Paulo Octaviano Terra: “Entrevista exclusiva a Reinaldo Arenas”

Tomado de ‘Linden Lane Magazine’, vol. XI, n. 3, septiembre, 1992, pp. 19-20.

-

Terra: ¿Por qué has salido de Cuba?

Arenas: Salí de Cuba porque, a pesar de haber vivido toda mi vida bajo dos dictaduras, —primero la de Batista (derechista), luego la de Fidel Castro (comunista)—, me siento aún un ser humano, esto es, alguien que quiere decir lo que siente y sentir lo que dice. Eso allí no es posible.

- Anuncio -

T: ¿Qué es Cuba en realidad?

A: Cuba es un bosque encantado, es decir, un paisaje maravilloso, controlado por las fuerzas del mal. Es el sitio que más amo y más odio a la vez. Los poetas han nacido en Cuba, tanto en este siglo como en el pasado, para ser víctimas del exilio, de la cárcel o del paredón de fusilamiento. La lista de ellos es infinita… No quiero abrumarlos. Basta con irse a la historia de la literatura cubana para comprobarlo. Vete a la historia de la literatura cubana y lo comprobarás. Cuba es, además, el primer país de América Latina en el índice de suicidios. (Datos de las Naciones Unidas que adjunto).

T: ¿Cuál es, en resumen, la situación de los refugiados cubanos, principalmente la de los escritores, en otros países?

A: La situación de los refugiados cubanos, como la de todo exiliado, es la de una sombra que dejó cuerpo y alma en otro sitio y (acá, ahí, allí, allá) en un lugar extraño intenta encontrarlos. Pero, ante esa desesperación, podemos gritar, lo cual allá, en nuestro país, era imposible.

- Anuncio -

T: ¿Qué es ser un escritor exiliado?

A: Ser un escritor exiliado y sin esperanza de regreso, como es mi caso y el de todos los escritores cubanos, es una tragedia. Pero ¿acaso toda literatura de calidad no es una tragedia? Nosotros también podemos convertir el revés en victoria

T: ¿Los artistas homosexuales son perseguidos y discriminados en Cuba por prejuicios sociales o por orientación político-partidaria?

A: Los artistas homosexuales en Cuba son perseguidos y discriminados por la pericia y crueldad de un régimen fascista. El homosexual es enemigo de toda tiranía, pues le resta campo de acción y de imaginación. Ergo: toda tiranía persigue a los homosexuales. En Cuba hay cinco leyes represivas contra los homosexuales: desde la llamada Ley de la Peligrosidad, hasta la Ley del Desarrollo Normal-Sexual de la Juventud y de la Familia, que pueden condenar a la persona homosexual de un año a pena de muerte …

T: ¿Cómo ves los prejuicios sexuales en nuestros países latinoamericanos?

- Anuncio -

A: Creo que en América Latina predomina un concepto equivocado del sexo. El sexo es un diálogo entre dos cuerpos que se desean. Y eso lo es todo… Claro que esa leyenda negra de Adán y Eva, la manzana, la cautivadora serpiente, las lluvias terribles sobre Sodoma… todo eso, unido a Hitler, Mao y Stalin, ha hecho que el sexo sea casi un crimen. América Latina, un campo fértil para la imbecilidad, se ha tragado todas esas píldoras… Pero, ahora algunos pueblos las están vomitando ya…

T: ¿Cómo lograste influir al régimen casuista?

A: No sé si de alguna forma influí al régimen castrista. Pero, sí, creo que un libro publicado en Cuba que critique al régimen o lo ignore, es ya un acto que irrita y provoca la cólera del tirano. Eso se paga con años de cárcel o con toda una vida de ostracismo. De alguna forma, nuestros enemigos son nuestras más profundas influencias. Y éstas deben ser recíprocas. September, 1992

T: ¿Cómo te sientes hoy, residiendo en los Estados Unidos?

A: No estoy residenciado en Estados Unidos, porque no me han dado la residencia… Vivo no en U.S.A., sino en Manhattan, una ciudad única en el mundo, con una vitalidad y una libertad también únicas. Posiblemente, el sitio más cosmopolita del mundo actual. Y eso me gusta, ya que soy uno más en el montón. Nunca he tenido delirios de grandeza, sino de anonimato… Por otra parte, en última instancia, la patria de un escritor es la hoja en blanco…

T: ¿Cuáles son las mayores dificultades por las que pasa un escritor hispanoamericano en una ciudad como Nueva York? ¿Puede ahí tener éxito literario? ¿Cómo?

