Imagen de Martica Minipunto
Imagen de Martica Minipunto

Leyenda

trabajé con el saliveo //////////////

con los lengüetazos ∞∞∞∞∞∞∞∞

también con la punta ^^^^^^^^^^

dibujé ////

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escribía con lágrimas

también con una sangre falsa de agua, dextrina, sacarosa, fenoxietanol, CI 16035

sobrevivía a una pandemia

fecha de caducidad: 10 de mayo de 2021

Contenido: 1 pieza

Modelo: SJ138176

Lote: SS190510-7

Saburra

Ser rizada, también ser modificada por el pulso del corazón, ser afectada desde la rigidez de la raíz, ser edematosa, ser ulcerosa.

Ser una lengua.

Ser violácea, cuando se engrosan y congestionan en mí tus marcas, todo lo espinoso, todo lo tormentoso, toda coloración, rugen en mí cuando atravieso esa puerta y veo todas tus reliquias conservadas como en un museo.

Ser una lengua en el mapa.

Ser una lengua si nombraran vesículos y vasculización, mientras, movimientos anormales, movimientos involuntarios y toda clase de traumatismos se adhieren, mientras, lengua se presenta y muestra sus buenos modales, buena lengua, anda, sé una buena lengua.

Han demostrado que la flema y la desviación no son síntomas ni respuestas al tejido social.

Ha quedado clarísimo que así no es que se cambia al mundo.

¿Pueden estas marcas en el papel cambiar el mundo?

¿De qué tamaño es el mundo?

¿De qué tamaño es el museo?

Se es lengua y se es mundo.

Ser lengua es que te importen demasiado estas adherencias de saburra en los cuerpos, las ciudades, las estaciones, los viveros, las purulencias que no te reconocerán nunca y que se irán en línea después de que los amores se esfumaron y las personas más queridas nunca llamaron para saber de ti.

Es absurdo vivir y querer tanto, pero qué se le va a hacer.

Una nace lengua y así va lengüeteando.

Una nace lengua y no puede ir a enterrar a su madre a causa de una cuarentena.

¿De qué tamaño es el mundo?

¿Es el mundo el velorio de tu madre?

Me recorre esta grieta por toda la mitad, una hendidura inquieta. Ser lengua en esa línea que se ha venido formando desde la cuarta semana de gestación embrionaria. Ser lengua entonces, ser lengua en lo que el mundo diseña en la cuarta semana de gestación y ser lengua en las tribunas y los baños públicos y las camas con muelles salidos.

Me gusta ser lengua en las tribunas.

Me gusta ser lengua en los baños públicos.

Me gusta ser lengua en las camas con muelles salidos.

Me gusta ser una lengua en tu museo.

Lingual sería la elevación triangular en el suelo de la faringe, el tubérculo impar, las yemas literales, aquellas protuberancias linguales, sin metaforizar, no es imprescindible la metáfora, esas nunca verán en ti otra cosa que no sea rigidez o flacidez o goce o tembleque o blandura: demasiada blandura heredada.

Ser lengua para temblar.

Ser lengua para templar.

Once millones de lenguas en el templete.

Por esta lengua geográfica en forma de cono es que existo.

Por esta lengua entintada en forma de discriminación es que resisto.

Por esta lengua hinchada en forma de cola de dragón se escriben ensayos eruditos sobre la formación de las lenguas en las miles de leguas que quedan entre tú y yo.

¿Templamos?

Ser tan solo esta masa en el primer arco faríngeo, serla a las cuatro semanas de gestación y serla al cuarto día después de que el cuerpo fuera enterrado y la lápida hablara de todo, de todo menos de la lengua y su definitoria función.

Ninguna lápida habla de lo que es ser lengua.

No he leído ninguna lápida sobre lengüeteos.

He leído novelas y discursos sobre la lengua, algo “sobre”, algo museográfico, demasiado museográfico.

Se refieren a acordeones y a legados, pero nunca al lenguaje que soy.

Ser una lengua y ser una forma de escritura.

Ser una forma de escritura porque se es lengua.

Saburra es una palabra rarísima, voy a tragármela a partir de aquí, siempre.

 

He aquí esta lengua,
yace por sí misma,
nunca me torturaron,
nunca usaron una machaca para despeluzarme.

 

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contiene grasa esta forma inhumana de ridiculizar el tiempo, bastaría que el tiempo nos arropara y que luego nos diera razón en callar, por qué callaría, porque soy el resultado de múltiples lenguas, eso me da más ganas de decir, jamás de suponer, supondrán que no decir o no reconocer es equilibrar las constelaciones en un cuadro vacío, en un cuadro vacío se aploman las lenguas, microorganismos unicelulares lingüísticos, escriben en español los afectos, escriben en español la féculas, quiero metértela, es un deseo, quiero metértela, eso me dice cuando se presenta desde la puerta de afuera, quiero metértela.

viajábamos en el metro y tú me tocabas el clítoris con tu dedo gordo, yo te tocaba la pinga con mi dedo pequeño, nos tocábamos la lengua con los ojos, la lengua con los ojos en el metro vacío, que parecía lleno, no sé por qué parecía lleno hasta que un agujero me produjo cansancio y tuve que abrirme paso en la fatiga porque estaba excitada y la excitación es un estado perpetuo de fatiga
cuando la lengua se excita no sirve de nada contemplar su infanticidio

ella a sí misma se mata
compara su pérdida de sabor
la coloratura de su sabor
no hay sabiduría en la lengua
aparentemente no
es monstruosa
pero no sabe a otra cosa
que a sal
o a asco

entonces busqué un modo de nombrar todo esto, hallé un modo de entender este lenguaje tan vacío como infinito, el vacío puede ser infinito, pero el infinito nunca puede ser vacío. es así que empecé a escribir, quiero metértela, dice, y así comienza esta historia.

