Mientras el discurso triunfalista oficial evade la precariedad cotidiana en que vive la sociedad insular, muchos artistas procuran reseñar la dramática situación experimentada por los cubanos. El central azucarero ha resultado uno de los motivos estéticos más elocuentes a la hora de trasuntar las sombras del presente nacional y las contundentes evidencias del desplome revolucionario. La industria del azúcar ha jugado siempre un papel decisivo en Cuba, de su expansión ha dependido, en gran medida, el devenir histórico del país, al punto de incidir, radicalmente, en la construcción de la identidad nacional.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

No es de extrañar entonces su presencia constante, desde los tiempos de la colonia, en la elaboración imaginal del arte cubano. Desde 1959, el gobierno revolucionario ha mantenido un discurso bastante fluctuante respecto a la producción azucarera, que alcanzó su punto álgido a principio de los años 2000, cuando se emprendió un proceso de reestructuración de la industria que implicó el desmantelamiento de la gran mayoría de los ingenios existentes en la isla, con sus trágicas consecuencias para la vida de las comunidades asentadas alrededor. En el imaginario artístico cubano –de El libro de los ingenios, de Eduardo Laplante, a Melaza, de Carlos Lechuga–, el central azucarero ha transitado de símbolo de progreso y modernización, a alegoría de la decadencia del proyecto social revolucionario.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

El periodista Edgar Ariel ha documentado en esta serie fotográfica la atmósfera de uno de esos pueblos del oriente cubano que surgió en torno a un central azucarero. Ahora, por sobre su vocación (y el valor) estrictamente testimonial, estas imágenes resultan interesantes por su consciente naturaleza alegórica: gestionan el central –su condición física y componentes mecánicos– como metáforas de un estado social y una sensibilidad colectiva.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

El conjunto de fotografías urde una narrativa acerca del abandono histórico de esta comunidad, venida a menos en la medida en que el propio paisaje fabril ha experimentado su ruina.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

La fisonomía de San Germán, municipio en que se tomaron las fotografías, pendió siempre de las posibilidades laborales que el central abría. Cuando el gobierno cubano emprendió el proceso de reestructuración de la industria azucarera en 2002, en franca decadencia desde mucho antes, esta comunidad sufrió también los efectos nefastos del proceso.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

Edgar Ariel captura planos generales del pueblo y su gente, del central, detalles de las máquinas y la infraestructura ferroviaria. El estado de deterioro y oxidación del equipamiento alude directamente a la situación existencial de la gente. De la desolación de las máquinas cubiertas por la maleza a la estampa de desolación de las personas, en las imágenes se teje un itinerario de nostalgia, dolor y olvido.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

“Llegué a San Germán por casualidad. De inmediato me pareció un pueblo sin parangón. Luego he visto otros parecidos. San Germán representa la solemne hibernación de la Historia, que es como decir la solemne hibernación de la fe. Enseguida saqué mi Olympus para aprehender esa evanescencia. Me encontré frente a esos rostros, frente a esos rieles, frente a ese bagazo seco. Frente a ese bagazo, los rostros son tan herrumbrosos como esos vagones de carga sin moverse, puestos a la intemperie hace décadas. En esos rostros, en esos paisajes, quise atrapar esa intemperie. Fuentes/frentes lamidas por pocos centímetros de agua. Si alguna vanidad tiene esta serie es la de captar esa intemperie. Si alguna vanidad tengo como fotógrafo es la de lamer la evanescencia, la Historia, la fe”, comenta Edgar Ariel sobre su trabajo.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

Estas fotografías ostentan una relación sentimental entre los individuos y el ingenio. El desgaste físico del central ha impreso huellas en la comunidad, ha marcado su sensibilidad de forma definitiva. Cada imagen deja una extraña sensación de letargo, supervivencia, melancolía… El colapso de la maquinaria representa el trauma de una población.

Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín
Fotografía de San Germán, pueblo en la provincia de Holguín

La devastación de la industria azucarera, y su efecto catastrófico en las personas, es un capítulo histórico medular del presente cubano que, ahora, Edgar Ariel contribuye a archivar.


*Texto Rialta Staff

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Edgar Ariel Leyva González (Holguín, Cuba, 1994). Periodista, investigador y crítico de arte. Máster en Estudios Teóricos de la Danza (2020) en la Universidad de las Artes de Cuba (ISA) y Licenciado en Periodismo (2018) en la Universidad de Holguín. Es egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Actualmente investiga sobre la configuración de la estética poscrítica en Cuba. Forma parte del Staff de Rialta.

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