Logotipo de Iroko
Logotipo de Iroko

Iroko es el orisha de la ceiba. En la regla de Ocha, o santería, la ceiba es el tronco o bastón de Olofi. Algunos lo consideran un camino de Obatalá. Según Angarica, es la deidad del caminante. Se le sacrifican toretes, gallos, gallinas, pollos y guanajos blancos y patos de la Florida. Se puede decir que la ceiba es un nicho donde todos los orishas recalan; en ella todos son venerados.

Quedémonos con la idea del caminante. Quedémonos con la pretensión de colectividad, de comunidad, de convivio. Quedémonos con eso y pensemos que son las ideas que permean la puesta en acción de la plataforma de muestra, producción y distribución del cine cubano Iroko, con asiento en París.

Boris Prieto, Marie Olland y Adonis Liranza dieron a conocer a finales de 2018 (aunque ya se fraguaba desde antes) esta plataforma web bajo un presupuesto inicial: “el cine cubano es hoy demasiado confidencial y no ocupa el lugar que merece en la escena internacional”. Por esta causa, “Iroko se ha fijado como objetivo hacer brillar el cine cubano” y asegurar su representación y promoción. Con ellxs conversamos en esta entrevista.

Tengo entendido que Iroko es una “asociación”. ¿De qué manera se articulan a partir de esta voluntad asociativa?

Adonis Liranza (AL). Iroko es una asociación y no una empresa comercial. Está definida como un acuerdo por el que dos o más personas ponen en común sus conocimientos o su actividad de forma permanente con un fin distinto al de repartir beneficios. Ese es el sentido de lo que llamamos en Francia Asociación de ley 1901. El objetivo fundamental de Iroko es promover y difundir el cine cubano fuera de Cuba.

He podido rastrear publicaciones de Iroko, sobre todo en las redes sociales, que datan de finales de 2018. ¿Fue este el momento en que inició su devenir?

Marie Olland (MO). Creamos una página en Facebook ese año por el impulso simbólico hacia la acción que queríamos desarrollar, pero ya el año anterior planificábamos hacer el primer festival de cine cubano de París. La reflexión nos llevó hacia el camino de Iroko para lograr que no fuese efímera nuestra acción. El festival es una tarea pendiente.

¿Bajo qué presupuestos fundaron Iroko?

AL. “Iroko” es en lengua yoruba la ceiba. Fuerte, de larga vida, donde se encuentra frescura y amparo. Esa transmutación para el nombre de nuestra asociación testimonia cómo queremos hacer brillar el cine cubano y lo que queremos ofrecer; cómo podemos asegurar de manera perenne su representación y promoción tanto para cineastas aficionados como profesionales. Nuestra plataforma es la base para extenderse a los festivales, para buscar los medios concretos que ayuden a lxs cineastas cubanxs y así sostener la producción de nuestro cine y su difusión.

¿Qué necesidades identificaron en la creación, promoción y distribución del cine cubano que los llevó a plantearse el desarrollo de una plataforma como Iroko?

AL. El cine cubano de hoy es muy rico, pero aún es bastante confidencial y no ocupa el lugar que le corresponde en la escena internacional. Por tanto, buscar las oportunidades para que se conozca más y para que lxs cineastas tengan la oportunidad de avanzar en sus creaciones es una necesidad imperiosa.

Junto a eso va el problema de los financiamientos. Tenemos hoy un Fondo de Fomento del Cine Cubano, pero no sabemos cómo hacer para que nuestras películas sean más universales y lleguen a otros ojos, no sólo los cubanos. Y luego se llega al final de un filme con mucho sacrificio, pero sin dinero para distribuirlo. Ahí, sucintamente, están las necesidades enumeradas.

¿Está bien que catalogue a Iroko como una “plataforma”?

MO. Sí, plataforma quiere decir también trampolín. Es un modo de existir y echar a andar. En un futuro próximo imaginamos tener proyectos en desarrollo y buscar coproducciones internacionales. Iroko es el vehículo perfecto para lograr una mayor representación en el panorama mundial del cine actual.

Declaran en su página en Facebook que la gestión de Iroko es “desinteresada y sin ánimos de lucro”. ¿Pueden extenderse un poco más en esta idea?

MO. El hecho de ser una asociación regida por la ley francesa de julio de 1901 indica per se que está exenta del interés comercial de sus miembros. Pretendemos que la plataforma sea un “concentrador” de la imagen y la palabra de contenidos relacionados con el cine cubano, un lugar de referencia para el cine cubano independiente más reciente.

