Vista de la exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España
Vista de la exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España

Abro, por enésima vez, La fiesta vigilada en una de mis secciones favoritas del libro, aquella en la que se refiere a P.M. (1961), de Sabá Cabrera Infante y Orlando Jiménez Leal, hasta hoy la película más conflictiva en la historia del cine cubano. Ese pequeño filme de trece minutos “no recurría”, según dice Antonio José Ponte, “a pretexto alguno para desplegar la fiesta. La fiesta era toda su trama […] Constituía una potencial guerrilla fílmica.”

Siempre he creído, y mi relectura del libro de Ponte me lo confirma, que buena parte de la obra de Leandro Feal (La Habana, 1986), llena como está de cuerpos marginalizados y festivos, de levedades y gravitaciones, pero también de lo que, refiriéndose a otro contexto, Ángeles Donoso Macaya llamó “la insubordinación en la fotografía”, podría leerse como una continuación de P.M. por otros medios.

'Lisa', exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España
‘Lisa’, exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España

Desde series fotográficas anteriores, como Tratando de vivir con swing (2006-2008), Feal se ha enfocado en la documentación de ciertas comunidades y espacios alternativos donde, como en una suerte de biotopo cultural, se ensayan y ratifican, contra el totalitarismo y sus ficciones de Estado, diversas formas de existencia estética poscomunista.

En estas ecologías políticas, la música siempre ha tenido, como en P.M., un lugar central. Pero esa relación entre música e imágenes pocas veces había sido en la obra de Feal tan explícita como hasta hoy. Desde ese eisensteniano montaje de atracciones del que hace parte Ciudad celeste, una videoinstalación hecha donde se juntan e interpelan referentes tan lejanos e improbables como Abel Gance, Agnès Varda y Virgilio Piñera, hasta otra instalación, casi espírita, Fantasía cromática para una noche con el Chori, donde un botellófono evoca el espectro de aquel timbalero y mítico showman de los clubes habaneros, Silvano Shueg, el Chori (1900-1974), estrella de P.M. y grafitero.

Vista de la exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España
Vista de la exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España

Junto a ello, una pieza como La fiesta vigilada registra, a través de sus cien fotografías de pequeño formato desplegadas como una partitura o una película de papel, el misterio, la levedad y la gracia de ciertos rostros y cuerpos que me son muy conocidos. Se trata, en su mayoría, de amigos y personas cercanas a Feal, casi todos artistas e intelectuales cubanos cuyas vidas y obras pueden leerse en abierta oposición, o fuga, frente al basso continuo de la cultura oficialista.

Y, no muy lejos de estas fotos, colgados en una pared, como en un arsenal, Noticias del paleolítico muestra los palos utilizados en Cuba por las Brigadas de Respuesta Rápida (BRR) y otros grupos parapoliciales, los instrumentos rítmicos utilizados, regularmente, para reprimir y acribillar esa otra fiesta popular que son en la isla las manifestaciones pacíficas contra el gobierno. Esos garrotes, más que un símbolo abstracto, vistos de cerca parecen más bien curiosos fósiles prepolíticos, una forma de tecnología bélica, entre ominosa y ridícula, previa a la invención del hierro y la ciudadanía.

Se trata, por último, si se quiere pensar en la ironía histórica de la que participan, de las herramientas propias del comunismo primitivo, aquellas que, según ciertos manuales marxistas, corresponden efectivamente al paleolítico.

New York City, 15 de marzo de 2023

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Vista de la exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España
Vista de la exposición ‘La fiesta vigilada’, de Leandro Feal, galería Cibrián, San Sebastián, España

* La exposición La fiesta vigilada, del artista cubano Leandro Feal, se inauguró el pasado 16 de marzo y estará abierta hasta el próximo 20 de mayo, en la galería Cibrián, de San Sebastián, España.

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