Flor María Reiners

Flor María Reiners, la galerista brasileña con sede en Marbella, habla del arte cubano, de la situación de los artistas en la Isla, y nos cuenta, de paso, sobre su proyecto, la galería Reiners Contemporary Art: perspectivas, dificultades y retos.

¿Quién es Flor María Reiners?

Hablando de mis orígenes, te cuento que nací en Brasil, Salvador de Bahía. Crecí en el interior de Bahía en compañía de mi familia. Después de mis estudios en Economía, fui a Berlín con motivo de un intercambio de un año para aprender el idioma. A partir de ahí, de lo reconfortante de la experiencia y de lo mucho que supuso en aprendizaje y crecimiento personal, decidí quedarme en Alemania y estudiar una nueva carrera. Entonces, estudié Historia y Literatura en la Universidad de Colonia. La Historia del Arte fue así un tema central en mis estudios y casi una obsesión para mí. Desde entonces se convirtió en una de mis pasiones y en un referente de estudios del que ya nunca me aparté. En esos momentos y para poder financiar mis estudios hice prácticas en galerías, museos, instituciones de cultura y centros de estudios, todos relacionados con el contexto del arte contemporáneo. Era muy activa dentro de la comunidad latinoamericana en mi universidad, lo que me llevó a organizar varios festivales de música y cine. Invitaba a artistas –cantantes, intelectuales, escritores, cineastas, narradores, etc.– para charlas, presentaciones, paneles y espacios abiertos al debate y la discusión inteligente sobre los modos y las estrategias de circulación de “lo latinoamericano” en un contexto central-hegemónico y europeo.

El arte se tradujo, por fuerza, en mi mejor aliado y en el más fiel de mis acompañantes en Alemania, durante los próximos doce años. Fue, por decirlo de alguna manera, mi soporte emocional para poder vivir lejos de mi familia en Brasil, entender la cultura alemana, aprender el idioma, y adentrarme en la subjetividad europea hasta crear una nueva familia lejos de la consanguínea. Mi relación con el arte terminó por modelar mi carácter de una forma muy positiva, al mismo tiempo que me permitió comprender mejor mi nuevo contexto cultural sujeto a otras dinámicas sociales y afectivas. Son los artistas, sin duda, quienes mejor expresan la historia de una sociedad y sus momentos de esplendor y de crisis. Cuando comprendí esto, fue cuando decidí volver entonces a mis orígenes. Era muy joven, apenas tenía veinticinco años y vivía en Alemania desde los veinte. El contacto con el arte, los artistas y sus obras, me condujo a reforzar mi propia identidad y a comprender mucho mejor el espacio cultural definido por mis orígenes.

¿Qué opinión te merece lo que sucede en Cuba respecto del acoso policial, el atropello de todos los derechos y el permanente secuestro de las libertades a los artistas, intelectuales y activistas?

Lo que ocurre en Cuba, en pleno siglo XXI, es un absurdo. El intento por parte del Estado de sofocar el grito de libertad de los artistas es un grave error que conlleva a grandes y lamentables perjuicios para estos. El arte se nutre de la libertad, le resulta imposible activar sus mecanismos reflexivos e interpelantes en un contexto de permanente acoso y coacción. Así todo, es tan fuerte su vocación transformadora, que se abre paso muy a pesar de las circunstancias tan alarmantes por las que atraviesan muchos artistas en la Isla. He estado muy pendiente de lo que en verdad ocurre por medio de las redes sociales, los perfiles de Instagram de muchos de estos artistas y las noticias que ofrecen lo medios en España. Ha sido muy importante la cobertura en la prensa nacional y en la televisión. Situaciones de esta índole deben tener rostro, de lo contrario el mundo no tiene conocimiento de ello. He estado muy apenada por los hechos reflejados cada día y las historias que resultan de semejante atropello.

Las galerías de arte Contemporáneo somos, en puridad, incubadoras del pensamiento contemporáneo y de las problemáticas acuciantes que suscitan reflexión y atención crítica. Estamos con los artistas mucho antes de que vayan a museos o instituciones públicas. Es nuestro deber proteger la integridad de los artistas y luchar junto con ellos por la libertad de expresión, el respeto de su obra y la ubicación de esta en un contexto favorable.

