iglesia evangélica Cuba
Un culto en una iglesia evangélica cubana (FOTO El Nuevo Herald)

Desde mediados de 2018, a partir de las consultas populares impulsadas por el régimen cubano sobre la nueva Constitución aprobada a inicios de 2019, y hasta ahora, por la cercanía de la posible aprobación de un nuevo Código de Familia en Cuba, se han hecho cada vez más comunes declaraciones públicas, manifestaciones en las calles, pancartas, anuncios, videos, documentos firmados por altas autoridades de las iglesias (principalmente) protestantes en la isla en contra de la posibilidad de la aprobación y legalización del matrimonio igualitario y de más derechos a favor de la diversidad sexual. Las siguientes ideas acerca de la iglesia y el matrimonio igualitario en Cuba no se refieren a los cristianos ni a las iniciativas individuales de pastores y religiosos a favor de la justicia y la igualdad en la isla, sino a las posturas más oficiales de las cúpulas eclesiásticas expresadas a través de los documentos que publican en calidad de entidades institucionales.

Entre los artículos constitucionales que recibieron mayor número de propuestas de cambios durante la consulta popular en la segunda mitad de 2018, según informaba Juventud Rebelde, el matrimonio (artículo 68) recibió 192 408 opiniones (24,57% del total). Las más reiteradas fueron: mantener la redacción de la Constitución vigente, limitar el derecho de las personas del mismo sexo a la reproducción asistida y a la adopción, así como eliminar el artículo propuesto. Con la cercanía de la posible aprobación de un nuevo Código de Familia que legalice el matrimonio igualitario y otros derechos de las diversidades sexuales en la isla, los religiosos extremistas y sus representantes vuelven a confundir sus derechos con negarle derecho a los demás, supeditan erróneamente su libertad religiosa a la aprobación o no del matrimonio igualitario en Cuba.

El 28 de junio de 2018, por ejemplo, apareció en las redes una “declaración oficial” firmada por la Iglesia Evangélica Pentecostal Asambleas de Dios, las Convenciones Bautistas Occidental y Oriental, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista en Cuba, en la que se declaraba:

Que la ideología de género no tiene relación alguna con nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, ni con los líderes históricos de la Revolución. De igual manera, tampoco guarda ningún vínculo con los países comunistas, dígase la antigua Unión Soviética, China, Vietnam y menos aún Corea del Norte.

En una declaración como esta, llama la atención que los representantes de la iglesia protestante en Cuba sean capaces de alinearse con países dictatoriales y totalitarios de ayer y de hoy con tal de congraciarse con el régimen cubano y sus aliados, el mismo régimen que ha perseguido, limitado, prohibido, marginado y acosado las prácticas de estas iglesias. Los representantes de la iglesia protestante en Cuba que firman el documento, entonces, toman como estrategia seguir la lógica del gobierno cubano (aunque sea la misma que los ha afectado a ellos hasta hoy) si ello les permite limitar los derechos de aquellos que, como los creyentes, han sido tradicionalmente acosados y apresados por su forma de ser, por defender su derecho a existir y a ser respetados.

La declaración refiere que la diversidad sexual “no tiene relación alguna con nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, ni con los líderes históricos de la Revolución”. En el caso de la cultura, recomendaría una mirada más detenida a la obra de Julián del Casal, que se acerquen a los textos que Martí escribió sobre Wilde y Whitman, que averigüen y lean sobre lo que durante la colonia se llamaba en la prensa cubana el “hombre muger”, que lean La maldición. Una historia de placer como conquista de Víctor Fowler, así como La nación sexuada. Relaciones de género en Cuba durante la primera mitad del siglo XIX, publicado por Ciencias Sociales y Del otro lado del espejo. La sexualidad en la construcción de la nación cubana (Premio Casa de las Américas) ambos de Abel Sierra Madero, que observen con mayor detenimiento las piezas de Servando Cabrera Moreno, en las cuales se mezclan lo homoerótico con las milicias campesinas, incluso ya en el período revolucionario. Creo que les parecerá entonces equivocada la opinión, también suscrita por Mons. Dionisio García Ibáñez en calidad de Arzobispo de Santiago de Cuba, de que estas ideas están “tan ajenas a nuestra cultura”. No lo están, al contrario, han sobrevivido y existen a pesar de la constante marginación. El tema es tan amplio que Norge Espinosa y Víctor Fowler dieron un curso sobre literatura LGBT en Cuba en el Centro Dulce María Loynaz en 2015. Estos referentes ayudarán a los interesados a constatar la presencia del homoerotismo en la isla desde antes de los mambises hasta el presente.

