Retrospectiva en el MoMA de Nueva York enaltece el legado del artista marfileño Frédéric Bruly Bouabré

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"GBRO=GBLO N° 123", serie ‘Alphabet Bété’ (1991); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) ha organizado una exposición para distinguir la trayectoria del artista marfileño Frédéric Bruly Bouabré (1923-2014), uno de los creadores africanos más aclamados en el circuito artístico internacional. La muestra quiere celebrar, especialmente, su compromiso con la preservación y expansión del conocimiento en torno a diversas culturas “como una forma de entender el mundo que nos rodea”.

Titulada Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound en homenaje al sentido universalista de su obra, la exhibición propone un recorrido íntegro por la producción del artista desde los años setenta, periodo en que se consolida su propuesta creativa, hasta el momento de su muerte en 2014. La retrospectiva fue inaugurada el 13 de marzo último y estará disponible hasta el agosto de 2022, cinco meses en los cuales el público interesado podrá acceder al impactante cosmos creativo de un autor tenido como paradigma del arte africano poscolonial, sobre todo, por la inteligencia con que hizo de las tradiciones populares, el imaginario folclórico y las creencias religiosas de su cultura la savia de su obra.

La exposición, de cualquier modo, no llegó al museo neoyorquino exenta de polémica. Varios medios de prensa aprovecharon la noticia del evento para cuestionar la relación histórica que esta institución ha sostenido con el arte africano y los creadores de esta región. Algunos han llegado a apuntar que, si bien el MoMA prestó atención a la creación estética procedente de África en sus primeros años, lo hizo relegando a un segundo plano su valor ritual y religioso. Los objetos de uso cotidiano exhibidos en ese entonces importaban más por su influencia en las vanguardias artísticas europeas de principio de siglo que por su auténtica fibra cultural. Se ha criticado también que sólo recientemente los artistas africanos han ingresado a este relevante recinto artístico, que parecería interesarse en ellos en su condición de “productos culturales” y no en su posición de artistas. …World Unbound es apenas la segunda muestra individual de un autor negro de África que auspicia esta institución estadounidense; antes, en 2018, las puertas del MoMA se abrieron para mostrar el trabajo del congoleño Bodys Isek Kingelez.

"«A» N° 1", serie ‘Alphabet Bété’ (1990); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)
««A» N° 1″, serie ‘Alphabet Bété’ (1990); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)

Es cierto que, como nunca antes, el trabajo de Bouabré resulta hoy sumamente seductor para los grandes centros rectores de los discursos artísticos a nivel internacional. Cuando la etnografía, como práctica artística, no era todavía una moda entre los creadores occidentales, Bouabré ya emprendía su oficio más desde el trabajo de campo y la investigación cultural que desde la mera exploración estética. Ahora que el giro etnográfico ha convertido un sector considerable del arte contemporáneo en una práctica interdisciplinaria, dependiente de los contextos de enunciación, interesada menos en el estilo de la obra que en la capacidad socialmente transformadora de la representación, la obra del artista marfileño se presenta como ejemplar. La obra de Bouabré se erige, auténticamente, en plataforma de subversión a los modelos dominantes poscoloniales: deviene la posibilidad de legitimar y visibilizar una cosmovisión, un imaginario, un paisaje de afectos, comportamientos e ideas que la racionalidad occidental había pretendido desplazar. La acogida de este autor en las salas del MoMA debería promover, necesariamente, la revisión de las gramáticas de los relatos artísticos dominantes.

“Nacido en 1923, en el pueblo Bété de Zéprégühé, cerca de Daloa, la principal ciudad de la zona centro-oriental de Costa de Marfil, Bouabré es célebre por sus incansables intentos de codificar, archivar y compartir información que conecta la historia humana”, explica Ugochukwu-Smooth C. Nzewi, curador nigeriano responsable de la exposición, en la introducción del catálogo. “Su singular devoción por el dibujo y su inquebrantable interés por la taxonomía fueron notables, especialmente entre los artistas africanos sin formación académica, pero fue su acercamiento a los vínculos entre imagen y lenguaje, para representar la cultura oral de su etnia natal en una vertiginosa multiplicidad de formas visuales y anotaciones escritas, cuanto lo hizo especialmente distintivo”.

