Movimiento San Isidro impulsa nuevas redes de socialización en tiempos de pandemia

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Luis Manuel Otero Alcántara durante la directa del Movimiento San Isidro en Instagram

En nombre de la comunidad –la historia del siglo XX europeo ha dado la prueba irrefutable–, la clase política se encarga muchas veces de construir una amenaza que atenta contra la salud de un “nosotros”, que bien se sabe, pretende ser un todo, un cuerpo identitario, y es nadie. De este modo, el concepto de communitas ha sido vulgarizado hasta la saciedad por nuestros gobernantes en grados y con propósitos diversos.

Sin embargo, no puede negarse la existencia de un nosotros social ni la cohabitación como condición inevitable y necesaria de nuestras vidas. Entonces, más allá de la hesitación semántica y pragmática implícita en el término nosotros, que ya ha sido reconocida por el filósofo francés Jean-Luc Nancy, debe insistirse en la articulación de un nosotros vital, que de tan connatural no necesite de demostración o programa para validarse.

El Movimiento San Isidro ha sido una de las tantas amenazas fabricada contra el nosotros institucional por los dispositivos de poder cubanos. Pero esta plataforma político cultural ha respondido al poder y sus figuras con una idea de nosotros auténtica, mucho más cercana al “estar con”, al “hacerse cargo del otro”, o mejor, “estar atento al otro” y “no desviar la mirada ante la presencia (por ajena) del otro”. De ahí proviene el poder de imantación de San Isidro respecto a sectores tan diversos de la Cuba actual: no se plantea como la comunidad aglutinada, compacta e indiferenciada que pretende el Estado, sino como un espacio abierto de colaboración y resistencia, dispuesto a dialogar y a suspender las convenciones.

San Isidro, fundado a raíz de la implementación del Decreto 349 –que regula la libertad del arte independiente cubano–, comenzó el pasado jueves 14 de mayo a transmitir directas en las redes sociales –como alternativa al distanciamiento social durante la pandemia– para dar a conocer el trabajo artístico –al margen y con la hostilidad de las instituciones oficiales– que están realizando sus integrantes.

La primera transmisión pudo verse en Instagram a través del perfil de Luis Manuel Otero Alcántara, artista que logró movilizar, el 8 de marzo anterior, tras su encarcelamiento arbitrario, al gremio de artistas y periodistas cubanos independientes –e incluso a algunos apegados a lo institucional–, pese a la criminalización, por parte de las leyes cubanas, del derecho universal a “levantarse” en el espacio público.

Luis Manuel Otero Alcántara es uno de los fundadores de este grupo cívico y político que anunciaba así su primer programa: “Movimiento San Isidro tiene el placer de invitarles a nuestras actividades virtuales. Iniciamos con nuestra Galería Virtual a través de la obra de Luis Manuel Otero Alcántara Los hijos que Saturno no se comió”. Los dibujos que integran esta obra hasta el momento están disponibles tanto en el Instagram del Movimiento como en el del artivista.

En la directa, el artista definió este espacio online como un territorio para expandir la creatividad y desmarcarla de fijezas acostumbradas, sobre todo en un contexto como el cubano, donde en tiempos de pandemia, debido al control y encierro ciudadano, puede llegar a ejercerse con más fuerza la censura sobre la libertad de expresión.

El espacio tuvo además como invitada a Diana Arévalo, Coordinadora Ejecutiva del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), quien insistió en la importancia del Movimiento para la búsqueda de la democracia en Cuba.

“Los artistas que hacen parte del Movimiento son comunicadores innatos, que a través de sus obras y de sus acciones materializan esa unión que hay entre el arte y el activismo. Entonces yo creo que también por eso muchos de nosotros que trabajamos en el campo de los Derechos Humanos y que también tenemos un especial interés por el arte y la cultura vemos en el grupo San Isidro y en todos sus integrantes como una luz en este camino de una posible apertura para Cuba en un futuro y también es un modelo a seguir sobre muchas cosas, actividades, iniciativas, para varios países en la región que yo creo que están enfrentando bastantes problemas de censura en el ámbito creativo, como por ejemplo Brasil en este momento”, acotó Arévalo.

El programa del 14 de mayo también apeló a la idea de “protección entre todos” que funda el Movimiento San Isidro para recordarnos que estar expuestos, de un modo radical, es la única forma de hacer comunidad, sin las máscaras de la ideología o los partidos.

Aunque no se precisaron fechas, más actividades del Movimiento en las redes sociales serán anunciadas en los próximos días, con invitados de diferentes ámbitos. La historiadora del arte Anamely Ramos será una de las que llegará al espacio virtual de San Isidro, según adelantó Otero Alcántara.

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