El periodista español Jacobo García (1976), quien fue corresponsal por más de dos décadas en Latinoamérica, ha ganado la sexta edición del Premio Anagrama de Crónica/Fundación Giangiacomo Feltrinelli con su libro Años luz, que recoge su experiencia como reportero y editor en México, Centroamérica, Haití, Venezuela o Colombia.
Prevista su publicación en España para septiembre próximo, el volumen –elegido entre 49 propuestas llegadas de 11 países– repasa muchos de los acontecimientos que modificaron el paisaje de Latinoamérica durante el primer cuarto de este siglo.
Integrado por Martín Caparrós, Carlo Feltrinelli, Leila Guerriero, Juan Villoro y Silvia Sesé, el jurado distinguió esta “larga crónica de su trayectoria profesional, que se nutre de las hojas de su libreta hasta ahora inéditas, los debates en la redacción o las largas conversaciones con los colegas después de las intensas coberturas, durante estos veintidós años de trabajo”.
“El autor, reportero infatigable y arriesgado, recorre algunos de los episodios más importantes de la historia reciente de América Latina a través de cinco ejes temáticos: violencia, autoritarismo, cambio climático y desastres naturales, mujeres valientes o la fuerza de la cultura”, se lee también en la web de la editorial Anagrama. “Un amplio abanico de vivencias junto a políticos como Hugo Chávez, Álvaro Uribe, Nayib Bukele, Enrique Peña Nieto o Jovenel Moïse. Crónicas sobre pandilleros, narcos o sacerdotes «rojos» junto a entrevistas a carismáticos personajes como Chavela Vargas o Shakira”.
Consultado telefónicamente por la redacción de su propio diario, García aseguró sentirse “muy orgulloso, muy honrado, muy feliz de recibir un premio que lleva el sello de calidad de Anagrama y el nombre de Feltrinelli”, y destacó que el galardón viene a reconocer la crónica que, dijo, es “prácticamente el único género que conozco”.
García, quien también trabajó para medios Associated Press, El Mundo, Clarín o la emisora radial COPE, afirmó que el papel de los corresponsales continúa siendo fundamental en tanto “cabeza que procese todo, que trate de digerir, interprete, explique y detalle lo que pasa”.
“El corresponsal extranjero en zonas complicadas como Centroamérica es un constructor de democracia”, sostuvo, por otra parte, quien tras su larga etapa en diversas plazas de este hemisferio considera estar en posesión de “la perspectiva suficiente para poder valorar acontecimientos que han sido muy importantes tanto para el continente como para mí”.

