Lo nuevo de la música cubana en junio y julio

-

Compartir

El verano de 2026 –caluroso y a oscuras– deja ver una música cubana que gira a dos velocidades. Por un lado, la maquinaria del reparto y lo urbano, dictada por el streaming y el consumo en redes; a fuerza de lanzamientos constantes, figuras como Bebeshito, Naii Naii o Wow Popy despachan la banda sonora de la inmediatez, tracks que lo apuestan todo al estribillo eficaz y al fronteo, el pulso que necesita bailar el barrio para sacudirse el hastío cotidiano de la Isla.

Por el otro –y casi siempre desde una diáspora conectada a sellos de culto y circuitos especializados– asoma un puñado de proyectos concebidos desde el reposo y la experimentación, al margen de esa inmediatez. Ahí caben el regreso de Gema y Pavel, la Orquesta Akokán rescatando el mambo grabado a la antigua, el jazz de titanes como Omar Sosa o Dafnis Prieto, y proyectos como OKAN y PAUZA, que incrustan la herencia afrocubana y yoruba en la electrónica de club. Escindido entre la urgencia de la supervivencia comercial y la preservación de su patrimonio, el archipiélago sonoro cubano sigue produciendo talento de nivel excepcional.

Papurrico – Pedro Luis Ferrer

Quienes no hemos tenido la fortuna de asistir a los íntimos conciertos que cada tanto ofrece Pedro Luis Ferrer junto a su hija Lena, recibimos este sencillo como premio de consuelo: su primer material inédito en más de una década. Se trata de una guaracha de cama que nos devuelve a Pedro Luis en su mejor versión, arropado por el tres, la percusión y la melodiosa voz de Lena en los coros. El papurrico del título padece un amor insaciable, de esos que matan, y termina pidiendo tregua. Publicado sin ruido por el sello Dot Time Records, es el primero de una serie que ojalá confirme el regreso de una de las voces esenciales de la canción cubana.

Gently Trapped – Henry Threadgill, Vijay Iyer & Dafnis Prieto

Tras quince años tocando juntos, el trío que forman Vijay Iyer, Henry Threadgill y Dafnis Prieto por fin se lanzó a grabar, y el resultado es Fifteen, el álbum debut del trío para Nonesuch. Desde que se juntaron por primera vez en una serie de conciertos a beneficio del club neoyorquino The Jazz Gallery, el método no ha cambiado: un colectivo de compositores sin líder designado, repartiéndose un repertorio de piezas que exigen escucha activa. “Gently Trapped”, segundo adelanto y pieza que firma Prieto, cumple lo que el nombre promete –una trampa amable donde flauta, piano y batería dialogan sin frontera precisa entre composición e improvisación– y uno, para sorpresa de nadie, se deja atrapar, porque no sobra una nota ni un silencio.

Diablos – Sonámbulos

La banda cienfueguera Sonámbulos abre con un audio ambiente –una conversación relajada, cotidiana– que una explosión de punk rock crudo y acelerado destroza sin aviso. El “diablos” del título es pura interjección de angustia juvenil, y el coro lo confirma cuando José Turreiro canta “No sé qué hora es, ni tampoco me importa”, para rematar más adelante con un “me tomé una pepa y no siento lo que hablo”. El tema cierra volviendo de golpe a la conversación de la calle, como si la canción hubiera sido un paréntesis; catarsis de garaje de estos “reyes del bajo mundo y de la farándula alternativa” que, para mi regocijo, están desplazando el eje del underground cubano fuera de La Habana.

América! – Orquesta Akokán

Akokán encontró la fórmula y desde 2018 nos repite la dosis de mambos nuevos que suenan a 1955; hasta ahora nadie les ha pedido cambiar la receta. América! (Daptone Records) es su cuarto disco de estudio, grabado a la antigua, en vivo y en cinta, por Gabriel Roth en Penrose Recorders, con dos de sus fundadores en los puestos de siempre: Jacob Plasse en la producción y Mike Eckroth en los arreglos. Ocho temas y media hora bastan para que caigamos rendidos ante este sonido cálido, denso y agresivo, marca de la casa. Kiko Ruiz sigue ganando protagonismo como compositor y voz principal, y se suman las voces de Miriam Elhajli y Carolina Oliveros (Combo Chimbita), que traen a la fiesta un poco de pérdida y desarraigo, y en el cierre aparecen Mireya Ramos (Flor de Toloache) y Papote Jiménez, sin que se renuncie a la cadencia juguetona de la música popular cubana de mediados de siglo.