A: En el mundo libre, los medios de comunicación son muy eficaces. Nueva York es un sitio privilegiado para establecer contactos con revistas y editores. Hay también millones de lectores en español. Así que no creo que sea un mal sitio para un escritor. También hay muchos argumentos, algunos muy peligrosos, y por lo tanto interesantes, que nutren la obra literaria… En cuanto a lo de tener éxito literario, eso es algo que me es ajeno. La mejor condición para un escritor es el anonimato. Tener éxito literario es un peligro para su verdadera carrera. ¡Dios me libre de eso!

T: ¿Cuál es el criterio adoptado por el jurado del Premio Casa de las Américas? ¿Cuál es, en realidad, su mayor mérito?

A: El jurado y el Premio Casa de las Américas son sencillamente un instrumento de propaganda castrista y comunista en América Latina. Esa es su función primordial. Hay un prejurado que analiza las obras enviadas antes de que se entreguen al jurado. Si la obra tiene “debilidades ideológicas”, no llega al “gran jurado”. A pesar de que este jurado ha sido también seleccionado por un prejurado. Gente precavida, ¿no te parece?

T: ¿Crees que Alejo Carpentier, residiendo en París durante muchos años, en efecto ha realizado su intento al tratar de buscar las raíces mitológico-americanas en su libro Los pasos perdidos?

A: Todo escritor busca sus raíces. Eso es una fatalidad ineludible. Carpentier, más que ralees, ha encontrado hojas, es decir, un paisaje, no una tragedia, no la verdadera América Latina, que es terror y belleza, absurdo, locura, crimen y esplendor.

T: ¿Qué podrías decir de Alejo Carpentier y Heberto Padilla?

A: De Carpentier podría decir que es un político con delirios poéticos; de Padilla, que es un poeta con delirios políticos.

T: ¿Quién es el mayor escritor cubano hasta el momento?

A: Veo la literatura cubana como una continuidad. Es el resultado de muchos escritores de talento. Nombrar uno solo sería subjetivismo; nombrarlos todos sería imposible. Lo cierto es que Cuba, una pequeña isla, ha dado escritores de talla mundial, tanto en este siglo como en el pasado, y fue la cuna de un movimiento literario que recorrió el mundo: el modernismo.

T: ¿ Qué opinas del Brasil, como un país de América Latina, en términos de política literaria?

A: En general, el Brasil ha producido grandes escritores que se han expresado sin demasiados problemas. Véase a Jorge Amado, por ejemplo, con sus majaderías realista-socialistas, y miles de otros escritores que han trabajado sin mayores contratiempos, si los comparamos, claro está, con lo que queda de Latinoamérica. La influencia hispana para el resto de América Latina es fatídica. Los españoles no sólo son brutos, sino también prepotentes. Pretenden que todos seamos unos idiotas. Y todo esto en altas voces. El caudillismo y la iglesia católica son los legados de España en América Latina, cosas realmente bastante lamentables…

T: ¿Cómo los brasileños, lusohablantes, por supuesto, somos vistos por los americanos del Sur, del Centro y del Norte, desde luego hispanoparlantes?

A: El Brasil ha sido siempre un misterio para el resto de América Latina. También existen los conceptos estereotipados de un pueblo virgen y selvático. Lo de “virgen” lo dudo; y lo de selvático ya está pasando de moda. Creo que la potencialidad creadora del Brasil es un caudal casi único en el mundo. Pero, nada es predecible en América Latina. El portugués y el español son lenguas musicales; no antagónicas. Creo, sin embargo, que el portugués es más suave (más musical), más dulce que el español.

T: ¿Crees que la literatura brasileña es debidamente reconocida en las Américas, de acuerdo con su real valor?

A: No. La literatura brasileña es casi desconocida en América Latina y en el mundo. Y eso es realmente lamentable.

T: ¿Y te imaginas que el fenómeno de ese desconocimiento ocurre no sólo en Latinoamérica sino en el mundo, por qué?

A: El Brasil se está convirtiendo ahora en una mercancía internacional. Quizás sus escritores sean pronto muy conocidos en el mundo entero. Pero, eso no debe preocuparlos demasiado. Lo que tiene que hacer un escritor es escribir. Lo demás pertenece a la circunstancia, esto es, al absurdo.

T: ¿Cuáles son los escritores brasileños que conoces y de ellos los que más te gustan?