Boris Prieto (BP). Como toda iniciativa de este tipo, que tiene unos costos relativamente importantes, necesitamos generar ingresos, ya sea por financiamientos públicos o privados, que garanticen su durabilidad y robustez en el tiempo. Otro medio de ingresos fundamental será la puesta a disposición en streaming “video a la carta” (VOD) de muchas películas que a veces son muy difíciles de encontrar, siempre mediante contratos y obtención de derechos de explotación directamente con lxs productorxs o realizadorxs, según los estándares internacionales. Una parte de los ingresos por este concepto serán revertidos directamente a lxs autorxs. El objetivo es que todos los beneficios que obtenga Iroko puedan ser reutilizados en iniciativas de distintos tipos para lxs creadorxs cubanxs, como pueden ser fondos y ayudas para la distribución y producción o presencia de Cuba en mercados y festivales de cine internacionales. Son algunos ejemplos de objetivos que tenemos a largo plazo.

AL. El objetivo fundamental es poner nuestro grano de arena para dar a conocer al mundo un cine cubano que no está muerto, que se realiza fuera de las instituciones o que no cuenta con apoyos oficiales y orgánicos para garantizar su promoción y visibilidad.

Creo que es importante que, en este punto, definan de qué cine cubano estamos hablando.

AL. Hablamos de cine cubano independiente pero no excluimos el cine hecho por las instituciones cubanas. De hecho, en la plataforma se encuentran referenciados ya muchxs cineastas que trabajan o han trabajado con el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos), la televisión cubana o escuelas como FAMCA (Facultad de las Artes de los Medios de Comunicación Audiovisual) o la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños (EICTV), también extranjerxs que han hecho cine sobre o desde Cuba.

¿Qué rasgos prototípicos se pudieran identificar al interactuar con las películas que, a manera de nicho, han decidido reunir en Iroko?

BP. En un principio teníamos otras ambiciones. Pretendíamos dar un espacio de visibilidad particularmente para todo ese cine realizado fuera del auspicio del ICAIC que salvo en la Muestra Joven (evento fundador sin el cual no se puede hacer la historia del cine cubano del siglo XXI) no tenía presencia en los medios de comunicación oficialistas, y aún menos en las salas de cine dentro o fuera de Cuba. Luego hemos evolucionado hacia un trabajo más selectivo y “curatorial”, incluyendo esas obras que según nuestros criterios necesitan y merecen ser compartidas y confrontadas con públicos de todas las latitudes, que forman parte de una representación plural y abierta de la Cuba de hoy, de esa expresión cultural contemporánea que todo país debería defender.

Iroko pudiera entenderse como la configuración de un paisaje que, de manera tentacular, se preocupa por las nuevas posibilidades que ofrece la cinematografía de la isla. ¿Están de acuerdo?

MO. Sí, queremos abarcar varios aspectos de la creación cinematográfica. Tenemos, por ejemplo, los carteles y la valorización del trabajo tan singular de los grafistas cubanos al servicio del cine. Pensamos también crear a término medio un fondo de desarrollo que ayude a filmes cubanos ver la luz y otras iniciativas que se construirían alrededor de nociones como “industria cinematográfica” y “expresión cultural nacional”.

Quisiera que me comenten, a grandes rasgos, cómo han sido sus recorridos personales hasta llegar a Iroko.

BP. Estudié Ciencias de la Computación en la Universidad de La Habana antes de instalarme en París, donde cursé estudios de producción cinematográfica. Luego de algunas experiencias con otras productoras de cine, fundé en 2016 mi propia sociedad de producción: Vega Alta Films. Con ella he distribuido y coproducido varios filmes cubanos.

MO. Soy jurista de formación, especializada en Derecho Inmobiliario, pero sobre todo una gran apasionada de la cultura y el cine cubano en particular. He colaborado con varixs cineastas de la isla traduciendo al francés guiones o carpetas para búsqueda de financiamiento.

AL. Quien ha estado desde hace tiempo un poco más vinculado al cine he sido yo. Estudié Comunicación Social en la Universidad de La Habana y luego descubrí la producción cinematográfica en la EICTV. Fue cuando me dije hace ya 25 años: “esto es lo que verdaderamente quiero hacer”. Llegué a Francia en el 2001. Fundé una primera casa de producción de filmes de ficción en el 2004 y luego en el 2010 Quilombo Films, empresa especializada en el documental. He tenido la oportunidad de dirigir una cadena privada francesa de televisión y actualmente presido una estructura para la promoción y difusión de filmes franceses.

Relacionado con el cine cubano, lo que propone Iroko es bastante novedoso, ¿verdad?

