
Como una de las personas interesadas en Conducta impropia me gustaría hacer los siguientes comentarios sobre el artículo de B. Ruby Rich:
Ruby Rich tiene razón. No es casualidad que Conducta impropia haya tenido que esperar hasta 1984 para realizarse. Personas como ella –estalinista que se hinca de rodillas cuando se trata del sacrosanto régimen de Castro– han impedido con éxito que los intelectuales cubanos exiliados sean escuchados hasta ahora. Que sólo las bombas de los exasperados extremistas cubanos hayan sido escuchadas por la izquierda en este país es un tributo a la eficacia de gente como Rich y de la maquinaria de relaciones públicas de Castro.
Rich, que últimamente se ha convertido en un celoso cruzado mediático procastrista, insinúa que hay una especie de conspiración de la derecha detrás de la realización de la película. Incluso ha llegado a decir en otra parte que los intelectuales cubanos homosexuales fueron comprados o chantajeados por la CIA para que difamaran a Castro.
Aquí no hay ninguna agenda oculta, ninguna conspiración. Conducta impropia se hizo porque los codirectores Orlando Jiménez-Leal y Néstor Almendros estaban dispuestos a arriesgar su reputación abordando un tema extremadamente impopular. Y porque había un gobierno socialista en Francia cuya televisión subvencionada por el Estado estaba dispuesta a producir la película, algo que no quería hacer ninguno de los productores estadounidenses ni las fuentes de financiación a las que se acudió en un principio.
Ana María Simo
New York, New York
* Traducción de Rialta Staff.


