La artista cubana María Magdalena Campos-Pons ha refrendado su lugar protagónico en mundo del arte contemporáneo con Anatomy of the Magnolia Tree for Koyo Kouoh and Toni Morrison (2026), obra emplazada en el Pabellón Central de los Giardini de la 61ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, que permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre.
Esa instalación, realizada en colaboración con el músico estadounidense Kamaal Malak, es descrita en el sitio de la Bienal como un “monumento en forma floral”: ocho paneles de gran formato sostienen retratos de Morrison, la primera mujer negra en ganar el Premio Nobel de Literatura, y de Kouoh, la primera mujer africana en curar la Bienal de Arte, mientras siete esculturas en resina y vidrio evocan la magnolia, flor emblemática del sur de Estados Unidos.
La obra se completa con un paisaje sonoro de Malak –bajo, sintetizadores y loops superpuestos en tonos menores– que, según la reseña de la escritora guyanesa Grace Aneiza Ali publicada por la Bienal, trata las frecuencias bajas como “la arquitectura misma de la sala”. Retratos y sonido forman un dúo que invita a escuchar las frecuencias con que el trabajo de las mujeres negras “sigue rehaciendo el mundo”.
La pieza participa en uno de los ejes conceptuales de la exposición: el jardín criollo y el patio como espacios de libertad imaginativa y nutrición colectiva, en diálogo con la tradición de la créolité, señala la galería Wendi Norris, que representa a la artista caribeña.
In Minor Keys, el título de esta edición, fue concebido por la curadora camerunense Koyo Kouoh, fallecida en mayo de 2025 mientras preparaba la muestra. La Bienal decidió realizar su proyecto con el apoyo de su familia y del equipo elegido por ella –Gabe Beckhurst Feijoo, Marie Hélène Pereira, Rasha Salti, Siddhartha Mitter y Rory Tsapayi–, que reunió a 110 participantes.
La edición estuvo marcada además por una controversia, según lo ha resumido Artnet News: el jurado internacional publicó en abril una declaración de intenciones en que aclaró que no consideraría para los premios a países cuyos líderes enfrentan cargos por crímenes contra la humanidad ante la Corte Penal Internacional; luego, sus integrantes terminaron por dimitir antes de la inauguración, y el premio del jurado fue sustituido por un premio del público.
Campos-Pons y Malak inauguraron también en mayo los actos de la muestra; la artista participó en una procesión de poetas por los Giardini inspirada en la Poetry Caravan de Kouoh, y ambos actuaron en el Teatro Tese dei Soppalchi del Arsenale durante la semana de apertura. Paralelamente, dirigieron Resonance: Vanderbilt University in Venice, una plataforma de exposiciones y programas públicos en la Fondazione Giorgio e Armanda Marchesani, activa hasta julio.
Nacida en 1959 en La Vega, provincia de Matanzas, Campos-Pons creció en un ingenio azucarero al interior de una familia de raíces nigerianas, hispanas y chinas; una herencia que atraviesa una obra que combina fotografía, performance, pintura, escultura y video. Su trabajo forma parte de las colecciones del MoMA y el Whitney de Nueva York, el Victoria and Albert de Londres y el Getty de Los Ángeles, entre otros.
Este año la artista participó además en Desert X AlUla 2026, en Arabia Saudita, con la instalación Imole Red, y en abril fue distinguida en los Art Basel Awards, dos años después de recibir una beca MacArthur. Es titular de la cátedra Cornelius Vanderbilt de Bellas Artes en la Universidad de Vanderbilt, y ha fundado proyectos de gestión artística como Intermittent Rivers, en Cuba.