Que la iglesia protestante esté en contra del matrimonio homosexual no es noticia, no creo que deba sorprender a nadie, lo que sorprende es que tome como argumentos las características del comunismo cubano que también han servido para reprimir a los cristianos de la isla. Que la cúpula protestante cubana use semejantes oportunismos y se ponga del lado del verdugo cuando, tanto miembros de la iglesia como los homosexuales, padecieron la prisión en las UMAP, evidencia el grado de humanidad que los caracteriza. No es que se pronuncien en contra del matrimonio igualitario, es la bajeza de sus argumentos para, adulando al sistema a partir de su propia lógica discriminatoria y macabra, conseguir lo que quieren.

Que la institución católica en Cuba hable de “imperialismo cultural” o “colonialismo ideológico” para cuestionar el matrimonio igualitario es, como mínimo, irónico. ¿Hay alguna institución, a lo largo de la historia, más imperialista que la institución católica en cualquier ámbito, ya sea político, económico o cultural?

Pero si esa es la lógica, vendría bien recordarle a la cúpula protestante que, según los postulados comunistas y las declaraciones recogidas en el 1er. congreso del PCC, la religión, en una sociedad comunista, está llamada a desaparecer. Así que, bajo su propia línea de razonamiento, lo que les toca es borrarse, callarse, no existir. Sin embargo, fuera del régimen que los maltrata y al que ellos ahora apelan, nadie, ni los que ellos marginan, desean algo así para la iglesia en Cuba.

La iglesia católica también sintió la necesidad de expresarse acerca del matrimonio igualitario en Cuba, con un poco de más cautela, durante el proceso de consulta ciudadana acerca de la nueva constitución. Mons. Dionisio García Ibáñez, Arzobispo de Santiago de Cuba, firmaba el 29 de agosto de 2018 un documento titulado “Consideraciones oportunas acerca del matrimonio”. Que la institución católica en Cuba hable de “imperialismo cultural” o “colonialismo ideológico” para cuestionar el matrimonio igualitario es, como mínimo, irónico. ¿Hay alguna institución, a lo largo de la historia, más imperialista que la institución católica en cualquier ámbito, ya sea político, económico o cultural? Es interesante esta cada vez más frecuente actitud de los representantes de la iglesia de usar términos que los definen más bien a ellos y a la institución que representan, para, sin embargo, cuestionar los derechos de otros. Para imperialistas ellos, para colonialistas ideológicos ellos, y ahí siguen, creyéndose con el derecho de meterse en la vida de todo el mundo, de cristianos y no cristianos.

Más recientemente, el 21 de mayo de 2021, la Iglesia Asambleas de Dios en Cuba hizo pública una larga declaración en contra del matrimonio igualitario. A pesar de que ningún gay ha ido a ninguna iglesia a obligar a nadie a que lo casen, la iglesia nuevamente cree que debe pronunciarse públicamente en contra de los homosexuales y no en contra de ningún otro asunto. No se declaran en contra de los abusos que sufre el pueblo cubano, no se declaran en contra del continuo acoso contra activistas y defensores de los derechos humanos en la isla, no se declaran siquiera en contra del gobierno que los insulta, los encarcela, les cierra iglesias, los amenaza, los discrimina y los somete. Para los dirigentes de las Asambleas de Dios en Cuba parece tener sentido hablar de «libertad de expresión» y expresarse públicamente sólo cuando se refiere a negarle derechos a los homosexuales, que no abogan por que les nieguen ningún derecho a ellos. Y es ahí donde radica su hipocresía farisaica.

Protesta LGBTI no autorizada en Cuba el 17 de mayo de 2019 reprimida por las autoridades | Rialta
Protesta LGBTI no autorizada en Cuba el 17 de mayo de 2019, reprimida por las autoridades (FOTO AFP)

Cuando la directiva de la Iglesia Asambleas de Dios en Cuba se pronuncie contra los maltratos que los activistas y ellos mismos reciben, cuando dejen en paz a los homosexuales que no se meten con sus doctrinas ni sus templos, entonces uno podrá prestar más atención a lo que digan. Que después de más de sesenta años de opresión, la iglesia decida usar su derecho a la “libertad de expresión” sólo para ir contra otro grupo oprimido, los delata como unos hipócritas y sucios oportunistas.

