Se debaten en seminarios las bombas que aún no han caído, mientras se silencia la guerra que el régimen cubano libra, desde hace décadas, contra su propia población. Aquí se trata de nombrar la guerra que sí existe y a quienes la conducen, y reconocerles a los cubanos que saben lo que hacen cuando salen a la calle.
El régimen cubano reivindica su derecho a existir como tal sin intervención externa mientras niega el derecho a existir y gobernarse de su propia sociedad.
Lo que parece estar emergiendo en nuestro presente político supera el relativo ordenamiento neoliberal turboglobalizado que se institucionalizó paralelamente al estreno en 1980 de la película 'Heaven’s Gate'.
El Estado cubano no tiene legitimidad alguna para arengar sobre la discriminación racial amparada por el derecho de admisión, pero tampoco tendría sentido aceptar que, en nombre de la necesidad de un espacio privado de conservar su seguridad, pueda darse por legítima la discriminación.
El caso venezolano demuestra que el antimperialismo no solo dejó de explicar el mundo, sino que se ha transformado en una ideología funcional a la dominación.