Respeto mucho a Cuba, siento una absoluta admiración por las mentes brillantes que ha aportado al legado de la cultura universal. Bien conocidas y respetadas son la inteligencia y la agudeza de sus intelectuales y artistas. Son muy admirables esas ansias de saber y saltar las fronteras para conquistar mundo. Es una realidad que no me es ajena dado que comparten esta cualidad y esta ambición con los artistas de mi país. El arte contemporáneo cubano merece una atención especial. Hay que abrir más puertas para los jóvenes talentos, hay que gestionar otras estrategias para hacer circular sus obras por los principales circuitos del arte.

Esta es una de las cosas que más me interesan y en la que invierto, como galerista, una gran energía. Mi relación con América Latina es muy fuerte, también por mis orígenes. Brasil, en los últimos quince años, se está introduciendo en el mercado internacional de manera cada vez más estable. Las galerías brasileñas ganan cada vez más importancia y presencia en ferias como Basel, los artistas contemporáneos exponen sus trabajos en galerías de referencia, como, por ejemplo, Maxwell Alexandre, quien es representado por David Zwiner en Londres. Se están abriendo galerías brasileñas en Europa, como el caso de la mía y la de Jaqueline Martins, que abrió un espacio muy interesante en Bruselas.

Esto mismo debería estar ocurriendo con Cuba y sus artistas, a tenor del enorme potencial del que disfrutan. Es una pena que no tengan la posibilidad de viajar más, de salir y entrar a su país sin tantos conflictos y sin mediaciones políticas que les asfixian. Es una lástima que no existan muchas galerías cubanas en el mundo. Siempre he pensado, por ejemplo, que tú mismo podrías abrir tu propia galería y forzar un mayor conocimiento del arte cubano emergente. Creo que es algo muy necesario y urgente.

¿Algún proyecto o perspectiva de trabajo con algún artista cubano?

En estos momentos, precisamente, tengo apalabrado un proyecto con Carlos Martiel, que es un artista que me interesa mucho. Quiero estudiar con él algunas opciones de colaboración. Sigo con mucho interés el trabajo de la imponente Tania Bruguera con la que me encantaría hacer una gran muestra un día, en alguno de los museos con los que guardo una estrecha relación profesional. Otro artista que me tiene fascinada es Dagoberto Rodríguez, sé que en un futuro haremos algo juntos. En otro orden sigo los trabajos de Yuniel del Castillo, al que hace apenas unos días le solicité un dosier para conocer más de su obra; también observo con interés los recorridos de Ernesto Domecq, Jorge Dáger, Serliá Barreto, Lisyanet Rodríguez, Alicia Rodríguez Alvisa, Dorian Daniel Agüero, Alejandra Glez y Alejandro Campins.

Antes de hablar de la galería, de su perfil profesional, de su trabajo y de su gestión, me gustaría saber más acerca de lo que fue y qué importancia tuvo para ti la plataforma Kontrastes ¿Qué gestionaba esta plataforma y cómo lo hacía? Cuéntame cómo surge el proyecto, qué tipo de intercambio estableció y qué proyectos concretos resultaron de ella. 

Esa relación tan directa con la producción artística contemporánea me facilitó el entrenamiento en el trabajo de comparación entre la pintura alemana y la pintura brasileña. Con todos estos elementos y puntos de discusión (y de contradicción), agencié muchas charlas con coleccionistas, artistas y galeristas que vivían entre Colonia y Dusseldorf. Algunos años después, y de manera independiente, abrí una plataforma de intercambio entre artistas alemanes y brasileños. Invitaba a un artista alemán, en calidad de residente, a estar un tiempo en Brasil. En este ese período le introducía en la escena artística de la ciudad donde estábamos y cerrábamos el proyecto con una exposición suya y viceversa.

La manera en que el artista latinoamericano era presentado en Europa no me gustaba del todo, sentía que esas presentaciones dejaban fuera muchos elementos que debía considerar. Pocas galerías se ocupaban de enseñar la parte intelectual del trabajo y encuadraban sus obras como una parte más de las políticas coloniales basadas en el trato hacia lo exótico. Una manera de apoyar, equívocamente, la idea de lo alternativo, lo colorido, lo folclórico. Es en este sentido que la plataforma Kontrastes tuvo para mí tanta importancia y me ayudó a pensar en otros mecanismos y estrategias de visibilidad.

