Su Excelencia Señor Presidente,

Señor Primer Ministro,

Señoras y señores, amigos míos:

Tengo el honor de dirigirme a ustedes por medio de esta carta para rogarles que excusen mi ausencia.

Crean ustedes que lamento mucho la imposibilidad en que me encuentro de llegar a tiempo en Cuba. Sólo puedo asociarme a ustedes con este breve mensaje al gran acontecimiento artístico y cultural que actualmente tiene lugar.

Me hubiera gustado tanto expresarles directamente, en el nombre de todos nosotros, nuestra profunda gratitud por vuestra tan generosa invitación y vuestros obstinados esfuerzos a favor del Salón de Mayo, por poner de relieve el éxito excepcional al cual estamos convidados hoy.

Mas pienso que nuestro Secretario General y los otros miembros del Comité del Salón que se encuentran entre ustedes sabrán decirlo y repetirlo como es debido para dar a esta inauguración todo su importante significado entre nuestros dos países unidos, y no separados, por el mismo océano, enlazados por el mismo espíritu.

Permítanme añadir algo muy personal para explicarles la emoción que me abarca al escribir estas líneas. Pues siendo un viejo amigo de Alejo Carpentier y de Wifredo Lam he podido merced a ellos, conocer y apreciar a gran número de los artistas cubanos, y se me presentó varias veces la oportunidad de ver sus obras cuando, varios años atrás estuve en Caracas. De esta misma ciudad guardé el inolvidable recuerdo de la llegada triunfal de Fidel Castro y de sus heroicos compañeros en medio de los millares de personas entusiastas que habíamos venido a aclamarles en la Plaza del Silencio. Esto les explicará los potentes deseos míos de acercarme a ustedes en estos momentos. A pesar de la distancia, puedo ahora enviarles, antes de hacerlo pronto de viva voz, mi sincero reconocimiento por vuestra calurosa acogida, mis agradecimientos para todos aquellos que, tanto en París tal como aquí, han contribuido activamente a esta realización estupenda, y finalmente, mi admiración por vuestras búsquedas apasionadas, a pesar de las dificultades, en vista de desarrollar a lo máximo las posibilidades culturales y ponerlas al alcance de todos.

Gaston Diehl

Presidente del Salón de Mayo

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