‘Lo que es, es lo que ha sido’: Reynier Leyva Novo expone en El Apartamento

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Detalle de ‘Lo que es, es lo que ha sido’, exposición de Reynier Leyva Novo en El Apartamento

Reynier Leyva Novo (La Habana, 1983) coloca vinil y cal, unidos en argamasa, sobre un busto de José Martí. Sobre una cabeza, para ser más exactos. Una cabeza que parece una piedra miliar. Coloca vinil y cal sobre la cabeza triangular, cabizbaja, resignada, de frente enorme, que creó Juan José Sicre. (Tuve ganas de escribir la palabra triste). La original de bronce; esta de yeso. Capa sobre capa. Capa sobre capa. Capa sobre capa.

Trescientas cincuenta capas. Como si la cabeza se desencarnara y, a su vez, encarnara en otras. En otros cuerpos. En otros cuerpos subversivos que se caracterizan por las mezclas y penetraciones; donde el tejido simbólico procura articular una constitución crítica alterada que existe no en la delimitación, sino en la capacidad de vincular y someterse a la transición. Capa sobre capa. Capa sobre capa. Capa sobre capa.

Como los antiguos egipcios que, para reutilizar el papiro, lo colocaban uno sobre el otro; de tal manera, el palimpsesto siempre conserva las huellas, rastros, estratos, restos de reescrituras anteriores, borradas artificialmente. Escritura. Huella. Estrato. Resto.

Lo que es, es lo que ha sido se inauguró ayer, 26 de diciembre, en la galería El Apartamento (Calle 15 esq. H, 313, apto. 3, Vedado, La Habana). Organizada en dos capítulos y un epílogo, por ahora sólo se muestra la primera parte: “Ni mármol ni suspiros (Los fundamentos de la nación)”. El resto, “Cartografía de la libertad (Prisión, economía y libertad)” y “Nada acerca de nada (Censura)”, respectivamente, se irá exponiendo de forma segmentada hasta el cierre de la exposición, en marzo de 2021.

En las notas al programa de la muestra podemos leer: “Lo que es, es lo que ha sido […] se constituye como un ejercicio de reflexión en torno a los elementos estructurales (simbólicos, históricos, discursivos) que arman el cuerpo vivo de la nación cubana.”

Con esta muestra, el Chino Novo persiste en la exploración de una identidad personal; persiste en la búsqueda de una idea personal de nación; persiste en la reconfiguración personal de su propia noción de héroe. Construye lo personal como una política. Piensa lo personal en colectivo.

Si consultamos el recorrido de Leyva Novo, podemos notar una persistencia (permanencia), en torno al archivo que supone la Historia, en cuanto memoria. Entre otras investigaciones, sobresalen El patriota invisible (2007), Acerca de los mensajes que no han llegado a su fin (2008), Los olores de la guerra (2009), El orden de la batalla (2010) y Páginas escogidas (2007-2010).

El primer capítulo de Lo que es, es lo que ha sido, “Ni mármol ni suspiros (Los fundamentos de la nación)”, se concentra en reconstruir el proceso o modelo cubano desde un posicionamiento no hegemónico, incluso periférico con respecto a los modelos centralmente promovidos, impuestos y doctrinales “dentro de la narrativa teleológica y autoritaria de la Cuba de hoy”, como se acota en el programa de la exposición.

Aparte del busto de Martí recontrahecho, fueron colocados (virtualmente) otros cinco héroes de la historia cubana: Ignacio Agramonte, Antonio Maceo, Calixto García y Máximo Gómez. El de Martí se repite (una y mil veces, como la obra de Novo Revolución una y mil veces (2011): un libro forrado con tela roja que contiene la palabra Revolución impresa, con igual tipografía, 239 940 veces en mil páginas).

Con el busto de Martí, no el proyectado ópticamente, sino el de Sicre, se llevó a cabo un procedimiento parecido al de los hermanos Lumière: después de cada capa de vinil y cal se realizó una fotografía. Trescientas cincuenta capas. Trescientas cincuenta fotografías. Al lado del busto amorfo se ve una película de cinematógrafo donde el héroe pierde y recupera el rostro de manera infinita.

Las cinco figuras nos interpelan no desde la quietud, como pudiera esperarse de bloques marmóreos –de una marmoreidad exquisita, de una pulidez sacramental, de una lisura estentórea– sino desde el gesto movimental que, por momentos, los domina. Recuerdan, sobre la piedra basal, a los tentempiés, aquellos juguetes que, por más que uno los maltratara, nunca se caían.

Martí, Agramonte, Maceo, Calixto, Gómez (los fundamentos de la nación) se convierten en cuerpos performativos. ¿Qué es un cuerpo performativo? Un cuerpo performativo es un cuerpo de la acción transformadora. Es un cuerpo que desafía certidumbres demasiado estables y la confianza epistemológica que ofrecen sistemas hartos seguros de sí. Es un cuerpo en estado etéreo.  Un cuerpo con superficies que repelen la mimesis y a menudo buscan sus límites. Es un cuerpo que mantiene su “agotamiento” y se subvierte a sí mismo.

Sobre sus pedestales los bustos, cuerpos mutilados, desmembrados, se revelan. El movimiento los revela. Esta revelación es angustiosa, agónica. Agónica en el sentido de la lucha, de la contienda. Agónica en el sentido de la batalla terminal, aquella que nos asiste antes de la muerte.

Detalle de ‘Lo que es, es lo que ha sido’, exposición de Reynier Leyva Novo en El Apartamento
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