Nuevo boletín literario de ‘El País’ promete viajes bimensuales por la América Latina literaria

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Emiliano Monge (1978) (FOTO www.hayfestival.com/)
Emiliano Monge (1978) (FOTO www.hayfestival.com/)

Los lectores del diario español El País interesados en la actualidad literaria latinoamericana tienen desde esta semana una oferta poco menos que irrechazable en el newsletter “Letras Americanas”, que preparará cada 15 días el escritor mexicano Emiliano Monge.

El boletín, nueva “apuesta” de El País América para reforzar su cobertura de la región, transitará los “territorios que van del Río Bravo a la Tierra del Fuego”, eso sí, “sin que dicho recorrido se convierta en una clase”, según advierte el propio Monge en sus palabras a los suscriptores.

La idea, precisa el autor de No contar todo, consiste en “pasear por los diversos conjuntos y subconjuntos de la América Latina literaria, sin olvidar, claro, que los libros nos interpelan y cambian desde la razón, pero también desde las emociones”.

Dos veces por mes, esta correspondencia literaria “mostrará aquello que recién sale de la cocina”, promete Emiliano Monge desde la Ciudad de México. “Con el pretexto de alguna novedad editorial, aunque también como consecuencia de una recuperación, un premio, un festival, una polémica o un descubrimiento personal, este espacio intentará ser, por último, un improbable club del libro. Y es que, a veces, al final de cada entrega, se anunciará el tema o libro de nuestra siguiente newsletter, para quien quiera acompañarme en su lectura”.

En su primera entrega, el escritor presentó A veces despierto temblando, de la mexicana Ximena Santaolalla, ganadora del Premio Achar a Primera Novela, y que “se inserta, de golpe, en esa tradición tan latinoamericana que es la de la literatura de la violencia política”.

Monge, colaborador habitual de El País, aprovecha para explicar una porción de la geografía literaria de la que se ocupará en adelante: “Como toda tradición, por supuesto, la de nuestra literatura de la violencia política es un subconjunto de un conjunto más grande, el de la literatura de la violencia. Un subconjunto compuesto, además, de otros subconjuntos más pequeños, que a veces pueden ser un libro –la obra del poeta Zurita, por ejemplo, ocupa su propio círculo, igual que la de la narradora Libertad Demitrópolous– y otras veces estar compuestos por la obra de varios autores: el boom, esa generación que algunos siguen mirando como cúspide en vez de como período– dejó varias novelas sobre dictadores, todas las cuales caben en un mismo círculo”.

La novela de Santaolalla, explica enseguida, compartiría “círculo con novelas de Horacio Castellanos Moya, así como con El material humano, de Rodrigo Rey Rosa y La casa del dolor ajeno,de Julián Herbert, es decir, se inserta en el círculo que podría llamarse «de genocidios», que utiliza registros documentales y que cristalizó a partir de la obra de Rosario Castellanos, aunque antes, en el siglo XIX, se hubiera escrito sobre los tratos inhumanos que se reservaban a las poblaciones originarias, de esclavos traídos de África o de migrantes asiáticos”.

Emiliano Monge (1978) ha publicado las novelas Morirse de memoria (Sexto Piso, 2011), El cielo árido (Primera, 2012), Las tierras arrasadas, No contar todo (Random House, 2018), Tejer la oscuridad (Random House, 2020), y los libros de relatos Arrastrar esa sombra (Sexto Piso, 2008), La superficie más honda (Random House, 2017).

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