FOKE TO – Naii Naii

“Foke to” es “fuck it all” en fonética de barrio –una deformación que ya circulaba en el dembow dominicano y que el reparto hace suya–, y ese descaro fonético es el gancho de esta declaración de amor repartero en la que Naii Naii canta sobre una melodía casi infantil. Cae bien un poco de dulzura entre tanto fronteo, y reconforta ver que la juventud cubana sigue empeñada en hacer cosas de jóvenes, como burlarse de las normas y enamorarse a pesar de tener tanto en contra. Si la escuchas dos veces, te garantizo que vas a estar tarareando el sonsonete del estribillo el resto del día.

Round 13 #7 – Bárbaro el Urbano Vargas

Lo nuevo de Bárbaro el Urbano Vargas es puro desahogo lírico. El beat, un boom-bap noventero, hace apenas de lienzo austero y deja que todo el peso del track recaiga sobre la dicción impecable y el flow incesante del rapero. Una pieza de trinchera que transpira el agotamiento del emigrante y la frustración del artista independiente. El problema es que, al ser la octava entrega de una serie que arrancó el año pasado, el oyente ya sospecha por dónde van los tiros antes de darle al play. Bárbaro mantiene intacta la puntería, pero ha sacrificado el efecto sorpresa, y sabemos bien que es capaz de entregar mucho más.

Cintura – PAUZA

Un track de PAUZA bautizado “Cintura” solo puede ser un llamado a abandonar la silla, y vaya si lo es. Pensada para el momento de mayor intensidad de la pista, la canción condensa el cruce de electrónica de club y percusión afrocubana que PAUZA ha venido trabajando en su producción y en sus sets. En lugar de perseguir el hit de estribillo fácil, apuesta por una atmósfera progresiva donde manda el trance rítmico. Los fraseos, sueltos y lujuriosos, hacen el resto; una invitación a perderse en la oscuridad del club, ver los cuerpos moverse y repetir con el coro: “¿por qué tú te mueves así tan rico?”.

La Milanesa – Liana Milanés

Liana Milanés entra al juego convirtiendo su apellido en plato y el plato en toda una marca personal. El resultado es una canción luminosa, un pop accesible con acentos urbanos y tropicales. Es el tipo de tema que podría acaparar las radios cubanas, claro, si hubiera electricidad y si de paso atendieran a lo que producen los jóvenes hoy. Con gracia y algo de desparpajo, Milanés nos sirve un sencillo pegajoso y bailable, emplatado con más oficio del que se encuentra en la canción promedio de la escena.

Imaginaciones mías – Bebeshito & DJ Honda

Te entiendo, Bebeshito. ¿Quién no se ha obsesionado con alguien hasta jurar que hay brujería de por medio? La diferencia es que el resto de los mortales no sabemos aliarnos con DJ Honda para facturar un tema de reparto que va a sonar en las bocinas y en los paris de aquí a que acabe el verano. Es un reparto calenturiento con el sello de Planet Records; de esos que no vienen a reescribir la historia de la música, pero te aseguran tres minutos de perreo.

GATAZA – Melanie Santiler

El nuevo sencillo de la Mami Fina anticipa el imaginario de su anunciado álbum debut y nos avisa que hay algo más que reparto transgresor en su mochila. “GATAZA” es pura autocelebración, en la cuerda de sus sencillos anteriores; aquí Melanie frontea sobre una mezcla de reguetón y glitch pop que la sienta en la vanguardia latinoamericana, junto a otras emergentes como Akrilla, Six Sex y Soffyy. En menos de tres minutos se agolpan sonidos, texturas y guiños a esos tracks que cimentaron la educación sentimental de los cubanos nacidos en este siglo (pasando por Elvis Manuel y Yomil y El Dany, hasta llegar al “Toma que toma” de Conchi Cortés).