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y así la caligrafía se volvió más lógica, en cuanto a mi consciencia del estar, yo estaba aquí, desamparada, silenciada, convertida en una cosa escueta y modificable, como una pequeña grieta que no conocía la razón, así fuera la razón muchas veces a buscarla, nunca la hallaría, buscaría con tesón un motivo más allá de mi necesidad de contar, como si importara, cuando realmente no importa, no da gusto contar, tampoco es que se base en ello el tiempo, como si lo temporal modificase lo que se siente, siento pena de mí y a la vez me admiro tanto, idolatro mis ganas, idolatro mi condición siempre expectante, siempre llena de deseo, estoy ardiente, soy como un relámpago, después de pasarme horas succionando el clítoris solo quiero más, el inmovilismo no tiene que ver conmigo, es apenas un instante en el que decido especular sobre la vida, y a partir de esa especulación, lo consigo, la vida tiene lugar, la vida es inconsistente, como casi todo, una inconsistencia que nubla, como casi todo, la más pura de las razones naufraga en esta inconsistencia, es una inconsistencia caribeña, es una inconsistencia de transporte público, pero quién inventó esto de la razón, quién inventó el arte de la razón, si nunca se mantuvo así, si todo lo que quería nunca se produjo realmente, lleno de aniquilaciones y lleno de interrogaciones, como una compuerta que se compone de emociones descompuestas y a partir de ahí se rompe, si me detengo ahora, me rompo, si me detengo ahora, me rompería, porque romperse es sencillo, romperse es muy simple, me rompería de tanto desear romperme, aunque esto sea falso y no hable por mí, nosotras en los callejones, encerradas, succionamos, es un ritual bien expandido a lo largo de la costa sideral y reconocido por los metedores natos, veamos los hechos como son, puedo estar ahí para que el tiempo pase y pase, para que de algún modo pase y no se me quiebren las ideas porque eso es imposible, basta ya de repetir imposibles y pretender que lo humano existe cuando es fácil desmentir esta idea, basta ya, me dice, basta ya de historiar.

Anillo de Waldeyer

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Al principio del mundo había una lengua, era la lengua torcida del no mundo en una irrupción, lengua paroxismo, lengua primera, lengua paradiso, lengua constipada llena de gérmenes. Al principio del mundo estaba la lengua y estaban los gérmenes.

Para dónde se mueve la punta de tu lengua, qué indica el movimiento, quiero sentirte dentro, qué indica el movimiento, quiero sentirte dentro, qué casualidad que sea desde ahí que el tiempo se detenga y me aproxime a otro lugar y dentro de ese lugar el tiempo se conecte con el mundo y el mundo me atraviese lentamente.

Leer el destino de alguien a partir de su lengua.

Leer el destino de mi madre epiléptica en su lengua.

Se acerca y me pide que le haga un cuento.

Formado por las amígdalas, los adenoides y otros tejidos linfoides.

Le cuento que un vecino me pidió que le metiera una cuchara de metal en la boca a mi madre para que no se la tragara.

Contiene linfocitos (un tipo de célula inmunitaria) que ayudan al cuerpo a combatir infecciones y enfermedades.

La cuchara era grande y pesada.

Fascículos transversales que terminan con los bordes de la lengua.

Desde entonces, pienso que voy a tragarme la lengua mientras duerma.

Pienso que mi madre perdió todos los dientes a consecuencia de la ignorancia y la servidumbre de su hija, que escucha a los vecinos y se siente deudora de cualquier recomendación que venga de los viejos.

Al principio del mundo había una lengua, lengua émbolo, lengua estrégalo, lengua párvula, lengua convulsiona.

Espero siempre del otro lado del teléfono a que llame mi madre.

Ese era el principio absoluto, la virtud de mi madre para descalificar mi gimnasia con la lengua. Ni amores. Ni activismos. Ni protestas. Ella quería conocer si todas mis virtudes provenían de ella. El tiempo rapaz de los orígenes era su culpa. Maldito fetichismo con la culpa, sobre la culpa, desde la culpa.

Una vez me leyeron el futuro.
Saca la lengua,
exprime esa lengua,
heroicidad no encuentro,
vacíala,
éxito imposible,
licúala,
tu madre morirá y estarás lejos.

Una vez que encuentras la dirección, que te ubicas en el mapa, que tu ubicación es marcada, abres la puerta, tocas sus vestidos, los acomodas en una maleta y los lanzas desde el último piso de un edificio famoso de La Habana.

 

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* Notas de la investigación Escribir con la lengua, que actualmente se desarrolla como parte de en una residencia de creación en La Caldera_centro de creación de danza y artes escénicas contemporáneas.

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Martha Luisa Hernández Cadenas, Martica Minipunto (Guantánamo, Cuba, 1991). Teatróloga, poeta y performer. Coordinadora del Laboratorio Escénico de Experimentación Social (LEES). Entre su obra reciente se encuentran los performances Nueve (2017) y Extintos, aquí no vuelan mariposas (2018); las intervenciones La última ópera china (2018) y Las fundadoras (2019). Fundadora de la editorial independiente ediciones sinsentido. Ha publicado el poemario Días de hormigas (Premio David de Poesía 2017, Ediciones Unión, 2018). Ganadora del Premio de ensayo La Selva Oscura por su investigación Notas de un simulador. La crítica teatral de Calvert Casey (1960-1965) y del Premio de Teatrología Rine Leal por su libro ESTA OBRA HABLA DE TI Y DE MI. Ensayos para (des)a(r)mar la experimentación escénica en Cuba (2012-2018).

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