‘La historia comienza al final’, exposición de Eduardo Hernández Santos en La Fundación Ludwig de Cuba

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La Fundación Ludwig de Cuba acoge por estos días La historia comienza al final, exposición de Eduardo Hernández Santos con la participación de José Ángel Nazábal y Maikol Martini como artistas invitados. La muestra contrapone los ideales promovidos por la Revolución cubana con las experiencias homosexuales que quedaron fuera de las imágenes públicas y de los modelos de masculinidad que esta promovía. 

Inaugurada el pasado 5 de octubre, la muestra está acompañada por un programa público con proyecciones de documentales sobre la historia del movimiento LGBT+ y espacios de intercambio con el artista.

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'La historia comienza por el final'; Eduardo Hernández Santos junto a José Ángel Nazábal y Maikol Martini. Fundación Ludwig de Cuba, octubre de 2026
‘La historia comienza por el final’; Eduardo Hernández Santos junto a José Ángel Nazábal y Maikol Martini. Fundación Ludwig de Cuba, octubre de 2026 (FOTO Kevin Sánchez)

Nacido en 1966, un año después de la fundación de las infames UMAP, Eduardo Hernández Santos creció en una sociedad donde la homosexualidad estaba sometida a fuertes prejuicios sociales e institucionales. La exclusión de las personas homosexuales de espacios educativos y laborales, junto con las campañas de represión, restringió sus posibilidades de expresión y reconocimiento público. La escasez de referentes agravaba esta situación: las imágenes a mano difícilmente permitían reconocerse en otras formas de vivir la masculinidad y el deseo. En ese contexto, imaginar una representación pública de la experiencia homosexual como la que propone Hernández Santos suponía desafiar los límites de lo socialmente admisible.

El collage ha sido una filosofía, más que un medio, en la trayectoria de Hernández Santos. En esta exposición, el artista inserta sus fotografías en publicaciones existentes y altera las relaciones entre sus imágenes y textos. Las obras están dispuestas a lo largo del espacio como las páginas dobles de una revista, en una secuencia que evoca el acto de hojear una publicación antigua. Las fotografías del artista aparecen junto a páginas de revistas publicadas entre finales de los años sesenta y los ochenta, cuyas imágenes y consignas transmitían los ideales políticos y sociales de la época.

La disposición convierte el recorrido en un ejercicio de lectura comparada: las aspiraciones revolucionarias entran en contrapunto con las sensibilidades de un hombre homosexual que crecía bajo aquellas consignas. La proximidad entre las obras genera una sensación de intimidad y, asimismo, acerca al espectador a las contradicciones de un imaginario público que aspiraba a definir la sociedad, pero no alcanzaba a dar cuenta de todas las vidas que la componían.

La participación de Maikol Martini y José Ángel Nazábal amplía esta lectura mediante el encuentro entre distintas generaciones y lenguajes artísticos. Frente al collage de Hernández Santos, el videocollage de Martini y la ilustración digital de Nazábal introducen procedimientos vinculados a otros momentos de la cultura visual. El contraste permite observar cómo las formas de representación gay se transforman junto con los medios disponibles para producir y hacer circular imágenes. 

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'La historia comienza por el final'; Eduardo Hernández Santos junto a José Ángel Nazábal y Maikol Martini. Fundación Ludwig de Cuba, octubre de 2026
‘La historia comienza por el final’; Eduardo Hernández Santos junto a José Ángel Nazábal y Maikol Martini. Fundación Ludwig de Cuba, octubre de 2026 (FOTO Kevin Sánchez)

La obra de Hernández Santos remite a una época marcada por la represión y la escasez de referentes públicos, mientras que las prácticas de los artistas jóvenes se inscriben en un contexto donde el acceso digital a imágenes y discursos amplía las posibilidades de explorar y comunicar experiencias identitarias, aunque persistan ciertas desigualdades.

El encuentro entre estas obras pone en relación las dificultades históricas de la representación homosexual con las posibilidades expresivas del presente. La historia comienza al final encuentra en ese diálogo generacional una forma de reconocer la importancia de quienes abrieron caminos para que otros artistas pudieran explorar y representar sus experiencias desde lenguajes diferentes.

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GUSTAVO TORRES
GUSTAVO TORRES
Gustavo Gus Torres Arma (Habana del Este, Cuba, 2000). Historiador del arte, investigador y crítico independiente. Aborda las artes visuales desde perspectivas queer y feministas. Ha escrito para medios independientes cubanos.

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