Ajé (Owo Nla Nla) – OKAN & FrankPal

“Owó ńlá ńlá” significa “dinero grande” en yoruba, y eso es exactamente lo que OKAN le pide a Ajé, orisha de la riqueza, en un tema que muda el rezo al club. Comienza como un canto litúrgico y rompe luego en fiesta electrónica. Las armonías vocales, casi corales, chocan deliciosamente con los bajos sintéticos y la actitud urbana de los versos; sagrado y comercial a la vez. Celebra la independencia y el éxito, y desmonta de paso la fábula del folclore puro contaminado por el mercado. A los orishas siempre se les pidieron cosas materiales; la pureza es un invento del que mira desde fuera.

La diana – Los Hermanos Abreu

Por definición, una diana es el toque de trompeta que levanta a la tropa, una orden disfrazada de música. Diego y Fabio Abreu la reinterpretan a piano y batería, utilizándola como base para desplegar un abanico de sucesivas variaciones. Haciendo alarde de un virtuosismo sorprendente para su juventud, le imprimen al tema una urgencia rítmica que recuerda, de forma inevitable, a la dupla de DOMi & JD Beck. Un despliegue técnico que te deja preguntándote cuál será el techo de estos dos muchachos.

Se fue la luz – Wampi

A (casi) todo el mundo se le va la luz en Cuba, todos los días, y Wampi convierte el apagón en excusa para frontear. El track confirma su dominio del reparto; los productores Chico F y Cal Lybeat le arman una base más electrónica que se estira hasta las fronteras del género. No es una tiradera al uso; la crisis energética es apenas la metáfora de una jerarquía bastante cimentada, aunque valdría la pena preguntarse dónde se mide hoy ese estatus. Desde que firmó con Virgin y lanzó su aclamado disco El Rey de La Habana, Wampi legitima el reparto hacia afuera, pero a ratos se siente como si cantara el apagón cada vez más lejos de la caliente.

We Are Not The Headliner – Omar Sosa

Desde su propio título (“No somos el artista principal”), la nueva obra de Omar Sosa se planta contra el ego hipertrofiado de la industria. Flanqueado por su Quarteto Americanos –Sheldon Brown en los vientos, Josh Jones en la batería, Ernesto Mazar Kindelán en el baby bass–, el pianista propone una postura ideológica clara: el verdadero protagonista no es el intérprete, sino la música misma, la tradición y los ancestros. A lo largo de los once cortes del álbum, grabado en vivo, este manifiesto se traduce en un disco que rechaza los reflectores del pop comercial para adentrarse en un ritual colectivo donde convergen la cámara jazzística, la poesía transnacional y la polirritmia global.

Locuras – Rolando Luna & Annys Batista

Diez clásicos del cancionero universal, un piano, una voz. Con esa premisa, Rolando Luna, veterano curtido en las lides de acompañar a voces consagradas como Omara Portuondo y Miriam Ramos, se alía con Annys Batista, y lo que entregan es la actuación de dos organismos que respiran, aceleran y se detienen en sincronía. En el tema que da nombre al disco, el dúo invita a su autor, Silvio Rodríguez, que aparece haciendo la segunda voz. Premiado en el Cubadisco dentro de la categoría Canción, el álbum transmite una nostalgia elegante; un romanticismo teatral pero sincero, que, por momentos, detiene el tiempo.

Tranca Rua – Batanga & Cia. & Clarianas

Desde São Paulo, la banda del cubano Pedro Bandera suma fuerzas con Clarianas, un colectivo brasileño de cantadeiras urbanas que hurga en el folclore local. Juntos invocan a Tranca Rua y dialogan con la figura de Elegguá, entidades vinculadas a caminos y encrucijadas en las tradiciones afrobrasileñas y afrocubanas, respectivamente. El cruce da una pieza densa, arrolladora, plantada en la frontera entre el rito y la celebración. A lo largo del tema prima una sensación casi abrumadora de canto colectivo; el coro impone su fuerza ante la voz principal mientras las percusiones de ambas orillas se trenzan sin descanso, y recuerdan la raíz común de la diáspora africana.

Guadalupe – Mamá Estoy Brillando

“Guadalupe” suena como la banda sonora que tendrían las fiestas cubanas si el SEN no se cayera constantemente: un pop riquito, hecho para bailar sin darle vueltas a la cabeza. El habanero Wilfredo Sosa relata el pánico a que le revisen el celular, con el rastro de una pila de jevas ya registrado en la pantalla. “No es fácil ser el nene”, suelta a modo de excusa, y le echa la culpa a las trampas de la edad y la fama. Entre el diario íntimo, la nostalgia irónica y los tonos mayores, el tema tiene esa alegría juvenil que antecede a la resaca emocional del día después: todo lo que le exigimos a la canción del verano.

Yo lo sé – Nany La Kbra, Yomil & Ja Rulay

Nany La Kbra, el nuevo golden boy del urbano en la Isla, se junta con dos pesos pesados –Yomil y Ja Rulay– para soltar un reparto pasado por los códigos del trap. Esto es fronteo de las tres de la mañana, con su jerga ambiental y un aura mucho más oscura y seca que la del reparto de fiesta. Tres voces y tres generaciones compartiendo el mismo aguaje, el de quienes saben dominar la madrugada a golpe de chulería (polémica en Los Lucas incluida).

Al cantío de un gallo – Gema y Pavel, Michel Ferre, Fernando Favier, Totó Noriega, Yissy García & Michael Fernández

Otra buena nueva: Gema y Pavel están de regreso. Fieles a su costumbre, vuelven escoltados por un ensamble de lujo para regalarnos una tonada campesina atravesada por aires aflamencados. Su canto habla de la libertad, asegurando que se encuentra ahí mismo, “al cantío de un gallo”, y hacia ella caminan con una alegría inocentemente contagiosa. Es un tema de esperanza frente a una espera que va por los sesenta y siete años, y alimenta la ilusión de que sí, de que esta vez, de verdad, la tenemos más cerca.

Pulla – Wow Popy, Dany Ome & Kevincito El 13

Sí, es una dedicatoria para los envidiosos, pero tanta insistencia en demostrar que no les importan termina resultando sospechosa. Pose de manual –con el combo clásico de jevas y dinero– firmada por tres de los nombres que gobiernan la escena actual y que, en teoría, ya no tienen nada que probar. Sin embargo, ahí están, invirtiendo tres minutos en demostrarlo a base de una energía caótica y jactanciosa. Al final, lo que arranca como un ataque frontal termina sonando bastante a la defensiva. Cosas del género, supongo.

RAFA G. ESCALONA
RAFA G. ESCALONA
Rafa G. Escalona. Periodista, investigador y curador musical cubano, cofundador de medios digitales como Magazine AM:PM y Cachivache Media. Columnista de El Estornudo.

Te puede interesar

Cómo un cimarrón del siglo XIX se convirtió en un ícono del siglo XXI: Selomoh del Castilho y el capitán Broos

En el siglo XIX latinoamericano y caribeño, el único negro rebelde alzado contra la esclavitud captado por una cámara fotográfica fue el capitán Broos.

‘Perro cubano’ y la vida animal del inmigrante: el último libro de Carlos D. Lechuga

Lo que distingue a 'Perro cubano' no es la épica del exilio histórico ni la fijeza de una identidad que se reclama intacta, sino una poética de la precariedad.

Venezuela después del terremoto: mismos actores, juego diferente

Este texto analiza cómo la catástrofe humanitaria provocada por los terremotos del 24 de junio reconfigura el panorama político en Venezuela.
Premio Literario Lourdes Gil en Poesía 2026. Convocatoria de poesía para jóvenes de 15 a 25 años. Fecha límite: 30 de septiembre de 2026.
Contenidos relacionados

Deja un comentario

Escriba su comentario...
Por favor, introduzca su nombre aquí