Bestiario Miserable #17: Inflador

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Inflador

Inflador | Rialta

El inflador es un bicho universal. Todos lo llevamos dentro y, lamentablemente, el mundo virtual nos ha dado un jardín perfecto en el que sacarlo a pastar.

Infla, se infla y desinfla con la maleabilidad de un chicle. Es una masa viscosa que sopla con la marea buscando una forma y un lugar al que pertenecer. Al inflador no le interesa si hay lógica o contradicción evidente entre lo que es y lo que dice ser, entre lo que dice ser y lo que hace, entre lo que hace y lo que es pertinente hacer. Su materia es la inconsistencia por definición. Su único interés es construir (y vender) un personaje al mejor postor para convencer a su pobre autoestima de que tenía algún valor de mercado. El inflador se inventa un carácter, un currículo y un puñado de hazañas, sin el menor pudor de exhibirlas frente a quienes han atestiguado su vida.

Conozco iletrados que presumen biografías de poetas, conozco agentes de gobierno disfrazados de activistas, psicópatas de líderes de opinión, estafadores de parroquianos, misóginas de feministas, fratricidas de predicadores de Dios, maltratadores de buenistas… en fin, cientos de ratas de tribuna haciéndose los repas. He visto, en definitiva, infladores natos llegar más lejos que sondas de la NASA. Y no es tan difícil identificar la farsa.

Al fraudulento lo delata siempre la exageración que requiere inevitablemente cualquier pantomima. ¿Cuándo perdimos el criterio para identificarla? ¿Cuándo perdimos el gusto por lo real?


Bestiario Miserable es un catálogo de los excesos, miserias, deformaciones que las contorsiones circenses del panorama político cubano, global y virtual han ido pariendo. Como decía Leónidas Lamborghini, la verdad del modelo es su propia caricatura. Pues este quisiera ser un retrato realista de los arquetipos de conducta que florecen en toda su monstruosidad por el extremismo ideológico, la antipatía, la deshonestidad intelectual, o la pura estupidez, ahora abonados en ese terreno de la pseudo ética que puede ser ciberespacio. En un mundo que se parece cada vez más al que describiría Weill, donde la espera de lo que vendrá ya no es esperanza, sino angustia, quizás bosquejar nuestros monstruos, los que todos en menor o mayor medida somos, pueda hacer los mitos más lógicos, dar alguna pizca de sensatez.

CAMILA LOBÓN
CAMILA LOBÓN
Camila Lobón (Camagüey, Cuba, 1995). Artista. Graduada de la Academia de Arte de Camagüey en 2014 y del Instituto Superior de Arte de La Habana en 2019. Ha sido coordinadora del Instituto de Activismo Hannah Arendt (INSTAR), fundado por la artista Tania Bruguera. Su trabajo como artista visual está enfocado en la narración e ilustración de un imaginario social y político que desde la memoria individual subvierte la narrativa totalitaria cubana. Entre sus exposiciones personales se encuentran Epizootia (Zapata Gallery, Miami, 2024) y El país perdido (Aveces Art Space, La Habana, 2019). Su trabajo ha sido expuesto en La Habana, New York, Montreal, Buenos Aires, Berlín, Kassel y Praga.

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