Clit Splash: feminismo e inclusión en el mar abierto de los NFTs y el criptomercado del arte

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Gladys Garrote y Luisa Ausenda, fundadoras de Clit Splah
Gladys Garrote y Luisa Ausenda, fundadoras de Clit Splah (Foto: Rosa de Vega)

Cada vez más artistas cubanos incursionan en el novedoso escenario global de la difusión, el coleccionismo y la comercialización de arte digital a través de los NFTs y la tecnología blockchain. El criptomercado del arte aún se encuentra en un estadio incipiente en la isla. Sin embargo, recientemente ha llamado la atención una iniciativa tan interesante y a todas luces disruptiva, Clit Splash, que se define como un “colectivo feminista” enfocado en promover desde Cuba, sobre todo, las obras de “mujeres artistas, artistas trans y artistas de otras minorías”.

Luisa Ausenda y Gladys Garrote son las fundadoras de ese “proyecto curatorial” comprometido con “la igualdad de oportunidades y representación”. Ellas han aceptado responder algunas interrogantes de Rialta Noticias no sólo acerca de su propia aventura profesional, sino también sobre el desarrollo global de esta modalidad de la llamada “economía creativa”.

¿Qué son los NFTs y qué es el blockchain? ¿Cuáles son las circunstancias que permiten la expansión de este fenómeno a nivel global, y cómo llega a Cuba?

Un NFT, non fungible token por su sigla en inglés (token, no fungible), es un token (unidad digital de valor programable) único que no puede ser intercambiado por otro token. Como ejemplo de tokens fungibles, es decir, intercambiables, tenemos las cirptomonedas: un bitcoin puede ser cambiado por otro bitcoin, incluso puede ser dividido en unidades menores. En cambio, los tokens no fungibles, NFTs, son únicos.

Los NFTs existen de forma inmutable en un blockchain. El blockchain es un libro de contabilidad digital, mantenido a la vez por miles de computadoras en distintos lugares del mundo, donde unos trabajadores (los “minadores”) registran todas las transacciones pertenecientes a los tokens y los NFTs. Antes de que existiera, no era posible poseer realmente un objeto digital. Al existir en esta red, los NFTs, por ejemplo, no pueden ser tomados de su comprador, ni siquiera puede la persona que los creó.

Por tanto, poseer un NFT garantiza el acceso a la propiedad de la obra a través de una red muy segura (blockchain), y ofrece a su vez pruebas tanto de su autenticidad como de su valor, origen y proveniencia. Finalmente, los NFTs vienen a ser certificados de autenticidad indestructibles de objetos digitales.

Los primeros NFTs fueron concebidos en 2012 como una especie de moneda digital que representaba cupones o acciones de empresa. Luego fueron diversificándose, y hoy pueden usarse para certificar cualquier cosa: un tweet, parcelas de tierra virtual, videos de jugadores de baloncesto, canciones, obras de arte, etc.

Los NFTs de arte digital empezaron a proliferar en 2017; expansión apoyada a su vez por el surgimiento de plataformas dedicadas a su promoción y comercialización. Ya a finales del 2020 se comenzaba a sentir cada vez más fuerte el crecimiento del criptomercado del arte, debido, en cierta medida, a la participación puntal de Casas de Subastas en exitosas ventas de NFTs.

El mundo del criptomercado del arte se hace trending topic luego de que el 11 de marzo de 2021 la obra Everydays: the first 5000 days de Mike Winkelmann, conocido por Beeple, fuera vendida por Christie’s por el equivalente en ETH (la criptomoneda más utilizada en el arte) de 69 millones 349 mil 250 dólares estadounidenses, convirtiéndola en la tercera obra más cara de un artista vivo.

Si bien varios artistas cubanos ya habían tenido una participación en el mercado desde el año anterior a través de plataformas como Nifty Gateway y Snark.Art, comienzan a insertarse con mayor intensidad luego de que ese acontecimiento arrojara luz sobre el fenómeno. La expansión de la presencia cubana en este escenario aconteció con mayor fuerza a partir de finales de marzo y principios de abril de este año.

Para ello ha sido fundamental la labor de divulgación del artista Gabriel Guerra Bianchini y el surgimiento de grupos facilitadores e intermediarios como NFT Cuba Art, liderado por Gianni D’Alerta, consultor estadounidense de Marketing y Blockchain, y nft.FAC, iniciativa desarrollada por Fábrica de Arte Cubano. Las alianzas que de manera progresiva se han creado dentro de la comunidad artística cubana han propiciado que progresivamente sigan entrando artistas en el escenario cripto.

¿Qué ventajas ofrece el criptomercado como espacio para la circulación del arte digital, especialmente para el nativo digital? ¿Cuáles dinámicas lo acercan o lo distancian de las lógicas del mercado tradicional del arte?

El criptomercado y la tecnología de blockchain ofrecen muchísimas ventajas para los artistas, especialmente aquellos que desarrollan una obra nativa digital. Por un lado, tienen la oportunidad de certificar su obra de arte y darle valor de escasez, algo que resultaba imposible antes del surgimiento de esta tecnología debido a la capacidad de reproducción que tienen los archivos digitales.