Estoy de acuerdo con los reclamos de que el gobierno no imponga ninguna ideología ni ninguna educación a nadie en Cuba, pero que la iglesia se enfrente entonces al gobierno, le exija al gobierno, y no arremeta contra los homosexuales, y no pida que le nieguen derechos a nadie. Ningún homosexual en Cuba se manifiesta en contra de los derechos de los creyentes, al contrario, muchos homosexuales se sientan en los bancos de las iglesias, forman parte de ella, más o menos abiertamente. Es un acto de cobardía y oportunismo que la iglesia venga ahora, después de tantos años de persecución y comunismo en contra de los creyentes, a oponerse a la “educación cubana”, y lo haga sólo ahora que quieren darle unos cuantos derechos a un grupo históricamente marginado. Se supone que la iglesia ayude al desprotegido y denuncie la injusticia, y no que ataque al oprimido intentando aliarse con el poder que lo oprime desde hace décadas. La iglesia en Cuba se ha callado ante la educación comunista cubana que va directamente en contra de la fe cristiana, y sólo ahora se preocupa o se atreve a pronunciarse públicamente y no lo hace contra el gobierno sino contra los homosexuales sin derecho y marginados por todos. ¿Qué dios puede estar de acuerdo con eso?

Valdría incluso la pena preguntarse lo siguiente: ¿qué le preocupa a la iglesia que se enseñe en la escuela: que ser homosexual no es pecado, que los homosexuales y los transexuales tienen o deben tener los mismos derechos que los demás seres humanos, que no importa a la persona que uno ame, que no debe uno burlarse ni criticar a nadie por su forma de ser o hablar?¿Le preocupa eso?¿Y no le ha molestado ni ha protestado públicamente hasta ahora porque en la escuela cubana enseñen a sus hijos la biología y la ideología que niega a Dios y su existencia, pero le molesta ahora que en el futuro enseñen que los homosexuales deben tener los mismos derechos que los demás y que no hay que despreciarlos? La obsesión enfermiza de las iglesias con la sexualidad humana y con la represión de la misma es algo terrible y hasta patológico. Protestar para negarle al infeliz y marginado los mismos derechos que tú ya tienes en una dictadura que ha perseguido a cristianos y homosexuales por igual, es como mínimo un acto de cobardía. Con estas declaraciones la iglesia cubana muestra ser muy injusta y cuestionable.

De todas estas declaraciones homófobas y discriminatorias en mayor o menor medida, la que más preocupa es la que dio a conocer la Convención Bautista Libre de Cuba el 28 de mayo de 2021, por su tendencia al extremismo y a la violencia. En dicho documento pueden leerse ideas tan perturbadoras como las siguientes para defender sus propósitos:

Los 1700 millones de personas de creencias musulmanas no aceptan estas ideas, muchos de ellos amigos de Cuba como Palestina, Siria e Irán, países donde esta práctica es penada con la muerte.

Países tan influyentes en el mundo como R. P. de China, Rusia, Bielorrusia o Vietnam no tienen esta ideología de género en sus agendas, así como presidentes y personalidades como Rafael Correa, Vladimir Putin, entre otros, no permiten tan aberrante imposición.

[…]

En Cuba no solo son rechazadas estas ideas por los “religiosos cristianos” sino también por muchos oficiales de las FAR y el MININT y muchas personas no creyentes y de otras religiones pero que mantienen bien sus principios morales y familiares.

Que la dictadura cubana sea amiga de China, Irán o Putin es esperable, a nadie debe sorprender. Pero me pregunto si, en medio de este listado, hermanada con el MININT, las FAR, Irán, China y el régimen cubano, la iglesia y los firmantes de estas ideas se sienten cómodos. Si es así, buena suerte. Que revisen bien qué sucede también con el cristianismo en China o en muchos países musulmanes. Sin embargo, con tal de que los homosexuales en Cuba sigan sin derechos, la iglesia es capaz de buscar lazos con el MININT y el gobierno cubano, aunque sean estas mismas instancias las que le han cerrado iglesias y los han llevado a prisiones por más de sesenta años a causa de su fe. Si maquiavélicamente creen que cualquier alianza, incluso con sus propios verdugos de adentro y de afuera de Cuba, vale la pena con tal de que el que ha sido marginado junto a ellos siga aún más marginado, pues que les aproveche.