A: Más o menos como he dicho ya, al igual que el Brasil, en realidad, la literatura brasileña también es para mí casi un misterio. Amo a Adolfo Caminha, a Euclides da Cunha, a Joao Guimaraes Rosa, a Carlos Drummond de Andrade, y a muchos más que harían una lista bastante larga.

T: ¿Cuáles son los autores brasileños o de lengua portuguesa que conoces personalmente?

A: Personalmente, no conozco a ningún escritor. Soy una persona muy tímida y los escritores me dan mucho miedo…

T: ¿Hay afinidades entre las literaturas española e hispanoamericana, o todo pasa también igual que entre Portugal y el Brasil, cada uno por su lado?

A: La visión y hasta el idioma de un escritor latinoamericano, muchas veces, son diferentes de lo que se imaginan los escritores españoles. Hay en Latinoamérica una soltura, un desenfado, un modo de fabular y hasta un barroquismo y un ecletismo que, por el momento, no existen en España.

T: ¿Cuáles son tus autores preferidos entre prosistas y poetas de la literatura universal?

A: No podría nombrar, con honestidad, todos mis escritores preferidos. He sido siempre un buen lector. Y como tuve la suerte de ser bibliotecario por diez años, eso me permitió (aún en Cuba) leer a muchos autores que allí mismo eran difíciles de conocer. Cervantes y Quevedo están entre mis favoritos. Pero, ¿cómo olvidar a Homero, a Dante, a Proust, a Pound, a Rimbaud, a Virginia Woolf, a Kafka, a Bulgakov, a Borges?… En fin, todos ellos son grandes porque reunieron esas dos condiciones fundamentales para que se produzca un genio: genio y genio.

T: ¿Cuáles son, en realidad, los mayores escritores de España e Hispanoamérica?

A: Desde Cervantes y Quevedo, España no ha vuelto a dar nada que valga la pena en literatura. ¿Quién lee a Pérez Galdós a estas alturas? El que lo haga merece por lo menos el Premio Nóbel de la Imbecilidad. Pero, ¿ya no se le otorgó?… En Hispanoamérica, no podemos olvidar a José Martí, creador del modernismo y renovador del idioma español en el siglo pasado. Ni a Borges, ni a Octavio Paz, ni a César Vallejo, ni a Lezama Lima, ni a Virgilio Piñera…

T: ¿Cuáles son los más importantes escritores de Latinoamérica?

A: En primer lugar, sin duda, Jorge Luis Borges, luego Joao Guimaraes Rosa y Octavio Paz.

T: ¿Cómo ves a Octavio Paz, como poeta, crítico y ensayista a la vez?

A: Un poeta es siempre un gran crítico. Piénsese en Eliot, por ejemplo. Paz es una de las mentes más lúcidas de este siglo, de las más sensibles.

T: ¿Crees en la existencia de la llamada literatura latinoamericana? ¿Cuáles serían las principales características ideológicas, desde luego, identificadas en ella?

A: Puesto que hay escritores latinoamericanos, hay una literatura latinoamericana. De la misma forma que si hay en Marte escritores, ha de haber una literatura marciana. No creo que haya —y ojalá así lo sea— una ideología especial para cada literatura por país. Toda obra de arte es una manifestación (y un canto) de libertad, pero en su forma más trascendente.

T: ¿Cómo ves la panorámica de los escritores latinoamericanos?

A: Negra.

T: ¿Cuál es tu consideración acerca de escritores que trabajan sólo como sencillos “contantes” de historia, al igual que Mario Vargas Llosa y Jorge  Amado, por ejemplo, y otros cómo “lapidadores” de un lenguaje de intensa carga poética, como el mexicano Juan Rulfo, a título de muestra?

A: Creo que existen diferentes maneras de contar. Pero, para mí lo que sí cuenta es la profundidad poética de una obra, sea prosa o teatro, o cualquier género. Vargas Llosa ha unido a su talento una disciplina creadora. Tiene una obra legitima y sólida. Rulfo fue un fulgor, algo desmesurado que estalló y no volvió a producirse. Toda gran obra tiene que romper con los moldes convencionales preestablecidos, ya sea a través del lenguaje, de la técnica o de la imaginación. La combinación de los tres elementos es realmente saludable.

T: ¿Cómo ves la actitud de Mario Vargas Llosa al escribir su novela La guerra del fin del mundo desde las coordinadas de la obra Los sertones, del escritor brasileño Euclides de Cunha?