Por el otro, tienen la oportunidad de obtener ganancias de la reventa de sus obras: desde el momento en que la obra se convierte en NFT, se define el porcentaje que su creador va a ganar cada vez que la obra sea vendida en el mercado secundario: es decir, los royalties. Ello garantiza al artista la posibilidad de participar en su crecimiento de mercado y de beneficiarse como nunca antes del posicionamiento de su obra.

Una diferencia principal con respecto a las lógicas del mercado tradicional es la transparencia de las operaciones. Debido a que toda acción se registra en el blockchain, quedan siempre visibles los precios en que son vendidas y revendidas las obras; ello genera confianza en los coleccionistas de cara al crecimiento de los precios de las obras de los artistas y su posicionamiento.

Igualmente, la figura del intermediario, así como las estructuras legitimadoras tradicionales dejan de ser operativas, y el artista pasa a ser un agente puntero, no sólo en tanto creador de la obra, sino como ente capaz de tejer redes y alianzas en función de su crecimiento y del posicionamiento de su trabajo.

Otra de las ventajas principales que ofrece el criptomercado es la descentralización. Al tratarse de un escenario que existe en el espacio descentralizado de Internet, ciertas estructuras tradicionales de centro y periferia (geográficas) dejan de ser operativas. No obstante, el acceso a la tecnología, sigue siendo desigual y, por tanto, continúa afectando a los territorios de menor desarrollo.

¿Qué particularidades del contexto cubano –digitalmente subdesarrollado– influyen (o bien limitan) el desarrollo de esta “nueva economía creativa” en la isla?

Si bien Cuba es un país digitalmente subdesarrollado y el acceso a Internet es un fenómeno reciente y aún limitado, la llegada de sus artistas al criptomercado no ha sufrido el desfasaje con que se ha operado tradicionalmente en otros momentos de la historia del arte cubano. En ello ha influido notablemente el surgimiento de alianzas entre los creadores, coleccionistas y gestores culturales. Estas alianzas se expresan en la circulación de información, la extensión de invitaciones para exhibir y vender en determinadas plataformas, así como los pagos de las comisiones necesarias para poder tokenizar y vender las obras. Esto último afecta muchísimo a los artistas que residen en Cuba, dada la imposibilidad de comprar directamente, a través de tarjetas de crédito, critpomonedas, especialmente ETH, la criptomoneda del blockchain Ethereum. En este sentido se han creado cadenas de ayuda donde los artistas que logran vender sus obras usan parte de sus ganancias para pagar el “gas fee” de otros. De este modo la comunidad se ha mantenido creciendo en los últimos meses. ClitSplash, nuestro proyecto, ha fomentado esta práctica.

¿Cómo se comercializa (subastas, ventas directas, u otras modalidades) las piezas artísticas, y mediante qué plataformas? ¿Qué oportunidades abre este fenómeno para el (nuevo) coleccionismo?

Existen muchísimas plataformas que permite la compra-venta de NFTs; las más populares y grandes son Open Sea, Foundation, SuperRare, MakersPlace y Nifty Gateway. Cada una tiene sus especificidades y formas de venta. Está la modalidad de subasta en que la obra se pone a la venta por un tiempo determinado y los interesados en adquirirla hacen pujas partiendo de un precio base; quien haya hecho la puja más alta se lleva la obra. En Open Sea, esta es una de las maneras de vender las piezas. En Foundation, todas se venden en esta modalidad, sólo que en un tiempo límite de 24 horas luego de la primera puja.

Otra modalidad, que se hizo popular en Nifty Gateway y fue imitada por otras plataformas más pequeñas, es la del Drop. Un Drop recoge un grupo de obras de uno o varios artistas que funcionan como una suerte de micro exposición comercial. Las obras se ponen a la venta durante un período limitado. Suele realizarse con artistas que tienen una alta demanda o cuyas obras se prevé que tendrán éxito de mercado en el Drop. Los Drops más exitosos llegan al sold out a los pocos segundos de salir a la venta.

Además de ser pionero en Cuba, ¿qué hace único al proyecto ClitSplash? ¿Quiénes forman parte del mismo? ¿Cuál es su visión y sus objetivos específicos? ¿Cómo ha sido la experiencia de llevar adelante esta iniciativa?

Gladys Garrote y Luisa Ausenda, fundadoras de Clit Splah (Foto: Cortesía de Clit Splash)
Gladys Garrote y Luisa Ausenda, fundadoras de Clit Splah (Foto: Cortesía de Clit Splash)

ClitSplash es un proyecto curatorial desarrollado por dos jóvenes curadoras, Luisa Ausenda, especialista de Galleria Continua, y Gladys Garrote, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Nos conocimos cuando cursábamos la Maestría en Historia del Arte en la Universidad de La Habana y desde el año pasado hemos estado colaborando en varios proyectos. Uno de ellos estuvo relacionado con el arte digital en el critpomercado. Empezamos como curadoras en la plataforma Snark.Art invitando a artistas cubanos emergentes que tuvieran un desempeño como creadores de obras nativas digitales. Y, a través de nosotras, ya desde el 2020, artistas como Liz Capote, José Nazabal, Alejandro Piñero Bello, Darién Sánchez y Marlon Portales han exhibido y vendido sus primeros NFTs en Snark.art.