matrimonio gay en Cuba
El arzobispo de la Iglesia Católica Eucarística en Canadá, Roger LaRade oficia una boda gay en Cuba en 2015 (FOTO Cubanet)

Mucho dice de una iglesia que proclama apoyar a Israel, pero se olvida de Israel si mencionar a Palestina le beneficia más para congraciarse con una dictadura. No es difícil, además, darse cuenta de que estas ideas son una versión ampliada y más extremista de las propuestas por la Iglesia Evangélica Pentecostal Asambleas de Dios, las Convenciones Bautistas Occidental y Oriental, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista en Cuba en la declaración de 2018, que citamos al inicio de este texto. Se trata, otra vez y con más fuerza, de alinearse con posturas dictatoriales y con figuras y regímenes totalitarios con tal de negarle los derechos a las diversidades sexuales tradicionalmente marginadas.

En su declaración, la Convención Bautista Libre de Cuba es capaz de aliarse a las ideas homófobas y dictatoriales de Fidel Castro (el mismo que tanto persiguió a la iglesia y los cristianos durante toda su vida), de endilgarle todos los males de las sociedades actuales a lo que ellos llaman “ideología de género”, de citar como ejemplo positivo que exista la pena de muerte contra homosexuales en los países musulmanes (sin tener en cuenta que, junto a los homosexuales, esos mismos musulmanes extremistas matan también a los cristianos), con tal de negar el derecho a que dos personas del mismo sexo sean reconocidas oficialmente como una pareja. Espero que todas esas horrendas asociaciones les merezcan la pena, aunque los aleje muchísimo del amor que debiera caracterizar al cristianismo.

He leído estas declaraciones de la Iglesia Bautista con el mayor de los espantos. Es de lo más violento que he leído en todos mis años de vida. Y la pregunta que me surge es: ¿la obsesión con la sexualidad humana y su control puede llevar a las cúpulas protestantes en Cuba a un relativismo tal que quepan entre sus propios verdugos y demás dictadores y sistemas de represión? ¿El lugar de la iglesia protestante en Cuba está entre el gobierno y el MININT? Si es así, que comiencen por pedirles, no la negación de derechos a los gays y lesbianas, sino el respeto a los derechos de la propia iglesia, que sigue siendo marginada y controlada en Cuba por esos mismos a los que se pliega en estas declaraciones.

Nunca me he arrepentido de mi educación protestante, de haber crecido en un ambiente donde la paz, el amor, la solidaridad, la distancia prudente con respecto al poder y la política de turno eran considerados valores fundamentales. Allí comenzó mi interés por la lectura, la enseñanza, el arte y la mitología… Espero que un día la diversidad sexual y también cualquier iglesia en Cuba tengan espacios públicos donde expresar sus posiciones con respeto y actitud receptiva. Pero declaraciones como estas dejan muy poca esperanza y abren el espacio al odio y a la marginación del otro. Que el odio y la marginación sean promovidos por la iglesia es alarmante y triste. Las muestras menos cristianas en Cuba últimamente vienen de las instituciones cristianas. Las ideologías, políticas y religiosas, están muy sobrevaloradas, tanto que a veces no importa ir contra la esencia humana misma, para defender sus abstracciones y extremismos. ¿Y de qué sirve un cristianismo donde el dogma suplanta al amor como esencia?

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Yoandy Cabrera (Pinar del Río, 1982). Poeta, crítico y profesor universitario. Doctor en Estudios Hispánicos por la Universidad Texas A&M. Es además licenciado en Letras con perfil en Filología Clásica por la Universidad de La Habana. Ha cursado estudios de Maestría en Filología Hispánica en CSIC-UNED y de Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido profesor de Lenguas y Literaturas Clásicas, Gramática Española, Literatura Colonial y Poesía Contemporánea en la Universidad de La Habana, el Colegio San Gerónimo y la Televisión Cubana. Ha realizado la edición crítica de la poesía de Delfín Prats y de Félix Hangelini (ambas en Editorial Hypermedia, 2013). Actualmente enseña Español y Clásicas en Rockford University.

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