A: Me parece una buena idea, ya que no creo en la existencia de argumentos narrativos. Existen sencillamente “visiones”. Estoy decididamente contra la trama (nudo, desenlace, etc.). Así que tomar otro argumento ya dado y novelarlo, me parece muy original si se es original al escribirlo o reescribirlo. En realidad, toda escritura es una reescritura. El argumento, las intenciones, son lo fugaz. Lo otro, la poesía, el doloroso sentir, el humor, la tragedia, la belleza, eso es lo imponderable y lo que debemos buscar siempre.

T: ¿Crees en el humor que “asoma” en tu obra El mundo alucinante? ¿Sería una sátira de lo que es dramático, dorada con píldoras, para una mejor comprensión del lector, que así tendría un texto digerible?

A: El humor es parte intrínseca de la condición humana, y aún más de la cubana. El hombre es el único animal que se ríe (tú fíjate que los dictadores no se ríen). El humor es un arma crítica y también un modo de sobrevivir. Lo único que no podemos perder es la sonrisa… ¡Hombre!, y ¿qué me dices de Cervantes y de Quevedo?, esos maestros de la carcajada terrible… Sin ellos no existiría la literatura latinoamericana. Por eso, siempre he pensado que Carpentier resulta un poco engolado y falso. No tuvo sentido del humor.

I: ¿Te gustaría decir algo sobre la traducción al portugués que he hecho en el Brasil de tu libro El mundo alucinante, considerando que en Portugal también hay ya una versión suya?

A: A mí me ha gustado mucho que El mundo alucinante haya salido en portugués brasileño, que no es lo mismo que el portugués de Portugal. Por otra parte, un libro escrito en América Latina, si es posible, debe ser traducido en este continente. También creo que una traducción es una labor de ficción y, por lo tanto, una nueva novela. A mí, particularmente, me fascina constatar diversas traducciones de una misma obra a un idioma. Siempre se gana. Y el lector también… ¿Y el traductor?

T: ¿Cómo ves tu obra antes y después de El mundo alucinante?

A: Me desarrollo en dos campos. Uno más personal y otro más general o casi histórico. En esa vertiente están El mundo alucinante y El central. En la otra, los demás libros que he escrito. Las dos vertientes son complementarias y para mí se enriquecen y equilibran la una a la otra.

T: Consideras que no ha habido en tu obra la influencia de los autores del realismo fantástico, como Borges, Cortázar y/o García Márquez, de acuerdo con lo que has escrito en una posdata del prefacio hecho para la edición de 1982 de El mundo alucinante, que salió en Monte Avila Editores, de Caracas?

A: Borges es el maestro de todos los escritores latinoamericanos, a partir de la década del 60. Cortázar y García Márquez, a veces muy brillantes, son sus discípulos. Cuando escribí Celestino antes del alba (1964), El mundo alucinante (1966) y El palacio de las blanquísimas mofetas (1967), aún García Márquez no había publicado su única gran novela. Así que ¿cómo puedo tener influencias de ese señor?

T: ¿Qué opinas del Premio Nóbel de Literatura de 1983 concedido a García Márquez?

A: Decididamente, creo que el Nóbel para García Márquez fue una de las tantas infamias de este mundo. Pero eso no tiene ninguna importancia, pues ¿cómo tomar en serio a un premio que les ha sido concedido a escritores tan irrelevantes como Echegary, Delleda, France, Sinclair, Asturias, Mistral, Jiménez, Boll, Sholojov, etc.? Creo que un signo de respetabilidad para un escritor del siglo XX es no haber recibido nunca el Nóbel… ¿Cómo premiar a Márquez y no a su original que es Borges? Los suecos, al parecer, son criaturas muy extrañas. Por otra parte, la mayoría de los académicos que imparten el premio no leen español. Hay un viejo malvado (y por lo tanto stalinista) llamado Arthur Lunski que, generalmente, decide el premio para América Latina. Se trata de un cretino y naturalmente un perverso que considera que “ser liberal” es apoyar las dictaduras comunistas. Algún día la historia les ajustará cuenta a estos hijos de la Gran… madre soviética. ¡Ojalá sea pronto!

T: ¿Cuál debe ser el verdadero papel del escritor? ¿De verdad que habrá que comprometerse políticamente?

