La artista cubanoamericana María Brito, una de las integrantes de la llamada Generación de Miami que irrumpió hacia finales de los setenta, falleció a los 78 años en esa ciudad del sur de la Florida.
Según la sección de obituarios de El Miami Herald, la muerte le llegó “pacíficamente”, el pasado miércoles 10 de junio, a quien durante medio siglo creó esculturas, pinturas, piezas de cerámica e instalaciones que exploraron asuntos como la identidad y el desplazamiento, la memoria, la fe y la condición femenina.
En redes sociales, el crítico y curador Jesús Rosado la catalogó como “personalidad clave del arte cubano exiliado contemporáneo”.
“Su relevante trayectoria abarcó la pintura, la escultura y, de manera muy especial, la creación de complejas instalaciones artísticas. Sus poderosas estructuras tridimensionales combinaban múltiples técnicas para articular un reflexivo discurso sobre el desplazamiento, la memoria existencial y la constante búsqueda de la identidad personal”, escribió en su perfil de Facebook. “Su personalísima iconografía refleja las tensiones de esa negociación identitaria. Como integrante de The Miami Generation –influyente grupo de creadores cubanoamericanos surgido a finales de la década de 1970–, Brito fue una de las figuras precursoras que abrieron camino al arte hispanoamericano dentro del circuito anglosajón”.
Nacida en La Habana en octubre de 1947, salió para siempre de Cuba en el año 1961. Fue una de miles de niños cubanos enviados sin compañía a Estados Unidos tras la Revolución en lo que se conoció como la Operación Pedro Pan.
Piezas suyas ha sido exhibidas en espacios tan prestigiosos como el Museo de Arte Hispano Contemporáneo de Nueva York, el Museo de Arte de Fort Lauderdale, la Galería Bernice Steinbaum o el Museo de Arte de Polk, y forman parte, entre otras, de colecciones como la del Museo Smithsonian de Arte Americano en Washington, D.C. (Patio de mi casa; escultura), y en su momento fue invitada a aportar una obra para el Parque de Esculturas de los Juegos Olímpicos de 1988 en Seúl.
Especializada en Cerámica por la Universidad de Miami, Brito recibió dos becas Cintas y otras dos del National Endowment for the Arts Visual, así como subvenciones de otras entidades que apoyaron su carrera. Señaladamente, resultó acreedora del Achievement in Art Award from Women in the Visual Arts.
Por más de dos décadas fue profesora adjunta en la Barry University y, luego, en la Florida International University, ambas instituciones con sede en Miami.