Vista de Reiners Contemporary Art | Rialta
Vista de la galería Reiners Contemporary Art, en Marbella

Durante algún tiempo ejerciste como asesora de compras para galeristas, coleccionistas y museos privados en Alemania ¿En qué consistió exactamente este trabajo y cuáles han sido sus réditos?

Como entendía el mercado alemán, buscaba paralelos, temas actuales, maneras distintas en las que los artistas jóvenes –alemanes o brasileños—se posicionaran e hicieran valer su obra. Antes de vender a un artista, por norma, tengo que entender su trabajo. Es muy importante para mí tener una relación con él y comprender mejor su manera de pensar, de crear y de ejecutar sus obras. Fue desde esta perspectiva y desde esta premisa que me fui ganando el respeto de muchos artistas. La gente me buscaba para enseñar algo o saber mi opinión, los artistas me localizaban para gestionar su obra en el ámbito del mercado. Al principio, debo decir, todo comenzó de una manera muy personal e intuitiva en parte; luego yo misma me percaté de la necesidad de profesionalizar mi práctica y generar con ella proyectos en apoyo a la obra de los artistas.

¿Cómo, cuándo y por qué surge Galería Reiners Contemporary Art?

En 2015, cuando me vine de Alemania a España, decidí no separarme de todo que había construido y aprendido en los últimos años.  Antes trabajaba viajando, colaborando con instituciones y galerías. Me sentí, llegado este momento, más madura para fundar mi propia galería en 2018. Un espacio autónomo e independiente que, a la larga, pueda ser entendido como una casa en Europa para los artistas latinoamericanos que represento y también una abertura a España para los artistas alemanes.

En el año 2015 y por motivos familiares vine a vivir a Marbella. Una ciudad que, por un lado, no es conocida por ser un hotspot en el mundo del arte; pero, por otro, ofrece una posición geográfica interesante y una suerte de circuito internacional que pocos lugares tienen. Es por esta razón también que abrí mi galería, la que rápido se convierte en el escenario en el que podía poner a prueba todo lo aprendido. Podía ejercer de árbitro entre mis artistas y el mercado, y entre estos y el resto de los agentes activos del campo del arte. Mi galería es, en última y primera instancia, una manera de tener en un mismo espacio –profesional y afectivo– a Brasil y a Alemania, dos países que han sido mis auténticos hogares. Ahora estoy poco a poco abriendo espacio para artistas sudamericanos y españoles que, de alguna manera, dialogan con la línea de la galería.

¿Cuál es la singularidad, qué señal de identidad podríamos decir que define a Reiners Contemporary Art?

Intento establecer con mis artistas una relación de confianza. Intento mostrar su trabajo de una manera auténtica y ofrecer al coleccionista e interesado en arte la posibilidad de entender sobre lo que estamos hablando. Procuro explicar y demostrar cómo y de qué manera este tema o tales piezas se introducen en su vida y en su colección, a modo de acompañamiento. Quiero tener la posibilidad, con mi galería, de poder establecer un dispositivo de confianza entre las tres partes de este proceso. Para ello es importante para mí ser tremendamente exigente, comenzando por la calidad artística y el valor estético del trabajo. Sea lo sea, hable lo que hable, que tenga siempre la capacidad trasmitir, de comunicar, que sea un resorte de poesía, que toque el alma, que llegue a los demás. Las tres partes son: para mí, la expectativa de crecer con el artista; para el artista, la oportunidad de crecer conmigo; y, para el que consume arte, en este caso el coleccionista o sencillamente el amante del arte, saber que adquirirá algo que es el resultado de un trabajo serio.

Hasta ahora he podido traer a todos los artistas que represento a sus inauguraciones, que pueden ver y seguir a través de nuestra web. Desarrollo programas de residencia artística para que el trabajo se produzca en el sitio donde será expuesto. Esto me permite que el artista conozca a otros artistas y colegas afines, poder construir puentes, gestionar contactos propios, y experiencias nuevas y enriquecedoras.

Quizá lo particular, lo muy particular, es que busco en mi galería construir una familia, que sea un espacio no sólo comercial, sino de fuertes vínculos afectivos. Mantengo, con la mayoría de los artistas, mucho contacto, sé exactamente lo que están produciendo, lo que quieren, a lo que aspiran. Es muy bonito y romántico trabajar de esta manera. Poco comercial, tal vez, pero de una gran satisfacción personal.