A: El verdadero papel del escritor, políticamente hablando, es el del sanitario…, es decir, los políticos pueden usarlo (y lo hacen) como tal. Un político sabe que un escritor es su enemigo. Por lo tanto, tiende siempre a aniquilarlo de una u otra forma. Se puede destruir a un escritor con premios, como ha hecho la izquierda con Márquez. Y también con cárceles, como hizo Castro con Valladares. Hay que tener mucha cautela para no caer en la trampa de la ambición política. Ahí tenemos el caso de Julio Cortázar que, de escritor de talento, terminó escribiendo cosas como Ay, ay, mi caimancito herido y otras mariconerías de poco vuelo. ¿Qué te parece?

T: ¿Crees más en el arte comprometido, es decir, vinculado a posiciones político-social-extraliterarias, que en “el arte por el arte”, cómo la erudita obra de Borges?

A: Todo arte es comprometido, pero sólo que con la libertad. Lo otro es servilismo y oportunismo y, en general, mala literatura… No existe “el arte por el arte”. Toda obra tiene un fondo político, porque toda realidad, entre otras cosas, es política. Nadie puede escapar a esta fatalidad. Pero, si se lo fuerza, pasamos a la categoría de panfletistas lamentables y malos literatos. La literatura es una cosa, la propaganda, su contrario.

T: ¿Cuál es el mayor mérito de la denuncia en una obra literaria como la novela, por ejemplo?

A: El mayor mérito de la denuncia en una obra literaria es el de que la obra sea literaria.

T: ¿Qué opinas de lo que ha dicho la crítica sobre tu obra?

A: En general, creo que la crítica ha sido bastante buena en lo que respecta a mi obra, y eso, en cuanto a la crítica que he leído. Pero, no debemos olvidar que una buena crítica es también una obra de ficción… Desde luego, al abandonar el “paraíso de Castro”, todos sus agentes han arremetido contra mí de tal forma, que resulta casi alarmante para ellos mismos. Si siguen así, me van a convertir en un escritor famoso…

T: Cuando has empezado a escribir, ¿cuáles han sido los principales obstáculos que has tenido que enfrentar para eso?

A: Empecé a escribir desde que era adolescente. Ese acto ha sido para mí como una fatalidad, es decir, algo a lo que no podemos renunciar. Mi familia no veía bien que yo escribiera. Prefería que yo fuera abogado o médico. El estado fue siempre mi enemigo. Mi obra, por ser imaginativa, chocaba contra los parámetros del sistema. Sacar un manuscrito de Cuba siempre fue un riesgo. Algunos escritores sufrieron años de cárcel por hacerlo.

T: ¿Qué obras tiene ya publicadas?

A: Pues las novelas Celestino antes del alba (1967), El mundo alucinante (1969), El palacio de las blanquísimas mofetas (1975), Otra vez el mar (1982), Arturo, la estrella más brillante (1984); el libro de reatos Termina el desfile (1981); el poemario épico El centra!l(1981); el volumen de ensayos (testimonios) Necesidad de libertad (1986); el libro de piezas teatrales experimentales Persecución (1986), etc.

T: ¿Estás actualmente escribiendo algo? ¿De qué se trata? ¿Cómo se titula?

A: Como en Cuba no podía publicar nada, esta es la consecuencia de que ahora tenga algunos libros inéditos. Trabajo en una pentalogía de la cual estoy escribiendo la cuarta novela. De ella te puedo citar ya dos títulos: La loma del ángel y El portero. También tengo en trámite de publicar en un solo volumen titulado Infierno, tres libros de poemas: El central (publicado ya por Seix Barral en 1981), Morir en junio y con la lengua afuera y Leprosorio (que se apoya en experiencias que he tenido en las prisiones del Morro, La Cabaña, y otras, en las que estuve recluido de 1974 a 1976). Esta trilogía poemática aparecerá próximamente en España.

T: ¿Te gusta más escribir novelas o cuentos? ¿Cuál es más difícil de desarrollar?

A: Todos los géneros tienen sus gustos y sus disgustos. Una novela es una aventura a largo plazo. Un cuento es un disparo. Pero, en ambos tenemos que entregar la vida. Y a cambio de nada.

T: ¿Cuáles son los temas centrales de tus libros? ¿Los hay?

A: No hay temas en mis libros, por lo menos convencionalmente hablando. Lo que hay son un fluir, una necesidad de libertad, una repetición y una angustia, un flujo y un reflujo. Mis novelas tienen varios finales. El epílogo está al principio. Los hechos se cuentas de diversas formas a la vez. Quien busque trama en mi obra quedará desencantado. Eso no me interesa. No escribo novelas policiales.

T: ¿Cuáles son las técnicas que utilizas para escribir tus novelas? ¿Cómo consideras tu estilo literario?

