Bestiario Miserable #18: Chivatiente

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Chivatiente

Chivatiente un dibujo de Camila Lobon | Rialta

El de hoy es un monstruo que me entristece presentar: el chivatiente. El chivatiente es una deformación típica de los totalitarismos; una mezcla de defectos de carácter que producen la desinformación, la represión, y la miseria.

En Cuba le llamamos chivas a los delatores y carneros a los sumisos. El chivatiente es un híbrido de estos dos males: la cobardía que produce la traición, la traición que deviene oportunismo, y que a la postre deviene desconfianza y chantaje colectivo. El chivatiente es el cancerbero del infierno de desidia que imposibilita la rebelión.

Para ser justos, habría que hacer distinciones entre los cófrades de esta fauna. Hay chivatientes de alto rango, responsables directos del régimen que nos oprime. Hay chivatientes de a pie: ese vecino infeliz que, bajo coacción o por ganarse una lata de refresco, entregaría a su abuela. Y no dudo que existan aún chivatientes por convicción, guardaespaldas de la entelequia, pero serán los menos… El punto es que, más allá de las circunstancias que expliquen su mezquindad, esta fiera carece de la ética elemental que dicta que no se jode a un igual para cuidarle las faldas al poder.

Cuando usted detecte a un gobierno promoviendo redes de delación en sus ciudadanos, preocúpese; está a las puertas de una pesadilla orwelliana. Y tú, chivatiente que me lees, pregúntate a quién y a qué sirves en última instancia. Qué opinarán tus hijos y nietos cuando sepan que entre tantas nobles cosas a las que dedicarse en este mundo, tú escogiste chivatear.


Bestiario Miserable es un catálogo de los excesos, miserias, deformaciones que las contorsiones circenses del panorama político cubano, global y virtual han ido pariendo. Como decía Leónidas Lamborghini, la verdad del modelo es su propia caricatura. Pues este quisiera ser un retrato realista de los arquetipos de conducta que florecen en toda su monstruosidad por el extremismo ideológico, la antipatía, la deshonestidad intelectual, o la pura estupidez, ahora abonados en ese terreno de la pseudo ética que puede ser ciberespacio. En un mundo que se parece cada vez más al que describiría Weill, donde la espera de lo que vendrá ya no es esperanza, sino angustia, quizás bosquejar nuestros monstruos, los que todos en menor o mayor medida somos, pueda hacer los mitos más lógicos, dar alguna pizca de sensatez.

CAMILA LOBÓN
CAMILA LOBÓN
Camila Lobón (Camagüey, Cuba, 1995). Artista. Graduada de la Academia de Arte de Camagüey en 2014 y del Instituto Superior de Arte de La Habana en 2019. Ha sido coordinadora del Instituto de Activismo Hannah Arendt (INSTAR), fundado por la artista Tania Bruguera. Su trabajo como artista visual está enfocado en la narración e ilustración de un imaginario social y político que desde la memoria individual subvierte la narrativa totalitaria cubana. Entre sus exposiciones personales se encuentran Epizootia (Zapata Gallery, Miami, 2024) y El país perdido (Aveces Art Space, La Habana, 2019). Su trabajo ha sido expuesto en La Habana, New York, Montreal, Buenos Aires, Berlín, Kassel y Praga.

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