El artivista Luis Manuel Otero Alcántara, uno de los opositores cubanos más conocidos internacionalmente, ha recibido la aprobación de un parole para ingresar en Estados Unidos y se espera que este sábado viaje a Miami luego de que su sentencia de cinco años de prisión expirara el pasado 9 de julio y de que haya permanecido durante más de una semana bajo custodia ilegal de las autoridades de su país en una dependencia gubernamental no especificada.
Un breve post en las redes sociales del artista multidisciplinario y líder del Movimiento San Isidro dejó saber este viernes que, tras varias semanas de “gestiones constantes”, había sido aprobada la solicitud de entrada expedita a territorio norteamericano.
“Desde comienzos de 2023, Luis aceptó el exilio como única vía para poder continuar con su labor como artista y activista, después de haber soportado toda la represión que ha recaído sobre él”, subraya el comunicado. “La Seguridad del Estado no le ha dejado ninguna otra opción para ser liberado de prisión”.
Asimismo, los colaboradores de Otero Alcántara volvieron a denunciar el status irregular del todavía prisionero político: “Luis debió encontrarse en libertad desde el pasado 9 de julio, al extinguirse su injusta condena de 5 años, y aún sigue en manos de la policía política, en un paradero que no podemos precisar”, señala el texto. “En cuanto tengamos alguna otra información clara sobre su posible salida de Cuba, la haremos saber por esta vía”.
En entrevista concedida a la revista independiente El Estornudo desde la cárcel de máxima seguridad de Guanajay, al suroeste de La Habana, el artista había declarado a finales de abril último: “Si mañana me sueltan, sí quiero salir de Cuba, por varias razones: una es capitalizar cosas, trabajos, estructuras que puedan ayudar. Aquí en Cuba uno está el 90 por ciento del tiempo luchando contra la represión, y el 10 por ciento simplemente creando con el Internet malo, con la persecución. Si ese 90 por ciento se lo dedicamos a ser creativos, vamos a ser mucho más poderosos. Y como mismo conozco la prisión, me gustaría conocer el exilio. Ahora mismo decido mirar la realidad cubana desde afuera, sobre todo entender el exilio, que también es importantísimo en los cambios de la realidad cubana”.
Y eso sí: “Yo no salgo de la cárcel si no es con mis pinturas. Ese es mi legado. A lo que vine fue a eso, a dejar un legado para que la humanidad sea mejor”, advirtió en esa conversación con la periodista Carla Gloria Colomé.
Detenido el 11 de julio de 2021, durante el estallido social acuñado como 11J, y condenado al año siguiente –junto al rapero contestatario Maykel Osorbo– por los delitos, ampliamente considerados espurios, de “atentado, desacato, desórdenes públicos e incitación a delinquir”, a Otero Alcántara le fueron negados en varias ocasiones beneficios legales como habeas corpus y libertad condicional.
A todas luces, el régimen cubano no lo ha querido de vuelta en las calles de La Habana.
Hace solo unos meses, una de esas calles fue tomada al amanecer por una procesión de imágenes de santos del panteón yoruba, o sea, por una performance –Maferefun– concebida desde prisión por quien es sin dudas el artista político más notorio e incómodo de la última década en Cuba.
Luis Manuel Otero Alcántara fue elegido en 2021 por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo ; en tanto, su activismo ha sido reconocido internacionalmente con el Prince Claus Impact Award en 2022, el Premio Rafto en 2024 y el Premio Václav Havel a la Disidencia Creativa en 2025.