A: Soy un ecléctico. Creo que debemos dejamos llevar por todas las realidades. La novela (la mía) es abierta y de participación. La burla, la poesía y la furia han sido mis aliadas.

T: ¿Te consideras un escritor sectario de lo que se llama surrealismo, superrealismo, realismo mágico o fantástico?

A: Me considero todo esto a la vez. Pero, no participo de ninguna escuela. Debemos utilizar las escuelas, no dejar que nos utilicen.

T: ¿Crees en la inspiración u opinas que la literatura se hace a través del entretejer de las palabras, como el alzar de las construcciones de un edificio, por ejemplo?

A: Se es escritor o no, es decir, se posee un talento para crear o no. Luego viene la disciplina, que también es muy importante.

T: ¿Qué ejercitas actualmente, a excepción de tu actividad literaria?

A: A excepción de mi actividad literaria ejercito el ocio, que es la actividad fundamental de un escritor, si desea seguirlo siendo. Practico la libertad de la miseria, es decir, me he acostumbrado a vivir con un café con leche. Así que el dinero (¡qué fortuna!) no me interesa.

T: ¿Qué es eso a que Ilaman el amor? ¿Crees en él? ¿Qué diferencia hay entre el amor de los hombres y el de Dios?

A: Amigo mío, una pregunta como esa (de ¿qué es el amor?) es tan vasta y terrible, sobre todo para alguien tan solitario, desesperado y amoroso como yo, que sólo te la puedo contestar con un soneto que escribí hace doce años:

El amor

Te he buscado en la noche milenaria
que devoró a Kant y a Marco Bruno,
en el mar y su furia legendaria,
en la Biblia y hasta en un son montuno.

Debo confesar que te he soñado
en la confusión de vastos urinarios,
en el callejón con su horror desamparado,
en un parque y en cien mil balnearios.

Repitiendo mil sandeces, te he buscado,
auscultado los cuerpos y los rostros
entre estruendos de injurias y anatemas.

Y, finalmente, te he encontrado:
—eres la soledad ante la cual me postro
para que surja el argumento de mis poemas.

Así pues, estimado amigo, el amor es para mí una soledad creadora y, por lo tamo, aún no derrotada y, por lo mismo, aún esperanzada. Sin un sentimiento de amor es imposible sobrevivir, aun cuando, como casi siempre, este sentimiento nunca se materialice en la persona amada. La filosofía de Cristo, hasta ahora impracticable e insuperable, es sencillamente la del amor. La iglesia la convirtió en la filosofía de la hipocresía y de la persecución, y los sistemas totalitarios han apoyado esta actitud siniestra… Lo absurdo del hombre es que está hecho para amar y vive generalmente sólo para el odio y la venganza… ¿Dios?, ¿Dios?… Sería una hipocresía decir que estoy seguro de su existencia. Pero, tampoco estoy seguro de su inexistencia. Y aquí recomienza otra vez la novela de mi vida, que es la de la desesperación…

* Paulo Octaviano Terra (Brasil: Varginha, Minas Gerais, 1953). Profesor de Lengua Portuguesa y Literatura Brasileña. Poeta. Ensayista. Crítico literario. Traductor. Colaborador en revistas y periódicos literarios especializados en el Brasil y en el exterior. Autor de libros inéditos de poemas y traductor de El mundo alucinante al portugués, en 1984. En septiembre de 1983, Terra entrevistó a Reinaldo Arenas, texto que estaba inédito y que ahora publicamos por considerarlo de interés cultural.


  • Documento original
- Anuncio -
ARCHIVO RIALTA
ARCHIVO RIALTAhttps://rialta.org/archivo/
Rialta, Alianza Iberoamericana para la Literatura, las Artes y el Pensamiento A. C. es una asociación civil con sede en Querétaro, México, de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico.

Leer más

Bestiario Miserable #27: Camaleónico

Bestiario Miserable, de la artista Camila Lobón, es un catálogo de los excesos, miserias, deformaciones que las contorsiones circenses del panorama político cubano, global y virtual han ido pariendo.

Casi ‘La Odisea’, según Christopher Nolan

'La Odisea' de Nolan, si bien nos impacta con su escala de diseño, pierde fuerza cuando evita recordar a Odiseo como el hombre complejo.

Luis Manuel Otero Alcántara: el culto al líder manifestado como su contrario

La expectativa de liderazgo que se manifiesta como su contrario es una pulsión que opera continuamente contra la posibilidad de la acción política.

Contenidos relacionados

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí