el Gobierno cubano ha legislado sobre el cine nacional. ¿Cómo impacta el decreto ley 373 las condiciones de posibilidad de los cineastas? ¿En qué medida responde a los intereses y las demandas del gremio?

Hasta ahora los cineastas independientes hemos estado en la alegalidad. Con el decreto ley 373 comenzamos a ser ilegales. Hasta donde sé, lo que demandaban los cineastas cubanos del G20 era una Ley de Cine.

¿Cómo evalúas el modelo de desarrollo cinematográfico que supone la puesta en vigor del Fondo de Fomento? ¿Cuáles son sus principales beneficios y limitaciones?

A mi juicio quien gana es la institución cine y los cineastas que simpatizan, o al menos no antagonizan demasiado, con la política cultural de la Revolución cubana (así lo deja claro el decreto). Lo que ha hecho el ICAIC es reformarse con la ayuda de independientes, de modo que esto debilita aún más a los que, como Producciones Pirámide, no quieran alinearse. Tan es así el beneficio respecto a la funcionalidad del ICAIC que es la primera vez desde que tengo memoria que existe un Fondo que se muestra de manera transparente en ese Instituto, con comisiones de selección de los proyectos de manera organizada.

¿Cuáles son los desafíos, los límites y las posibilidades para el desarrollo de una industria audiovisual en la Cuba actual? ¿Cómo será el cine cubano del futuro?

Creo que el mayor desafío ahora es que se entienda que ese Fondo no es una batalla ganada por los independientes, sino por la Institución Cine en un país donde Institución, Estado y Poder Legislativo son la misma cosa. Me atrevería a decir, siendo consecuente con el cine independiente, ese que muestra los aspectos de la sociedad que la industria establecida omite, que sólo lo hemos podido lograr con un equipo de dos o tres amigos algo que, por otra parte, también están haciendo los independientes chinos.

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LYNN CRUZ
Lynn Cruz (La Habana, 1977). Licenciada en Pedagogía en la Universidad de Matanzas (2000). Graduada de Actriz de Teatro Dramático en la Escuela de Teatro para Actores Profesionales (2004-2006). Tras cinco años como actriz de teatro en Cuba, Colombia, Alemania, debutó en el cine con el filme Larga distancia (2010); rol aclamado por la crítica, y que le valió asimismo la nominación a los premios Caricato y Llauradó. Protagonista del largo experimental Corazón azul, que se filma desde 2013. Actuó igualmente en La pared (2006), Próceres (2011), Nadie (2017) y ¿Eres tú, papá? (2018). Mejor Actriz en el Festival Le Cayenne de Nueva York, por su desempeño en el filme venezolano El niño (2015). Desde 2015 colabora con Havana Times, donde tiene una columna de opinión. Su novela Terminal fue Mención en el Premio Gaveta 2018, que concede la República Checa. Actualmente coordina la Muestra de Cine Independiente-Cine Pendiente y organiza el primer Festival Internacional de Cine Alternativo en el Instituto de Artivismo Hannah Arendt (INSTAR), que dirige la artista visual Tania Bruguera.
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