A inicios del 2021 decidimos crear nuestro proyecto independiente, ClitSplash. Desde que nos planteamos su creación lo diseñamos para que fuera un proyecto inclusivo. En el mundo del arte tradicional las artistas mujeres son menos representadas, al igual que los artistas de otras minorías. Esto mismo sucede, quizá con más agudeza, en el universo cripto. Nos propusimos, entonces, crear un espacio que nucleara la creación de artistas cubanos pertenecientes a minorías. Creemos en la igualdad de oportunidades y en la representación de todos los géneros, por lo que nos centramos en presentar a mujeres artistas, artistas trans y artistas de otras minorías.

Otro de nuestros objetivos es ayudar a los artistas cubanos a acceder al mundo del criptoarte. Para ello la divulgación ha sido, y continúa siendo una herramienta fundamental. Lo hacemos desde nuestras redes sociales, de manera pública y privada, e invitamos siempre a que nos contacten los interesados en aprender más al respecto. Consideramos que este es un escenario que continuará desarrollándose y que es muy propicio para el crecimiento de la creación emergente.

Declaran como apuesta prioritaria la visibilización y promoción de creadores mujeres, trans, queer, y de otras minorías. En tal sentido, ¿qué están haciendo o qué se plantean hacer en términos prácticos?

Nuestro proyecto actualmente visibiliza a los artistas en nuestras redes sociales y comercializa sus obras en tres plataformas principales: Open Sea, Foundation y Snark.Art. Nuestro primer objetivo es lograr un posicionamiento de estos creadores en el criptomercado a través de la promoción y venta de sus obras. Al tratarse de artistas emergentes no tienen aún una demanda en el mercado ni un alto número de seguidores en redes sociales como Instagram, Twitter o Clubhouse, escenarios importantes dentro del circuito de los NFTs. Es por ello que nos hemos dispuesto también a crear alianzas con otros proyectos y artistas con intereses comunes al nuestro. De ahí que nos hayamos apoyado en comunidades como WOCA (Women of Crypto Art) y en artistas internacionales.

En el caso de estos últimos nos ha sorprendido gratamente las colaboraciones que se han generado con artistas de nuestra comunidad.

La primera colaboración propiciada desde ClitSplash ha sido con Klara Vollastaedt, artista trans canadiense, y con Rodney Barreto, reconocido percusionista cubano. Vollstaedt fue de las primeras en apoyar nuestro proyecto. Nos extendió una invitación a Foundation (la única manera de entrar en esta plataforma es a través de la invitación de un/a artista que haya vendido en ella) y, luego, decidió donar una obra para que, con las ganancias de su venta, siguiéramos apoyando a artistas cubanos. La obra estaba aún en proceso cuando Klara decidió donarla, y en el diálogo sobre el trabajo fue que surgió la idea de realizar una colaboración con Barreto. Actualmente Spirit of the Seas está disponible en nuestra cuenta de Foundation.

Una segunda colaboración es la que ahora mismo se está gestando entre Valentina Loffredo, artista italiana asentada en Hong Kong, y Liz Capote, artista cubana que desde 2020 ha estado participando en el criptomercado a través de nuestra gestión. Supimos de la obra de Loffredo cuando ella fue destacada en el Newsletter de Open Sea de abril pasado. Sus fotografías intimistas de personajes retraídos nos resultaron muy cercanas a la estética de Liz Capote. Fue así que decidimos contactarla en búsqueda de generar alianzas. La colaboración entre ambas artistas parte de la serie The Way In de Loffredo, y verá la luz en su colección de Open Sea.

Poster de Clit Splash (Imagen: Facebook de Clit Splash)
Poster de Clit Splash (Imagen: Facebook de Clit Splash)

Es nuestro objetivo continuar tejiendo redes entre ClitSplash, los creadores que representa, y artistas y gestores internacionales, de modo que se arroje luz sobre nuestros proyectos locales y, a la vez, se generen conexiones creativas que permitan expandir los universos estético-artísticos.

¿Qué otros artistas cubanos se han sumado hasta la fecha?

Desde el 2020 varios artistas cubanos han entrado progresivamente en este escenario. Entre los primeros, Raúl Cordero, quien realizara un exitoso Drop en la plataforma Nifty Gateway. En Snark.Art también se han promovido un grupo de artistas emergentes cubanos desde el año pasado, entre los que podemos mencionar a José Nazabal, Liz Capote, Alejandro Piñero Bello, Marlon Portales, Dayanis Muñoz, Adrián Fernández, Alejandro González, Carlos Vilá, Alejandra Glez, Idania Del Río, Fabián González, Yolanda Santa Cruz, Darién Sánchez. Además ha sido relevante la participación de creadores como Gabriel Guerra Bianchini, Paolo De, Rioger y Octavio Irving.

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