El cortometraje de animación El jardín (2025), dirigido y escrito por los cubanos Miguel Machado y Carolina Charadán, participará en tres festivales internacionales entre septiembre y octubre de 2026: el Pattaya International Film Festival, en Tailandia; el Sedicicorto International Film Festival, en Italia, y el Bang Awards Festival Internacional de Cine de Animación, en Portugal.
Las tres selecciones amplían el recorrido internacional de una película que tuvo su estreno mundial en el 14º Festival Pixelatl de Guadalajara, México.

El jardín acompaña a una joven en un viaje por un bosque tropical donde los límites entre el sueño y la vigilia se vuelven indistinguibles. No es una historia de búsqueda; es una propuesta de contemplación.
El cuidado y la atención asociados a un jardín se convierte aquí en un bosque, ese espacio donde la protagonista pasa sus días sintiendo tan real un mango como un conejo azul que, a diferencia del conejo de Alicia, no convoca a la urgencia ni al vértigo, sino algo más difícil de representar: el tiempo. El vivir como práctica de observación, no como una acumulación de eventos.
La película es el primer resultado en exhibición de un proyecto de largo aliento. Machado y Charadán llevan más de ocho años construyendo un universo audiovisual en torno a la figura de la poeta y pintora cubana Juana Borrero (1877-1896), cuya obra lírica y espiritual constituye el imaginario de fondo en este cortometraje. El destino de ese proyecto es un largometraje titulado La virgen triste, con guion del dramaturgo cubano Rogelio Orizondo. El jardín funciona, entonces, como una antesala: un espacio de experimentación y de hallazgos donde se ensayan las texturas visuales y el tempo narrativo que habrá de sostener la obra mayor.
La producción refleja esa ambición. Coproducida entre Cuba, México —a través de Clematic— y Canadá —con Eggplant Music+Sound en el diseño sonoro—, y con la propia Charadán como montadora y Hanzer González Garriga en la producción ejecutiva, El jardín tuvo su estreno mundial en Guadalajara, México, durante el 14º Festival Pixelatl, una de las plataformas más importantes en Latinoamérica para el cine de animación, los videojuegos y el cómic. A partir de ese primer momento público, el cortometraje ha ido construyendo su presencia en el circuito internacional.


La primera parada es el Pattaya International Film Festival, que se celebra del 22 al 30 de agosto en la ciudad de Chon Buri, Tailandia. Será su edición inaugural como cita de mayor alcance —una reinvención de un evento regional—, bajo el lema “The Cinematic Wave”. Coorganizado por la Autoridad de Turismo de Tailandia, el festival opera con el objetivo de posicionar a Pattaya como ciudad creativa dentro del marco de la UNESCO. Su selección oficial reúne este año 53 películas —siete largometrajes y 46 cortometrajes— de 28 países, incluidos Brasil, Bulgaria, Cuba, Kirguistán e Islandia. Las proyecciones se realizarán en el teatro Tiffany’s y varias otras salas de la ciudad.
El filme llegará en Italia al Sedicicorto International Film Festival, que celebra su vigesimotercera edición en Forlì, en la región de Emilia-Romaña, del 2 al 11 de octubre de 2026. Fundado en 2004 por Gianluca Castellini, Sedicicorto es uno de los festivales de cortometraje más consolidados de Europa: recibe cada año más de tres mil inscripciones de todo el mundo, mantiene colaboraciones estables con el Festival de Clermont-Ferrand —la cita internacional más importante del cortometraje—, y forma parte de la red EuroShort de festivales europeos. Se trata, en pocas palabras, de un evento con criterio y con historia, orientado a dar visibilidad a autores emergentes y a generar encuentros entre profesionales.
La tercera estación es el Bang Awards — Festival Internacional de Cine de Animación que, en su octava edición, se celebra del 25 al 27 de septiembre en Torres Vedras, Portugal, bajo el tema “Youmanization”: una invitación a reflexionar sobre la necesidad de rehumanizar el mundo contemporáneo —las ciudades, la tecnología, las relaciones— en un momento de cambio acelerado. El festival, promovido por el Ayuntamiento de Torres Vedras y producido por Slingshot, recibió para esta edición más de tres mil películas de 122 países y territorios, una cifra que habla de su creciente proyección internacional. Su jurado incluye en 2026 al realizador estadounidense John Musker, responsable de títulos como La sirenita, Aladdin y Moana, junto a otros creadores y críticos de distintas procedencias. El Bang Awards ha cultivado desde sus inicios una identidad doble: es un festival técnicamente atento a las nuevas tecnologías y los lenguajes digitales, pero también un espacio de reflexión sobre el cine de animación como forma artística con capacidad de interrogar el presente. Esa tensión entre innovación formal y profundidad temática es, precisamente, el territorio donde habita El jardín.
En entrevista previa con Rialta, Carolina Charadán expresó: “La dimensión surrealista de nuestra película y de este universo que estamos creando viene más por la poesía, pero se trata de una poesía que a su vez fue influida por movimientos pictóricos como los simbolistas, y específicamente Gustave Moreau: es un referente para nosotros para conseguir que se sienta todo como un «no-tiempo». Es difícil ver esas pinturas y qué época están representando, incluso de qué época datan”.

Desde Guadalajara hasta estas tres citas en Asia, Italia y Portugal, El jardín es construido desde la convicción de que la imagen de su protagonista entre los árboles —su mirada sobre lo cotidiano— tiene algo que decir más allá de las fronteras donde fue concebida.
En su poema “Crepuscular” Juana Borrero escribía: “Todo es quietud y paz… En la penumbra/ se respira el olor de los jazmines,/ y, más allá, sobre el cristal del río/ se escucha el aleteo de los cisnes/ que, como grupo de nevadas flores,/ resbalan por la tersa superficie”.

