Borisoglebsky

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[sueño]

Marina –le dije– ¿Cuándo te fuiste de Moscú? ¿Dónde está Mandelstam? ¿Por qué estás vendiendo leña que no está certificada? ¿Cómo le fue a tu microeditorial en Crimea? ¿Dónde has conseguido ese traje de lino tan pretencioso? ¿Quieres tomar algo? Hace varios meses. Deportado en Kolymá. Necesitaba un par de pesos para comprar libros de O. Henry. Las imprentas me estafaron. En calle Arbat. Una copa de polugar.

[k. rodzévich]

se ven felices en moscú
haciendo de la nieve un temblor
entonces ella le susurra

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basta de idilios cerebrales
me abandonaré a ti,
mi amante, nunca al temor

toda la tibieza de dios
pasaba por el río yauza
y se abría en mitades el sol

qué lástima, somos el Coro
después de este encuentro
sabemos lo que sucedió.

[s. parnok]

sí
lo hice
hiciste qué
lo que dije que
iba a hacer
queeeé
nooo
asíesquelohiciste
lo hice
perocómopudiste
quiényo
buenolohice
talcomodijequeloharía
ycómopuedes
llamarmesilohiciste
lohice
teayudóquién
nadiemeayudó
quién
nomeayudónadie
nadiemeayudó
peroydóndestásahora
qué
quéquéestáshaciendo
ahora
aquídondemismopensando
silovolveríaahacer.

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[y. diáguileva]

la gente no cambia, sólo se va desnudando
y dejan su ropa ordenada como si un pañuelo alisado

que sirvió en otro siglo para lucir cuidadoso
los mantiene inocentes hasta que se van a la cama.

qué hay adentro que se mueve tanto
se preguntan cuando el sueño los vence

la marcha de una aspiradora que limpia una parte
y ensucia la otra repetidamente.

el amanecer los despierta con ruidos
sus órganos siguen siendo los mismos

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que injurian y envidian las vísceras
de otros cuerpos en nada parecidos a los suyos.

¿dices que no eres tú?

trágame y te contaré todo lo que he visto.

[bitácora]

librería de m. osorguín en calle leontyevsky. 15:00 horas. El hombre A habla y se pasea exactamente como habla y se pasea el hombre B.

cuando por fin han elegido un libro, sus manos se estrellan en el mismo lomo: la vieja obra de richard de bury que había esperado años

para que la compraran. En la repisa queda el espacio que antes ocupaba pero ninguno sostiene algo. El hombre A baja. El hombre B lo sigue.

ambos pagan su libro invisible que el dependiente cobra con ganas. Me acerco al estante a mirar detenidamente lo que ahora refugia el vacío.

damas y caballeros lo que vi no puedo escribirlo. ¿Tendrían la amabilidad de leer mis labios?

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YANKO GONZÁLEZ
YANKO GONZÁLEZ
Yanko González. Poeta. Nació en Santiago de Chile y se gana la vida enseñando antropología. Es autor de varios libros, entre ellos Metales Pesados (1998, 2017), Héroes Civiles y Santos Laicos --entrevistas a escritores chilenos-- (1999), Alto Volta (2007), Elábuga (2011) y Objetivo General (2019).

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