Murió el italiano Carlo Ginzburg, pionero y autor paradigmático de la microhistoria 

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El historiador italiano Carlo Ginzburg, pionero y autor paradigmático de la microhistoria, ha fallecido a los 87 años en Bolonia, anunció la Scuola Normale Superiore in Pisa, donde fue profesor emérito. 

Hijo de destacados intelectuales, Leone y Natalia Ginzburg –la gran escritora de Léxico familiar–, Carlo Ginzburg lideró una revolución en la historiografía –junto a colegas italianos como Giovanni Levi (La herencia inmaterial)– basada en iluminar las vidas pequeñas, al hombre y la mujer oscuros de las clases populares, anónimos campesinos o constructores de murallas y catedrales, gente de a pie cuyos dichos y hechos jamás fueron ilustrados en miniaturas preciosistas o recogidos en los anales palaciegos o eclesiásticos.

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Su libro El queso y los gusanos. El cosmos de un molinero del siglo XVI, aparecido en 1976 bajo el sello Einaudi –editorial que impulsó decisivamente la corriente de la microhistoria–, fue un gran acontecimiento que colocó a Ginzburg entre los historiadores más influyentes de la segunda mitad del siglo XX.

“La escasez de testimonios sobre los comportamientos y actitudes de las clases subalternas del pasado es fundamentalmente el primer obstáculo, aunque no el único, con que tropiezan las investigaciones históricas”, se lee en el prólogo de esa obra. “No obstante, es una regla con excepciones. Este libro narra la historia de un molinero friulano –Domenico Scandella, conocido por Menocchio– muerto en la hoguera por orden del Santo Oficio tras una vida transcurrida en el más completo anonimato. Los expedientes de los dos procesos en que se vio encartado a quince años de distancia nos facilitan una elocuente panorámica de sus ideas y sentimientos, de sus fantasías y aspiraciones. Otros documentos nos aportan información sobre sus actividades económicas y la vida de sus hijos. Incluso disponemos de páginas autógrafas y de una lista parcial de sus lecturas (sabía, en efecto, leer y escribir). Cierto que nos gustaría saber otras muchas cosas sobre Menocchio, pero con los datos disponibles ya podemos reconstruir un fragmento de lo que se ha dado en llamar «cultura de las clases subalternas» o «cultura popular»”.

Y hacia el final de esa introducción: “Menocchio se inserta en una sutil y tortuosa, pero nítida, línea de desarrollo que llega hasta nuestra época. Podemos decir que es nuestro precursor. Pero Menocchio es al mismo tiempo el eslabón perdido, unido casualmente a nosotros, de un mundo oscuro, opaco, y al que sólo con un gesto arbitrario podemos asimilar a nuestra propia historia. Aquella cultura fue destruida. Respetar en ella el residuo de indescifrabilidad que resiste todo tipo de análisis no significa caer en el embeleco estúpido de lo exótico y lo incomprensible. No significa otra cosa que dar fe de una mutilación histórica de la que, en cierto sentido, nosotros mismos somos víctimas”.

El trabajo de Ginzburg fue una gran inspiración para sus colegas en muchas partes del mundo, aunque también esa corriente ganó críticas acerbas de historiadores –como el británico J.H. Plumb– que insistían en que las vidas de figuras como Issac Newton eran mucho más importantes que la descripción de un proceso contra las brujas en un oscuro rincón del Medioevo.

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La contribución de Ginzburg a la puesta en órbita de los estudios de microhistoria, y también a la “historia de las mentalidades” (en la línea de Lucien Febvre, Marc Bloch, y la escuela de los Annales), no solo se limitó a la parcial pero valiosísima reconstrucción del intelecto y la cosmovisión de Menocchio –“un hombre cuando menos distinto de los demás”, pero que no escapaba a jaula “[la] jaula flexible e invisible” de “la cultura de su época y de su propia”–, sino que estudió la brujería y los viejos rituales agrarios del norte de Italia en un libro tan influyente como Los benandanti.

“Yo no hago historia para mis colegas, sino para la otra gente”, dijo alguna vez Ginzburg, y, en otra parte, apuntó: “También me identificaba con estas personas marginadas porque yo era judío”.

De hecho, su padre –director editorial de Einaudi y militante antifascista– fue torturado y asesinado durante la ocupación nazi de Italia, y el chico nacido en Turín –el mayor de tres hermanos– debió permanecer escondido en el campo bajo la protección de su abuela materna, quien no era judía.

Profesor tamién durante años en la Universidad de Bolonia, y en casas de altos estudios norteamericanas como Harvard, Yale o Princeton, Ginzburg es autor de otros libros muy importantes como Mitos, emblemas e indiciosEl hilo y las huellasHistoria nocturna o Una historia sin final.

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RIALTA STAFF
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Rialta, Alianza Iberoamericana para la Literatura, las Artes y el Pensamiento es una asociación civil con sede en Querétaro, México, de carácter no lucrativo, que tiene por objeto principal la promoción y fomento educativo, cultural, artístico, científico y tecnológico.

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