¿Cómo y en qué términos se produce el diálogo con tus artistas, qué pautas rigen esta relación profesional contractual?

No tenemos contrato, nunca lo he necesitado. Tengo un contrato con una galería alemana, con la cual colaboro y represento algunos artistas en España. Entre ambas intentamos hacer un trabajo riguroso. Con todos los otros agentes compartimos costes de producción frente a cada proyecto. Por lo general, la galería financia el transporte de las obras desde Brasil o Alemania hasta Marbella. Yo me veo como socia de los artistas que represento, además del componente afectivo y de amistad que es para mí vital. Trabajamos juntos, cada uno como puede, pero siempre dando de sí nuestro máximo rendimiento y poniendo a prueba nuestra capacidad.

Los precios de las obras son claros y abiertos. Lo que yo gano y gasto con cada proyecto los artistas lo saben. Si alguno quiere marcharse, por las razones que sean, puede hacerlo sin ningún problema.  Yo no cierro ni sujeto a los artistas en nombre de contrato alguno, estoy totalmente en contra de ese tipo de relación de dependencia. Es un mercado de emoción ¿Puede pasar que un día una galería más grande y establecida se lleve el artista? Sí, claro, nada me enorgullecería más.

¿Qué opinión te merece el sistema galerístico español, qué galerías te interesan más y por qué, de ellas con cuál te interesaría establecer un diálogo de colaboración e intercambio?

Es difícil hablar del mercado español. Vivo en España hace solamente cinco años. He asistido solamente tres veces a ARCO. Pesquiso sobre los artistas y galerías por Internet como si yo fuera un coleccionista, que es también lo que soy. Una opinión particular, y que resulta de este tipo de seguimiento y de muchos diálogos, es que la manera que algunas galerías en Barcelona presentan su arte y sus proyectos, para mí es un poco más abierta y más fresca que en otras ciudades de España.

Madrid la veo, en este sentido, un poco más conservadora. Soy muy fan de la galería Sabrina Amrani, en Madrid, que tiene un compromiso intelectual muy fuerte. Me gusta la apertura hacia otros países y como hablan de otras culturas y circunstancias. Es mi galería preferida en España, ahora mismo.

¿Alguna opinión o juicio de valor sobre el marcado del arte en España?

Para mí, aquí en España al igual que en Brasil, falta insertar el arte en la vida de las personas. Falta que el arte sea algo cotidiano y necesario, no un fenómeno ajeno y elitista. Esto se hace muy evidente ahora, a partir de la situación internacional generada por la Covid-19. Es fácil ver cómo el gobierno nos trata, el tipo de ayuda y apoyo que tiene previsto para galerías y artistas. Todo esto es reflejo de una sociedad y se puede medir, con ello, los niveles de amor y de respeto que se tiene por este sistema de producción en particular. En países donde habitualmente se consume arte es más fuerte la relación, el gobierno tiene un compromiso más fuerte para que la escena artística sobreviva y ofrezca sus dividendos.

¿Cómo ha afectado la actual situación de emergencia sanitaria internacional, como consecuencia del COVID-19 a Reiners Contemporary?

Como a todas las galerías, nos asiste una situación de incertidumbre sobre el futuro. Proyectos paralizados, adquisiciones canceladas. Todo ello en compañía de la necesidad de reflexión sobre lo que es importante y cómo vamos a superar todo esto. El Arte es algo que tiene que ser visto y sentido. Las galerías jóvenes como la mía se destacan solamente si pueden refrescar el mercado con nuevas ideas y posiciones. Las ferias de arte hasta ahora eran una plataforma importante, aunque nos costase mucho. Este ahora es nuestro desafío: con recursos mínimos nos mantenernos insertos en el mundo del arte y en su red de eventos y nuevas formas de visibilidad y de gestión. Tenemos mucho deseos y ganas. Hacemos un trabajo mutuo entre los diferentes agentes activos e intentamos involucrar nuestros coleccionistas y amigos. Sin ellos, no podremos seguir adelante.

A tenor de lo anterior, ¿cuál es la perspectiva, cuáles son las estrategias y qué proyectos tiene Galería Reiners Contemporary para el futuro más inmediato?

