La estrella hongkonesa Brigitte Lin como Dongfang Bubai en el filme de 1992 'Swordsman 2'
La estrella hongkonesa Brigitte Lin como Dongfang Bubai en el filme de 1992 'Swordsman 2'

Hace poco terminé un libro de chinos voladores con espadas (el término científico es wuxia), y me encontré con una sorpresa. El protagonista, Linghu Chong, rescata a un par de personajes que resultan pertenecer a una Organización Muy Mala, y que deciden ir a darle un golpe de Estado al líder actual de la misma.

Solo hay un problema: desde el principio de la novela, Chong nos deja claro que, si bien estando de pie es un espadachín mediocre, sentado solo lo supera este demoníaco líder. Esto es, por supuesto, mentira, ya que sentado Chong es tan mediocre como de pie, pero el nombre del líder, Dongfang Bubai (que significa literalmente “Oriente Invencible”, para quienes quieran leer entre líneas) se repite esporádicamente, siempre con temor, siempre con respeto. No es para menos, porque una vez que, quinientas páginas más tarde, Chong y sus dos rescatados llegan a la guarida de Dongfang… y bueno, allí los recibe un muchachón prepotente que parece ser quien lleva las riendas de todo, mientras el líder borda en su boudoir, vestido de mujer.

A una orden de su amante (porque lo son), Dongfang procede a atacar a nuestro protagonista y sus aliados. Pero cuando estos desenvainan las espadas, él no se molesta y pelea con la aguja de bordar, pateando de paso todo lo que ha de ser pateado. Cuando logran matarlo, es por la espalda, y aun así Dongfang Bubai tiene tiempo de morir galantemente, redimido, en una historia donde personajes principales y secundarios desaparecen o mueren en un pestañazo.

Este no es ni siquiera el arco principal de El vagabundo sonriente y orgulloso (el título original chino es 笑傲江湖, cuya traducción aproximada sería Reírse orgullosamente ante el jianghu pero el término jianghu en sí llevaría un artículo aparte), una kilométrica novela donde decenas de personajes se aman, se odian, se aman-odian, se odian-aman, y todo esto suelen expresarlo como es lógico a través de la violencia y las artes marciales.

Louis Jin Yong Cha Leung-yung, su autor, juega una y otra vez con las expectativas del lector y toma, por lo general, el camino menos esperado. El vagabundo… es su onceava y penúltima novela de wuxia, y dado el ritmo frenético con que escribía (la anterior terminó de publicarse en un diario el día antes que comenzara El vagabundo…; la siguiente comenzó a publicarse dos semanas después que terminase esta), así como la extensión realmente abrumadora de esas obras, es de entender que estuviera bastante fatigado de todos los clichés.

Linghu Chong repite una y otra vez que no es un héroe y solo quiere alcoholizarse en paz con sus amigos, pero el mundo no lo deja. Los maestros de conducta intachable suelen ser todos unos aprovechados, y los villanos sanguinarios son por lo general bastante solitarios y deseosos de calor humano. El manual secreto y supremo de artes marciales, una vez que se descubre, requiere que el practicante haga “el mayor sacrificio posible” (pista, lo escribió un eunuco) a cambio de un poder sobrehumano. Y así sucesivamente, en una maraña no siempre muy clara, pero siempre divertida, con personajes y aventuras memorables apareciendo cada dos por tres.

Edición en inglés de uno de los libros de la saga de Jin Yong
Edición en inglés de uno de los libros de la saga de Jin Yong

Y Jin Yong bien pudiera ser uno de ellos. En lo personal me gusta describirlo como el Alexandre Dumas chino (y que se ofenda quien se ofenda) por los paralelos de género, por la manera en que publicaban, por la inmensa popularidad de la que sus libros gozan hasta el día de hoy. La diferencia fundamental es que la obra de wuxia de Jin Yong se produjo en el período de 1955 a 1972, después de lo cual se dedicó (además de a su trabajo periodístico y político, y a terminar un doctorado en Cambridge a los 86 años) a editar y corregir sus obras durante más de treinta años. Esto en sí es algo en la que algunos pasaríamos toda la vida: si bien es difícil estimar cómo los 979 000 caracteres de El viajero… se traducirían a otros idiomas, un buen estimado es la reciente traducción de La leyenda de los héroes del cóndor, cuyos 918 000 caracteres se transformaron, en inglés, en apenas 2 100 páginas. Y no es ni siquiera la novela más larga de las doce…

Es difícil también comprender la popularidad de estas novelas. Más allá de que entre los fanáticos de Jin Yong hay nombres tan olorosos como Jack Ma y Deng Xiaoping (fue el primer no-comunista de Hong Kong en verlo, cuando tomó el poder), sus lectores se cuentan por decenas de millones, y todas sus obras tienen al menos una adaptación al cine, a la televisió o videojuegos… Y aquí quiero regresar a Dongfang Bubai.

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Muchos personajes de Jin Yong han pasado al imaginario popular, pero aun así la historia de Bubai es singular. El personaje no es solamente un eunuco, sino que ha abrazado por completo su condición, y hasta se queja a una muchacha de que “ella tiene de nacimiento lo que él nunca tendrá”. Además, a pesar de ser un villano, su representación en la novela es bastante conmovedora, un personaje generoso dentro de un mundo de criaturas egoístas, que, como ya mencioné, muere por amor.

Algunos comparan a Dongfang Bubai con la bodhisattva Guanyin, que originalmente era un monje varón, pero debido a una serie de accidentes se fue transformado en mujer sin posibilidad de regresar atrás. Como Guanyin, Dongfang es un ser supremo, y hay mucho sacrificio en ambas figuras. Esto puede haber influido entonces en que a la hora de filmar una película se decidiera utilizar a una de las actrices más famosas del cine chino, la taiwanesa Brigitte Lin.

Además, en los 20 años desde su aparición, la popularidad del personaje creció tanto, que su historia fue modificada para ser simultáneamente un antagonista y un interés romántico de Linghu Chong (Jet Li). El hecho de que el personaje muera en la película no impidió que se hiciera entonces una secuela, donde Dongfang (de nuevo Brigitte Lin) es el protagonista.

La estrella hongkonesa Brigitte Lin como Dongfang Bubai en el filme de 1992 'Swordsman 2'
La estrella hongkonesa Brigitte Lin como Dongfang Bubai en el filme de 1992 ‘Swordsman 2’

A partir de entonces, el personaje lo han representado mujeres, y aunque bien se pudiera cuestionar esta decisión de reparto, es bueno recordar que en China los derechos LGBTQIA+ andan a seis centímetros del piso, y la comunidad queer enfrenta una oposición sutil pero constante de las autoridades. En 1972, cuando terminó de publicarse El viajero…, un personaje así era poco más que una revolución.

No es de extrañar que hoy día Dongfang Bubai sea parte del slang LGBTQIA+ en China. Uniendo sacrificio con fuerza, violencia con delicadeza, de verdad me parece el Oriente Invencible.

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Daniel Cruces Pérez (La Habana, 1983). Diletante, nadador de piscina bajita. Su aversión al trabajo, y en general a todo tipo de esfuerzos, lo encaminaron hacia las ciencias puras, la traducción, y eventualmente el cine. De alguna manera logra balancear sus cinco trabajos (web de educación matemática, actor de teatro, productor de animación, escritor de cómic, traductor) con una apatía en general por hacerlos. En 2016 fundó el Casa Cruces Estudio, dedicado a la animación con pretensiones artísticas. Su primera película, “La Caravana”, se terminará en algún momento, con suerte, cercano. Actual y marginalmente reside en La Habana, hasta que deje de hacerlo.

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