AL. Hay colegas cubanxs y extranjerxs que han hecho y continúan llevando a cabo iniciativas para promover el cine cubano en todos sus aspectos teóricos. Pero, por el lado práctico, con objetivos realizables y que ayuden a lxs cineastas cubanxs, no. No conocemos otra que tenga objetivos similares.

BP. Iroko, al menos por ahora, se ha concebido como una versión modesta de instituciones que existen en el mundo entero para defender y promover sus respectivas cinematografías. Instituciones en general independientes, aunque con apoyos gubernamentales indispensables por su rol estratégico, no solo para el cine como arte, sino, como decíamos antes, para “exportar” la cultura nacional. Por citar algunos ejemplos: Unifrance en Francia, ProImagenes en Colombia, SwissFilms en Suiza, CinemaChile, entre otros.

Esta novedad viene acompañada con el primer ciclo de cine cubano que han preparado junto a Rialta. El ciclo agrupará cerca de una decena de películas que han participado en el Festival de cortometrajes de Clermont-Ferrand. Coméntenme con qué objetivos inician estos ciclos y qué importancia le otorgan a la presencia de estas cintas en el principal festival de cortometrajes del mundo.

BP. Me parece importante hacer hincapié en la colaboración con Rialta por lo que aporta desde el punto de vista editorial, el análisis fílmico de críticos, las entrevistas y paneles con los realizadores. Es una plusvalía fundamental para la iniciativa.

Sobre nuestro primer ciclo, Clermont-Ferrand es, como dices, el festival de cortometrajes más importante del mundo y, por el hecho de radicar y ejercer profesionalmente desde Francia, tenemos una relación muy fuerte y “sentimental” con él. Entre otras cosas porque llevan tiempo dándole presencia y visibilidad al cine cubano y de manera muy regular. En la última década, todos los años ha habido, al menos, un cortometraje cubano en la competición oficial. Es tremendo. Es uno de los festivales que más impacto tiene para la carrera posterior de las películas. Nos hemos concentrado en este periodo de tiempo para poner a disposición una buena parte de estos filmes, ya sea gratuitamente o en VOD. Cuando analizamos el programa como un todo, nos parece que es una excelente ventana por la cual mirar y entender nuestra producción más reciente. Y el dosier que acompaña en Rialta pensamos que puede ser una experiencia muy enriquecedora.

¿Cómo prefiguran el futuro de Iroko?

MO. Queremos consolidar, primero, su posición como referente y “concentrador” de contenidos de cine cubano, aumentando progresivamente nuestra base de datos. Además, nos interesa aumentar el número de películas disponibles para profesionales o para un público potencialmente interesado en el cine y la cultura cubanos.

Más adelante, quisiéramos concretizar la idea de ese fondo de desarrollo del que hablábamos. Esto se haría con el concurso de estructuras de producción y/o difusión francesas que aportarían el cash necesario para lograrlo.

¿En qué medida creen que Iroko favorece el desarrollo del cine que se produce por cubanxs?

AL. Creemos que si logramos sacar los filmes desde abajo con el vivero de proyectos que albergará nuestro sitio en Internet; si logramos financiar gastos de desarrollo; si le permitimos a los filmes circular y venderse una vez que han sido terminados; si logramos que la oferta VOD o SVOD sea buena y permita retribución a los cineastas, entonces ya podremos estar contentos de aportar nuestro grano de arena.

¿Qué otros proyectos asociados a la plataforma ya tienen entre manos?

BP. A lo largo de esta conversación hemos evocado algunos de esos proyectos. Son muchos y tenemos que ir poco a poco. Decimos de ir poco a poco porque todas estas acciones necesitan recursos y tiempo. De hecho, queremos decir a todos aquellos que quieran colaborar y aportar con su tiempo, ideas e iniciativas, que las “puertas” de Iroko están abiertas.

Un ejemplo concreto es prolongar la experiencia ya realizada en 2019 en festivales como Clermont Ferrand y Cine Latino de Toulouse, con una representación de Cuba en los mercados de industria de dichos festivales promoviendo nuestras producciones o proyectos más recientes. Queremos precisar que en 2019 contamos con la colaboración para esto de la Muestra Joven y del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, con el lanzamiento conjunto de una iniciativa anual llamada Cuba en Corto. Creemos que sería muy lindo retomarla.

AL. En el futuro inmediato podemos hablar de los ciclos que vienen. Cuba en Clermont es el primero de varios que tenemos en preparación y que esperamos sacar adelante bimensualmente siempre con la colaboración editorial de Rialta.

MO. Relanzar la idea de hacer un festival en París…

AL. Organizar un pitch online de proyectos cubanos interesados en coproducciones con Francia… Son muchas las ideas. Hay mucho que se puede hacer.

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