Como he dicho al principio, la galería surge por el motivo particular de tener una familia. Un grupo fuerte, una voz. Partiendo del principio familiar, la sangre es más fuerte que el agua. Quien trabaja conmigo, cree en mi proyecto, me ayuda a seguir adelante. Ahí están mis artistas, los coleccionistas, los amigos y hasta la propia familia, la ciudad en que estoy. La galería empieza como un tema personal y termina como parte de una sociedad, de la historia de un sitio. El proyecto más inmediato ha sido un ejercicio concientización entre mis colegas en Marbella y Andalucía. Hay que unirse, organizarse. En mi ciudad decidimos trabajar más unidos. Cada uno con su programa, claro.

Los artistas se comprometen a participar más, ayudar en pequeñas cosas. Dejamos las ferias y presentaciones más costosas para trabajar de manera más alternativa. Moviendo el arte, no a las personas. Comisarios y colaboradores nos hacen condiciones especiales; colecciones, museos privados y escuelas nos abren puertas para que todos podamos seguir adelante, para que el mercado siga, aguante y enseñe su importancia.

¿Qué opinión te merecen los proyectos de visibilidad digital de arte?

Pienso que lo digital gana una posición muy importante en lo que tiene que ver con dónde informarse, dónde leer sobre, buscar primeros contactos y hasta crear una afinidad con la galería o con el artista. Pero sostengo que el arte debe ser visto y sentido

¿Qué diagnóstico ofrecerías del ámbito galerista brasileño y qué relaciones, en cuanto a similitud y diferencias, adviertes con el español?

Pienso que de alguna manera pertenecemos a una misma familia el latino y el íbero. Esto se puede ver en Arco, Sp-Arte o Maco. Pienso que quizá el arte contemporáneo brasileño, como el cubano, es algo más experimental, las galerías brasileñas arriesgan más en la presentación de sus proyectos. Pero esto es una percepción particular que no pretendo sea entendida como sentencia o verdad absoluta.

¿Cuál crees que ha sido el saldo y la aportación sustancial de dos eventos recientes relacionados con el arte contemporáneo en Marbella: ArtMarbella y el Marbella Gallery Weekend?

Por su posicionamiento geopolítico, el Sur de España es un punto estratégico para mis conexiones. La región de Andalucía encanta a mis artistas, que vienen hasta aquí para hacer residencia, y a los coleccionistas que nos visitan. Marbella es una ciudad muy internacional, donde se puede vivir de manera muy tranquila. Quizás aún no somos reconocidos desde aquí como referencia en el mercado contemporáneo como deberíamos, pero en el último año he presentado algunos artistas brasileños, como es el caso de Fabio Baroli, que es una referencia en la pintura joven brasileña con repercusión internacional y nacional. Mi idea es abrir las puertas de mi galería para mostrar y validar la obra de artistas emergentes latinoamericanos en diálogo con jóvenes artistas alemanes. Dos mercados en los que se centra el programa de mi galería y en los que me interesa marcar una pauta con mi labor como galerista

¿A través de qué redes podrán, nuestros lectores, seguir el trabajo y los proyectos de Galería Reiners Contemporary?

A través del Instagram de la galería, para un contacto diario. Luego, para un perfil más particular de los artistas, está nuestra página web.

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Andrés Isaac Santana (Matanzas, Cuba, 1973). Crítico, ensayista y comisario de exposiciones. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Durante cuatro años colaboró con el suplemento cultural ABCD del diario ABC, en Madrid y, de forma esporádica, con la sección de cultura del diario La Vanguardia. Entre su obra ensayística, destacan los libros Imágenes del desvío: La voz homoerótica en el arte cubano contemporáneo (J. C. Sáez Editor, Santiago de Chile 2003) y Nosotros, los más infieles: Narraciones críticas sobre el Arte Cubano 1993-2005, (Centro de Documentación y Estudios Avanzados de Arte Contemporáneo, Murcia, 2008). En 2019 compiló la antología en dos tomos Lenguaje sucio. Narraciones críticas sobre el Arte Cubano, publicada por Hypermedia Editorial. Ejerce como corresponsal en España de las prestigiosas revistas de arte latinoamericano ArtNexus y Arte al límite.

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