“Al presentar a Bouabré a una audiencia que puede no estar familiarizada con su arte”, prosigue el curador, “esta publicación y la exposición que acompaña, tienen como objetivo ofrecer una imagen más completa de su vida y obra, al explorar la confluencia de eventos y la multiplicidad de experiencias que, eventualmente, direccionaron su trayectoria creativa. La profunda inmersión de Bouabré en la cosmovisión y el sistema de conocimiento del [pueblo] Bété durante su juventud, las varias décadas que pasó en el servicio civil en los períodos colonial y poscolonial temprano (durante los que trabajó con etnógrafos y antropólogos occidentales), y la devoción que profesó siempre por el conocimiento, encontraron una auténtica salida en su arte. Estilísticamente, el arte de Bouabré puede parecer amateur al principio, pero es altamente sofisticado en su combinación de imagen y texto, una combinación que perfeccionó durante muchas décadas”.

"«BÔ» N° 9", serie ‘Alphabet Bété’ (1990); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)
««BÔ» N° 9″, serie ‘Alphabet Bété’ (1990); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)

…World Unbound se organiza alrededor de dos series esenciales del artista: Alphabet Bété y Connaissance du monde (Conocimiento del mundo). Aunque se incluyen piezas pertenecientes a los más diversos periodos y ejercicios creativos ensayados por Bouabré, en el propósito de mapear todo su devenir artístico, esos dos momentos de su carrera sirven de núcleo al concepto curatorial, puesto que resumen, estética y conceptualmente, las búsquedas y los hallazgos del autor. En estas creaciones convergen, con suma organicidad expresiva, su perspectiva de que el nudo entre imagen y escritura resulta un excelente sistema de conocimiento del mundo. El artista marfileño habría encontrado en el legado de los jeroglíficos egipcios y la escritura china primitiva un ansia de conocimiento absolutamente rescatable.

Tras servir durante los años de la Segunda Guerra Mundial en la marina francesa de África Occidental, Bouabré trabajó, en la década del cincuenta, como investigador y traductor en el Institut Francais d’Afrique Noire. En este periodo de su vida asiste a una serie de conferencias dictadas por Cheikh Anta Diop, estudioso senegalés que llamaba la atención sobre la posibilidad de que las etnias africanas produjeran un cuerpo de escritura moderno arraigado en sus tradiciones ancestrales. Junto en ese momento, impulsado por estas conferencias y por una visión que resultaría determinante para su conversión en artista, el creador marfileño comienza a trabajar en el desarrollo de un alfabeto y un silabario propios para la cultura Bété. Su prolongada indagación alrededor de esta posibilidad derivaría, eventualmente, en la concepción de su extraordinaria y mundialmente aplaudida obra Alphabet Bété, concluida durante los años noventa del pasado siglo, en la que centenares de pictogramas, bastante rudimentarios, que representan animales, frutas, partes del cuerpo, escenas cotidianas…, sirven de ilustración a los sonidos del habla particular de su pueblo originario. 

Connaissance du monde es ya un trabajo de la época de madurez artística de Bouabré, elaborado a lo largo de más de dos décadas. La obra consiste en una suerte de inventario de su propio entorno, realizado a través de las estampas dibujísticas que lo caracterizan. Es la composición de un archivo del mundo. La versión de la obra presentada en la exposición del MoMA comprende “una selección de 30 dibujos […], que abarca desde la aparición de los arcoíris y las formas que adopta la cera derramada de las velas, hasta meditaciones sobre la belleza, los derechos humanos y la libertad”.

