Los prestigiosos cineastas franceses Jacques Audiard, Justine Triet y Emmanuel Marre alertaron en el diario Le Monde que el presupuesto estatal de su país para 2027 pone en riesgo la industria de cine nacional, una de las más influyentes a nivel global.
Tal advertencia llega en medio de un pulso creciente entre el sector audiovisual francés y el gobierno por el proyecto de ley de finanzas correspondiente 2027, y los realizadores sostienen que esto podría provocar “una borradura sin precedentes del cine francés”.
El veterano Audiard (Dheepan, El profeta) es uno de los directores más premiados de la cinematografía francesa contemporánea; Triet ganó la Palma de Oro en Cannes en 2023 por Anatomía de una caída, y Marre, belga afincado en la nación vecina, triunfó este año en Cannes con el guion de Notre Salut. Que tres firmas de ese peso encabecen esta tribuna en Le Monde lleva la disputa presupuestaria del gremio de productores a los nombres más visibles de la creación.
El contexto inmediato lo fijó el propio Ejecutivo parisino: el proyecto de presupuesto 2027, presentado por el ministro de Economía, Roland Lescure, y el ministro de Cuentas Públicas, David Amiel, propone 43 000 millones de euros en medidas nuevas dentro de un esfuerzo total de consolidación de 54 000 millones, con el déficit público en 5.4 por ciento del Producto Interno Bruto en 2026 y la meta de bajarlo al 5.0 por ciento en 2027.
El sector audiovisual ya había sonado la alarma semanas antes. En una carta abierta conjunta, los sindicatos de productores independientes SPI, USPA y AnimFrance denunciaron un recorte propuesto de 47 millones de euros a los fondos públicos de France Télévisions, lo que calificaron de “un brutal plan social”.
“A la zaga de la Cumbre Lumière, la primera cumbre internacional dedicada al futuro del cine y la imagen en movimiento, las decisiones del gobierno están a punto de sumir a todo el sector en un profundo caos: después de afirmar el carácter estratégico de las industrias de la imagen y la importancia de nuestra soberanía cultural, el gobierno ha elegido socavar a quienes crean, producen y distribuyen esas obras”, se lee en dicha misiva.
La presidenta de France Télévisions, Delphine Ernotte Cunci, había declarado días antes al mismo periódico que el ente público enfrenta un recorte de 90 millones de euros en su presupuesto de 2027 –los 47 millones de fondos estatales más la caída de publicidad y la inflación–, luego del recorte de 80 millones en 2026.
“Estoy sonando la alarma para salvaguardar nuestro modelo cultural”, advirtió. “Las plataformas extranjeras representarán pronto las mayores inversiones en la creación francesa. Eso significa que las series y las películas serán autorizadas, financiadas, escritas y concebidas por los estadounidenses y los chinos”.
Los sindicatos recordaron que el sector audiovisual representa 260 000 empleos directos e indirectos en Francia y más de 12 000 millones de euros en valor añadido, por encima de la industria automotriz, y que cada euro de financiación pública genera 2.40 euros en la economía francesa. Los recortes, afirmaron, significarían la pérdida directa de casi 10 000 empleos, además de los 10 000 ya perdidos desde 2023.
En el centro de la disputa está el modelo francés de financiación del cine, encabezado por el Centro Nacional del Cine y la Imagen en Movimiento (CNC), creado en 1946 y sostenido con tributos sobre las entradas de sala, la televisión y los soportes físicos, que en 2022 sumaron 714 millones de euros.
Ese sistema financia también la coproducción internacional: el fondo Aide aux cinémas du monde, creado en 2012, apoya unos sesenta proyectos al año de directores de todo el mundo en coproducción con Francia, con hasta 300 000 euros por proyecto antes del rodaje. De hecho, buena parte del cine iberoamericano premiado en festivales ha pasado por ese fondo.
El modelo lleva años bajo presión. En 2013, el director Michel Hazanavicius denunció recortes propuestos de más de cien millones de euros al CNC; en 2019, la presidenta del organismo, Fréderique Bredin, renunció en medio de un informe parlamentario que proponía limitar su presupuesto, y en mayo de 2026 Le Monde documentó que el CNC es blanco declarado de la extrema derecha.

