Reynier Leyva Novo (foto cortesía del artista)

Para Reynier Leyva Novo (La Habana, 1983) un héroe es eso: la parábola de un ideal, pasto de ficciones. Héroes como piedras basales. Quizá por eso colocó en “Ni mármol ni suspiros (Los fundamentos de la nación)”, primer capítulo de Lo que es, es lo que ha sido, cinco bustos. Martí, Agramonte, Maceo, Calixto, Gómez reaparecen como bloques marmóreos (de una marmoreidad exquisita, de una pulidez sacramental, de una lisura estentórea). Bustos tambaleantes, como juguetes tentempiés. Sobre los héroes (y no sólo) converso con el Chino, sentados en el balcón de El Apartamento. Conversamos sobre héroes atáxicos. Héroes catatónicos. Héroes perdidos. Héroes hipnóticos. Héroes catalépticos. Héroes parabólicos. (Donde dice “héroes”, puede leerse, también (tan bien), “libertad”, “nación”, “patria”.)

Chino, ¿para ti qué es un héroe? ¿Qué es la heroicidad?

Un héroe es la parábola de un ideal. Un héroe es alguien que vive una doble vida, la que le tocó y otra mental, superior. Es como una encarnación de otra cosa. Por eso siempre media el sacrificio en la imagen del héroe. Un héroe sacrifica su vida, su espacio, su existencia para proyectar una idea hacia los otros. Sobre la patria, sobre el amor…

Sabes, el otro día me lo preguntaste y yo nunca me lo había preguntado. He trabajado mucho con los héroes de la patria, pero muchas veces no les llamo héroes…

¿Y la patria? ¿Qué es la patria?

La patria es un espacio soñado. No es un territorio físico, es un territorio soñado. La patria es un espacio común. Un espacio que puede ser habitado por seres de una misma comunidad, también soñada. Más que soñada, imaginada. Esa comunidad es sólo posible a partir de ciertos ideales éticos.

La patria, insisto, es un territorio imaginado.

¿Entonces la patria es un estado mental?

Sí, es un estado y un territorio mental. Aunque no sea un espacio con fronteras determinadas, sí veo a la patria como un espacio con dimensiones…

¿Dimensiones establecidas? ¿Límites establecidos? ¿Quién pone los límites?

Los límites se los pone la misma comunidad que imagina esa patria. La comunidad que la imagina a su propia semejanza y conveniencia.

Chino, pero ¿cuál es tu patria?

Mi patria soy yo. Hay una patria que habita en mí. Si ahora me quedo sentado, si no me muevo más de esta silla, puedo vivir en mi patria. Mi patria habita en mi cuerpo. Habita en mí y habita en todos. Eso que habita en todos, eso que puede ser común, es lo que proyectamos como ese territorio en el que habitamos.

Por lo que dices intuyo que la patria es un consenso. ¿Es así?

Sí, claro que sí. La patria es un consenso. No está anclada a un territorio específico. La patria es como un vapor…

Un vapor… Un sopor…

Es como un sopor…

Es, casi, intangible. Pero se puede sentir.

Aparte de tu cuerpo, ¿en qué otros lugares, espacios, territorios, está tu patria?

Asere, lo más cercano que yo tengo a mi patria es Párraga. Es el lugar donde nací.

¿Dónde naciste?

En Párraga. En la calle Justo 63.

Bueno…, yo nací en un hospital.

¿En Hijas de Galicia?

Sí, en Hijas de Galicia.

Pero mi lugar de nacimiento es Párraga. Mi primer recuerdo está en la calle Justo.

¿Es una loma?

Es una loma. Es la punta de una loma, desde donde se ve toda La Habana. Esa es mi casa. Ese es mi estudio. Ese es mi taller. Esa es mi patria.

¿Necesitas un estudio para trabajar?

Si tengo una computadora, unos libros, información, Internet, no necesito más. Ahora mismo necesito Internet. En otro momento no lo necesité.

¿Es decir que hoy no puedes estar desconectado?

Sí pudiera, pero creo que hoy la comunicación es fundamental. Hoy la comunicación está, sobre todo, en las redes.

¿Tienes un primer recuerdo asociado a los héroes?

De pequeño mi mamá me llevaba a los museos de historia. Recuerdo que, de muy chiquito, cuatro, cinco, seis años, ya estaba en medio de esos objetos. Un héroe o un mártir trasciende el cuerpo físico de una persona. Me preguntaba cómo podía conocerlos a través de objetos mundanos, limitados, cotidianos como unos espejuelos o una camisa usada en la guerra. Me preguntaba cómo esa cultura material puede, de alguna manera, estar vaciada de ese espíritu que los habitó, pero cómo, de la misma manera, te puedes conectar espiritualmente con eso.

