Belkis Ayón, viaje a la inversa

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De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.
De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.

Si el viaje al interior de Belkis Ayón. Colografías, que se expone desde el pasado 16 de noviembre y hasta abril de 2022, en la tercera planta del edificio Sabatini, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, con curadoría de Cristina Vives, se hiciese a la inversa, My vernicle (1998) sería nuestra iniciación en el complejo universo Belkis (La Habana, 1967-1999), que no Abakuá. Me desplazo al revés, empiezo por el final de la muestra, no sólo movida por el deseo de evadir la estricta cronología, acentuada en su veta fatídica y mística por los textos en pared, sino en un intento por descolocar la línea de la curadoría original.

Las esencias del imaginario y obsesiones de Belkis Ayón se leen en las piezas circulares de My vernicle, opresivas, cuyos diámetros no superan los 80 cm, tanto como en las paradigmáticas de gran formato. Sólo que en los diseños de My vernicle y en el resto de las obras que la artista reunió en Desasosiego (Los Ángeles, marzo, 1998), su última exposición en solitario, se sintetiza un largo tiempo de investigación acerca de las potencialidades plásticas de las matrices y la colografía en general que se aleja de las exploraciones habituales de la artista en torno al imaginario y costumbres del universo Abakuá para correrse hacia un territorio de búsqueda más personal.

Estas matrices de Belkis, sus capas, textura, tienen en la piel similar cualidad táctil, una movilidad que imagino del pez Tanze. Los ojos blancos inquietantes, aunque no vacíos, y una oscuridad. El centro de cada pieza es una figura femenina, siempre de regreso, autorreferencias de la artista. Y el guiño a Sikán, la mujer del pecado original. Princesa-diosa, cuando el secreto era de todos y aún no había culpas. Castigada por atreverse.

De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.
De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.

En la obra de Belkis, asistimos a una poética de lo tremebundo desacralizado. De aquello que llamamos sagrado, sea lo que fuere, sacudido por las transgresiones de la artista y, por ello, devuelto a la vida y a la contemporaneidad: los misterios de una espiritualidad profunda, personal, ligada a la creación, que actualizaba y trascendía, a un tiempo, el hermético y prohibitivo (para una mujer) imaginario abakuá.

Una posible referencia al amor asfixiante, la violencia y la soledad que canta algún vallenato o bolero asoma a través del juego de Belkis con los títulos de la serie My Vernicle. Se mezclan, una cita a Verónica, personaje femenino de la tradición católica, y letras de canciones populares, aspecto que sirve de apoyo para la tesis defendida por la curadora de la muestra actual sobre la angustia como constante en los últimos años de vida de Belkis. Yo no conocí a Belkis, pero todos hablan de su fuerza y risa. La hipótesis sugerida de que su vida acabase como episodio de vallenato, parece muy improbable.

Ayon 2 | Rialta
De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.

La curadoría, conservadora, articula entonces un relato con pretensiones de universalidad para recorrer la vida y obra de una mujer, negra, habanera, artista. El análisis histórico de la sociedad secreta masculina Abakuá y su trama simbólica original desplazó así de la propuesta curatorial la posibilidad de lecturas contemporáneas. La curadoría busca alimentar el mito y se regodea también en cierta veta efectista alrededor de los vínculos entre la obra y el mitificado suicidio de Belkis. ¿Qué nos hubiese dicho hoy la exposición, por ejemplo, desde una perspectiva feminista o antirracista?

Por otro lado, se le enmarca en la generación de artistas como Carlos Garaicoa y los Carpinteros, aclaración cierta, pero incompleta, más atenta quizá al público del mercado del arte y a la escena española.

De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.
De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.

Teniendo en cuenta que esta es la primera retrospectiva de Belkis Ayón en Europa y en el Reina Sofía, institución que defiende el documento y las muestras contextualizadas, se echa en falta alguna alusión al trabajo de Belkis como profesora de grabado, a su labor en la Huella Múltiple y, en general, a su lugar en el movimiento de renovación del grabado cubano de la década de 1990. Sandra Ramos, Abel Barroso e Ibrahim Miranda acompañaron y protagonizaron este proceso, sin embargo, no son mencionados. Aunque sí se reconoce su impronta en la generación del pop cubano, con sus grandes planos de color, y en el lenguaje de la gráfica.

La irreverencia de Belkis no cesó, queda claro, gracias a la obra misma. El imaginario creado a partir de un referente que le estaba vedado por ser mujer fue desbordado por ella, transmutado. Un universo de pocas imágenes, con un sistema gráfico austero y cargado por el estigma de la marginalidad fue llenado de mujeres por Belkis. Desmontó el mito casi como ritual propio, lo hizo parte de su presente, lo sacudió. Todo ello a la par de sus investigaciones sobre la colografía en un gremio que hasta aquellos años estaba casi por entero conformado por hombres.

De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.
De la exposición de Belkis Ayón en el Reina Sofía. AURORA CARMENATE.

En cartela, la referencia más cercana a la vida de Belkis es la anécdota de su padre, la bicicleta y la obra de la Bienal de Venecia, que se puede ver justo antes de My vernicle, en la sala segunda, según la inversión que imagino. Ella y su padre recorrieron 30 km en bicicleta con Pa´que me quieras por siempre (1991), desde casa al aeropuerto, pero no llegaron a tiempo al vuelo. La obra arribó a Venecia más tarde. No obstante –nos aclara la hoja de sala del Reina Sofía– las piezas de Belkis están llenas de contenidos universales y reflejan la crisis de la Cuba de aquellos años de forma elíptica.

La exposición me deja pensando en que no creo en la universalidad, es brocha demasiado gruesa, cada experiencia es específica y atravesada por singularidades. Tampoco creo que Belkis haya sido elíptica de ninguna manera. A través del enigma y la belleza, ese sobrecogimiento que siempre es encontrarse con estas piezas, vuelve a verse una mujer discutiendo su derecho al secreto, que es un pez. Una mujer parecida a Sikán, pero que es Belkis.

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Aurora Carmenate Díaz (Cárdenas, 1993). Licenciada en Historia del Arte por la Universidad de la Habana, institución en la que trabajó como profesora de Arte Latinoamericano. Fue curadora en el proyecto de arte contemporáneo El Apartamento hasta octubre de 2020. Máster en Historia del Arte Contemporáneo por la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Reina Sofía. Ha curado varios proyectos, los más recientes integraron las muestras colaterales de la XIII Bienal de La Habana.

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