The Cuban Box. Ha sido llamada así y cada domingo se despliega, abriéndose y cerrándose, en Washington Square Park, revelando todo tipo de caras y de rostros. No es lo mismo una cara que un rostro.
Entre Laura y José existe un espejo emocional. Ella lo muestra todo, se desborda; él guarda el mundo dentro de una pupila. Mientras Laura traduce su nostalgia en objetos que brillan, José la condensa en miradas que callan.
La obra de Jesús Selgas, como la de sus iguales en la generación del Mariel Ernesto Briel o Reinaldo Arenas, alcanza ya una magnitud celeste que ningún tipo de poder puede tachar.
Este texto repasa la travesía por la que un cuadro del cubano Fidelio Ponce termina en una de las más experimentales películas del maestro del suspenso.
Los personajes shakespearianos de Fuseli se tienden, se curvan, se retuercen, como catapultas humanas en actitud, se diría, de desgarrar las paredes de un mundo angosto y sofocante, oprimido por ese manto de tinieblas del que habla lady Macbeth.
Impecable en forma y fondo, no extrañaría que el de Anreus se convierta en el libro de texto por excelencia para el estudio del arte cubano de los años cuarenta del siglo pasado.
'Sueño barroco' busca, según su creadora, capturar “el espacio de un creador complejo que concibió y construyó su morada como una instalación en el arte”.
Me aventuro a discernir, a través de una lectura crítica de la obra de José Luis Silva y la de Irving Rodríguez, la existencia de dos líneas enfáticas de actuación de la pintura contemporánea cubana.