En los museos había…

¿Qué había, Chino? ¿Qué recuerdas?

Los museos estaban llenos de esos objetos, de esas cosas…

Pero me di cuenta de que los héroes no estaban ahí. Un día supe que están en la mente de las personas.

Para mí la idea de héroe está muy asociada a la guerra…

Al combate, a la batalla…

A la batalla…, a ese héroe épico.

Hay otros héroes, los cotidianos, como mi abuelo, como mi madre que era una heroína. Juntos vivimos momentos muy complicados de este país…

¿Cuáles?

La caída del campo socialista, el Período Especial, una crisis económica y política profunda. Muchas veces mi mamá encarnaba el arquetipo de héroe.

Sin embargo, los héroes que seleccionaste para “Ni mármol ni suspiros (Los fundamentos de la nación)” están asociados a la guerra, como me comentabas. Bustos de Martí, Agramonte, Maceo, Calixto y Gómez.

Pero para mí estas gentes son…

¿Qué son?

Son los héroes. Creo que son los héroes, realmente.

Sé que estas gentes fueron de carne y hueso. Sé que fueron seres humanos y tuvieron miles de conflictos. Cada vez me informo más sobre los problemas y diferencias de ideas, de conceptos que tuvieron. Incluso luchando por una misma patria no todos tenían una misma idea de lo que era esa patria, por eso no se llegó a ningún lugar. Por eso las guerras de independencia en Cuba no desembocaron, ninguna, en una verdadera independencia, en una verdadera libertad.

La libertad del pueblo cubano todavía no se ha logrado. Para mí esa libertad nunca se ha alcanzado.

¿Cuál libertad?

La libertad a la que ha aspirado el pueblo cubano y por la que lucharon los fundadores de esta patria, de este pueblo, de este país. La libertad por la que ellos lucharon nunca se ha consumado. Siempre hemos estado abocados, impulsados a alcanzarla.

Mira la situación que estamos viviendo ahora mismo, un momento extremadamente complejo. Esos fantasmas que no te permiten ser libres pueden ser tan reales como violentos. Esos fantasmas, para coartar la libertad de pueblo cubano, han cambiado muchas veces de forma en la historia de este país.

En “Ni mármol ni suspiros…” trabajas con prototipos de héroes…

En el momento en que ellos lucharon por la libertad de Cuba vivíamos en un sistema colonial bastante crudo. En ese momento los cubanos no eran dueños de su propia tierra…

Espera.

Realmente la cosa en “Ni mármol ni suspiros…” va por otro lugar.

Se ha hecho mucho daño al convertir a estas personas en los pedazos de piedra que son ahora. Los han deshumanizado completamente. La gente ya no ve seres humanos en ellos, sino ideas congeladas en el tiempo.

La misma acción que los unifica los deshumaniza, les quita la diferencia intrínseca desde la cual podríamos entender mucho mejor por qué hemos llegado aquí. Este país siempre ha sido un desastre en cuanto a pensamiento unificado. No ha habido una idea que haya podido unir a los cubanos. A no ser por Martí, que en algún momento lo hizo, siempre este pedazo de tierra ha estado dividido. Cada región de Cuba ha querido tener su propia autonomía con respecto a la otra. La idea de nación es una construcción que no ha estado acorde con la realidad de los hombres y las mujeres que han luchado por esa patria soñada.

Soy un gran admirador de cada una de esas figuras, de esos prototipos que hay ahí, pero no como prototipos, sino como seres humanos que lucharon, que estuvieron años en campaña.

He trabajado varias veces con Martí, desde diferentes acercamientos, llegando a otros lugares, preocupándome por otros aspectos dentro de su vida como político y pensador. He trabajado con Calixto, Maceo, Agramonte…

Hice esta serie de perfume con ellos…

Los olores de la guerra.

Sí. “Ni mármol ni suspiros…” es parte de una investigación que llevo haciendo una gran parte de mi vida. Diez años, quizás. Un poco más, quizás mucho más, quince años. Pero nunca había trabajado con la forma física de ellos. Nunca me había interesado trabajar con sus rostros, con sus figuras…

Con sus materialidades…

Ni con sus materialidades ni, mucho menos, con sus fisionomías. Sus fisionomías nunca me dijeron nada. Para mí la idea que había detrás de ellos era más fuerte que sus fisionomías. Hacía un rechazo a sus formas físicas.

