La editorial mexicana Almadía decidió mantener el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, otorgado a la novela Donde el agua trabaja, del escritor peruano David Silva Rojas, tras revisar los materiales que evidencian su proceso de escritura. Tal decisión llega tras la circulación de sospechas de que el autor había utilizado inteligencia artificial generativa en la elaboración del libro.
“Por respeto al autor, a las juradas, a la Sociedad Ventosa Arrufat y a los lectores, Editorial Almadía decidió realizar una revisión de Donde el agua trabaja. Tras concluirla, la editorial reitera su confianza en David Silva Rojas y mantiene el fallo”, informó este viernes 6 de noviembre el sello en un comunicado.
La revisión se hizo a partir de los materiales aportados por el propio autor: “David mantuvo en todo momento una actitud abierta y disposición para colaborar, atender las preguntas de la editorial y aportar la información solicitada”, señala el texto, donde se añade que Almadía “fundamentó su juicio en criterios humanos”, a partir de la información examinada y de “conversaciones sostenidas con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos durante el proceso”.
El statement apoya además al jurado del premio, que estuvo integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda (aunque estas aparecen luego también como firmantes del texto): “fue una decisión literaria, tomada a partir de la lectura de las obras que concursaron. Respaldamos ese fallo y reafirmamos la independencia del criterio de las integrantes del jurado”.
Sobre los detectores de inteligencia artificial que originaron la sospecha, el sello fue tajante: “Los resultados de una herramienta de detección no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra”, se lee ahí. “Cuando está en juego la reputación de alguien, es necesario escuchar a las personas involucradas, dar tiempo para sus respuestas y examinar el conjunto de la información disponible”.
En medio de la controversia, Almadía se vio en la obligación de tomar otras medidas. “Decidimos suspender la gira de David en España para protegerlo y evitar que una presentación se convirtiera en un interrogatorio. Una presentación es, ante todo, una celebración y un encuentro alrededor de un libro”, explicó.
Por otra parte, el prestigioso sello cuestionó la cobertura periodística del caso y apuntó directamente al diario español El País (aunque sin nombrarlo): “no siempre se distinguió con suficiente claridad entre una sospecha y un hecho demostrado, y eso tuvo consecuencias para el autor, las juradas y la editorial”, por lo que consideró que “una disculpa por parte del diario sería, a nuestra manera de verlo, un gesto de respeto y consideración”.
Al reportar más temprano este viernes el apoyo de Almadía a la obra premiada, El País recapituló: “El pasado 26 de octubre, el mismo día en que estaba prevista la presentación de la novela en Madrid, la revisión de la obra en Pangram, uno de los detectores mejor valorados de texto producido por máquinas, reveló que la obra contenía un 99% de texto generado por una IA”, e insistió en lo evidente: “Las bases del concurso, dotado con 20.000 euros, que ganó la obra de David Silva Rojas estipulaban que cualquier novela generada total o parcialmente con IA quedaría descalificada”.
Después que ese medio publicara un primer artículo basado en los resultados de Pangram, se generó un gran revuelo en el ámbito editorial y periodístico hispanoamericano, con el telón de fondo de varios recientes escándalos relacionados con uso de IA en ámbitos literarios de otras lenguas.
“La presentación en Madrid fue cancelada, el autor se marchó sin dar explicaciones (unos días después difundió un comunicado en el que negaba haber usado IA) y la editorial decidió abrir una investigación, aunque explicaron a este periódico que en ningún momento del proceso habían sospechado del autor”, resumió así El País el último par de semanas.
Finalmente, la editorial planteó este viernes una pregunta de fondo sobre la autoridad de las herramientas de detección: “¿Qué implicaciones tiene conceder a empresas del norte global la autoridad para validar nuestras formas de escribir?”. Citando 1984 de George Orwell, se preguntó qué ocurre “cuando alguien evita una palabra, una cadencia o un procedimiento por temor a ser calificado por una máquina”.
Y, entonces, subrayó: “Por nuestra parte, preferimos seguir confiando en el criterio humano”.
Fundada hace más de veinte años en Oaxaca, México, Almadía es uno de los sellos independientes de referencia en su país e Hispanoamérica.