"«OI» N° 255", serie ‘Alphabet Bété’ (1991); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)
««OI» N° 255″, serie ‘Alphabet Bété’ (1991); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)

“Esta obra ejemplifica”, apunta el curador, “la proclividad enciclopédica de Bouabré y simboliza su obra en general: todos los esfuerzos del artista estaban dirigidos a registrar, analizar y transmitir su conocimiento del mundo”.

El interés en combinar palabra e imagen abarca la totalidad de la producción artística de Bouabré. Por lo general siempre operó con una misma concepción visual: en una cuartilla de tamaño estándar, de alrededor de 30 x 20 cm, dibujaba, con bolígrafo negro y lápices de colores, figuras de carácter simbólico o alegórico, enmarcadas en un rectángulo de trazo simple al borde del cual escribía (en francés) descripciones de naturaleza explicativa. Fue en la década de los setenta –período al que corresponde la primera obra ampliamente conocida de Bouabré: Semence de la vie (1977)–, que este artista comienza a ejecutar esos dibujos destinados a explorar y servir de apoyatura visual a los proverbios y relatos de la tradición oral de Bété. El discernimiento y la comprensión de la cultura y la historia de la sociedad donde creció se convirtió en el núcleo conceptual de su creación; en lo adelante emprendería la elaboración ininterrumpida de extensos conjuntos de dibujos dedicados a ese propósito. En la década de los ochenta concibe dos series, Mythologie Bété y Civilization Bété –expuestas ahora en el MoMA– en las que prolonga y consolida a nivel artístico esos intereses. La primera, integrada por diecinueve ilustraciones, registra escenas de cuentos populares; la segunda, compuesta por veintisiete, es la documentación de herramientas agrícolas, utensilios domésticos e instrumentos musicales que hacen parte del rico legado de la cultura material de su pueblo.

Para finales de siglo pasado y principios de este, Bouabré –quien entonces ya había recorrido varias capitales artísticas de Occidente– emprende un redireccionamiento temático, sin que eso implicara un desajuste en su identidad autoral. En 2007, crea una pieza titulada Hommage aux femmes du monde (Homenaje a las mujeres del mundo) e integrada por doscientos dibujos individuales de mujeres vestidas con prendas que reproducen las banderas de igual número de países; con ella que procura reivindicar el papel del sujeto femenino en la construcción de las naciones. En 2010, produce otra en la que aboga por la democracia como principio universal: una serie de 182 postales donde se aprecian, en diferentes colores, manos echando votos en urnas identificadas con banderas de disímiles naciones. Ambos trabajos, comenta Ugochukwu-Smooth C. Nzewi con elocuencia, “demuestran la brillantez de Bouabré al abordar simultáneamente lo local y lo global, reflejando tanto la experiencia personal como la universal. Visionario consumado, Bouabré no estuvo limitado por el tiempo, el lugar o la cultura; comenzando con la suya propia, expandió su mirada hacia el exterior para abarcar la totalidad de la experiencia humana, y compartió, a lo largo de una carrera de casi cuatro décadas, su comprensión idiosincrásica de nuestro vínculo común”.

"«BHÊ» N° 29", serie ‘Alphabet Bété’ (1990); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)
««BHÊ» N° 29″, serie ‘Alphabet Bété’ (1990); Frédéric Bruly Bouabré. Exposición ‘Frédéric Bruly Bouabré: World Unbound’; Museo de Arte Moderno de Nueva York (IMAGEN www.moma.org)

La autenticidad latente en las obras de Bouabré, junto a su condición de embajador del arte africano, han condicionado que la exhibición acogida por el MoMA reciba elogiosos comentarios: “espectáculo significativo y revelador”, o bien “un estímulo para la reflexión filosófica”. Ugochukwu-Smooth C. Nzewi, que la organizó en colaboración con Erica DiBenedetto y con el apoyo de Damasia Lacroze, asistente del Departamento de Pintura y Escultura del museo norteamericano, aspira a enaltecer, puesta la mirada en el estado actual del mundo, un arte que apuesta por la unidad internacional y la integración cultural.

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