El Diario de la Marina, esa mala palabra del periodismo cubano, arremete una vez más contra la prensa revolucionaria, agregando un nuevo blanco: Lunes de Revolución. A los compañeros de Lunes ese ataque debe señalarles un síntoma claro: Lunes está en la línea revolucionaria, en la línea de la verdad, en la línea correcta, porque ya se sabe que todo lo que ataque (a la Revolución, al pueblo de Cuba, a Fidel) La Marina está del lado de allá de la razón, como todo lo que defiende (el State Department, los latifundistas, el fascismo) La Marina es deleznable y canalla. Lo que sí hay que atajar es la carrera con que La Marina ha tergiversado una vez más los términos de la verdad y pretende confundir más a sus ya confundidos lectores, haciendo creer que el Gobierno y sus líderes atacan a la prensa revolucionaria. Es aquí que, por centésima de milésima vez, hay que decirle a La Marina: ¡Mientes, vieja canalla!