El castigo ejemplar tiene dos destinatarios, el que lo sufre y el que mira, y va dirigido sobre todo al segundo: su lección viaja de boca en boca, entra en las casas por la puerta del amor y termina pareciendo costumbre. Lo único que no sabe procesar es la compañía.
El Partido Comunista confirmó por escrito lo que antes trataba como calumnia: el nieto y guardaespaldas de Raúl Castro negocia con Washington el futuro de Cuba. Fue la semana en que el castrismo dejó de fingir, y en que se constató una vez más que Cuba no tiene instituciones débiles: tiene una finca familiar con utilería de estado.