Lo que pasa con esta gente es que sus ideas se han usado para moldear al pueblo, a las masas, para llevar a la gente hacia direcciones que no tienen que ver, exactamente, con lo que esas gentes quisieron. Es ahí donde se pierden…

¿Dónde se tambalean?

Donde se tambalea un poco la cosa. Es triste ver cómo se puede usar esas ideas con otros fines. Con el paso del tiempo las circunstancias cambian y todo esto hay que verlo desde una perspectiva muy puntual, en su momento, en su contexto histórico. Ahora mismo hablar de las ideas de esta gente tiene un sentido limitado. Muchas cosas carecen de sentido.

Quería preguntarte por qué estos y no otros. Pensé en Varela, por ejemplo, que no está.

No recuerdo esculturas, bustos, de Varela. Seguramente hay.

Esta es una selección de retratos escultóricos que tienen un peso, una presencia en el imaginario nacional. Son fáciles de identificar. Yo quería jugar con ese arquetipo.

Ver a esos arquetipos moverse, tambalearse, como sucede en “Ni mármol ni suspiros…” causa una extrañeza.

“Ni mármol ni suspiros (Los fundamentos de la nación)” es una exposición de bustos escultóricos. Juego con ese género dentro de las artes plásticas, dentro de las bellas artes tradicionales. Juego con ese canon y lo hago tambalearse.

Chino, ¿qué es un busto para ti?

¿Qué es un busto? Un busto es una mutilación.

Al final el busto es un trozo, es un cuerpo desmembrado. ¿Y el busto de Martí?

Ese es un busto bastante revolucionario. Es bastante atípico, por eso me encanta. [Juan José] Sicre lo hizo así. Lo hizo como enterrado, con ese mentón hacia abajo. Hay algo muy curioso con ese busto y es que la gente lo inclina para que parezca más esbelto y para que Martí no esté cabizbajo. Esa cabeza hacia abajo se suele relacionar con tristeza, con…

Con resignación.

Con una resignación extraña. Los he visto por ahí en el estudio que hice para seleccionar el busto, viendo dónde estaban.

¿Dónde están?

Sobre todo en escuelas, centros laborales, parques…

¿Están en yeso o en bronce? Recuerdo uno que está en el Zoológico de 26, en bronce.

Muchos están en cemento. Algunos, muy pocos, en bronce. Los de bronce fueron los originales que hizo Sicre. Después él hizo moldes y se masificaron en cemento o en yeso. Casi siempre los de yeso se usan en interiores y los de cemento, los de concreto, en exteriores.

El Martí de Sicre tiene una mirada perdida. No hacia arriba, hacia el cielo, sino hacia abajo, hacia la tierra, hacia sí mismo. Los he visto calzados, levantados por el mentón, para que mire hacia arriba. Mirar hacia arriba se asocia con la dignidad.

Se dice que el busto de Sicre es el Martí pensador. En comparación con otros, más fríos, este tiene una postura meditativa.

¿Y el valor, Chino? ¿Cómo entiendes el valor en los héroes?

No podemos seguir aferrados a ese valor o a ese sentido del valor que tenía esta gente. Nosotros no tenemos que ir a combatir a ningún lugar. El sentido del valor ahora es otro. Tener valor ahora mismo es otra cosa.

¿Qué es tener valor ahora mismo?

Tener valor es ser uno mismo. Es no tener miedo a lo que pueda suceder contigo. Es poder ser quien eres y expresarlo. Tener valor es vivir decentemente. Es poder ser una persona cabal. Es poder vivir como quieres vivir.

¿Has logrado vivir como quieres?

He tomado mis riesgos.

¿Cuáles?

No pertenecer a cosas. No aceptar cosas. Digo cosas para no poner ejemplos específicos. No estar donde no quiero estar. Estar donde quiero estar. Es difícil ser lo que uno quiere y puede ser. Para mí es uno de los grandes retos en la vida, no dejarme llevar por la inercia social del momento, sino estar un paso atrás o uno adelante.

Las sociedades contemporáneas, no sólo la cubana, te llevan hacia otro lugar. En sus dinámicas, las sociedades generan un estrés que siempre te empuja a no ser lo que realmente puedes ser. Las dinámicas de las sociedades actuales te llevan a funcionar más para la sociedad que para ti.

Tener valor ahora mismo es eso, asere, es vivir como uno quiera.

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