Dios mío, los ojos me van a estallar de impotencia, hace casi dos semanas que no descansan pensando en lo que le acaba de suceder a la Muestra Joven. Fernando Pérez renunció. ¡¡¡Wowwww, ahora sí que estamos embarcados!!! fue mi primera expresión.
La Muestra no va a ser lo mismo, es como el final de algo, algo que no se puede atrapar con las manos, es un sentimiento muy abstracto. Realmente siento un vacío inexplicable por dentro. Es como si quisieran borrar una palabra importantísima que completa la oración. Yo conocí la Muestra con Fernando y esto me ha noqueado, no quiero a nadie más en su lugar. Y puede parecer un capricho personal, pero por lo que he visto, nadie está de acuerdo con la política exclusiva que se defiende hace mucho tiempo en las instituciones, y nosotros no podemos seguir observando lo que hemos callado. Está lloviendo sobre lo mojado hace rato y estamos bañándonos con sombrillitas transparentes y con huecos.
Fernando es un tipo brillante, un creador que no podemos dejar pasar sin darnos cuenta de su extra-talla artística y humana. Un padre para todos nosotros. Ésta ha sido una de las decisiones más valientes que he visto en mi vida, renunciar a su casa por dignidad. Ha sido fuerte (comparable con Aaron Ralston, que se cortó un brazo para seguir viviendo). Ver a un hombre como Fernando en retirada es alarmante, debe ser muy grotesco el motivo. Y debemos estar a su lado en este momento.
A mí también me preocupa la situación de la Muestra y todo el que ha estado en el quinto piso sabe que ese es un lugar sagrado. Es una mezcla de experiencia con aprendizaje. Cada vez que uno entra allí tiene la libreta lista para tomar notas, pero al mismo tiempo se puede escribir sin que nadie te diga qué.
Hay trabajadores de la Muestra que no van a digerir la ausencia de Fernando y se va a desarticular ese abrigadero del cine joven. Yo no soportaría despedirme de la Muestra Joven, ni de Fernando, ni de Marisol, ni de nadie, las despedidas son sinónimo de derrota y las banderas blancas no se usan cuando se tiene la razón. Y es nuestro momento de decirlo todo. Nosotros (los jóvenes realizadores) debemos defender el seguir haciendo nuestro cine como huellas anecdóticas y no como esquemas estratégicos para agradar a algunos, con temas refritos e irreales. La realidad no es la misma para todos, déjennos contar la nuestra. Siento que se ha leído demasiado a Thomas Hobbes y Hobbes sabe de qué hablo.
Yo solo llevo dos Muestras, en la pasada tuve cinco cortos y en esta tengo dos; o sea, acabo de nacer en el Cine, pero en este pequeño período de tiempo he comprendido que el evento tiene algo encriptado que hace que uno lo quiera cada vez más, porque nos hace sentir que tenemos palabra y alguien quiere oírnos.
Hace como cinco meses la Muestra me pidió un spot para su primer concierto con Haydee Milanés. Todo fue muy transparente. Nadie cobró ni un centavo por el trabajo. Lo hicimos por una causa que sobrepasa una moneda. La Muestra se estaba autofinanciando. Nunca entendí cómo un fenómeno cultural tan importante tiene que autofinanciarse, pero es curioso, hay algo que comprendo menos: ¿Cómo les van a regular los elementos internos desde afuera, cuando gran parte se ha producido con sudor extra? No entiendo, y estoy a favor de unirnos para luchar por mantener este espacio de búsqueda y reflexión, y que nuestros padres y madres de la Muestra nos sigan guiando. Nadie cambia de familia, así como así.


