Miñuca Villaverde, cineasta

Esta cajita voy a hacerla bien minúscula, como una cajita de fósforos, porque bien poco he visto del cine nuevo de allá. Del que quiero hablar, del más experimental. Tanto me ha sorprendido y tan agradablemente. Tanto he aprendido de la vida allá y de los de allá, no a causa de panfletos o mensajes de vidas alegres, que no lo son, sino de cosas hechas, primero, con pocos medios, y segundo, con sinceridad, talento e imaginación que, en muchos casos, no parecen producto de “la situación” que todos conocemos. O es debido a ella, no lo sé.

Viéndolos me sentí en una salita de proyecciones de cine experimental, allá en Nueva York por los setenta. La misma búsqueda. La misma intensidad en el hacer. El mismo amor por el cine, pero en diferentes circunstancias. En esta muestra que ha sacado José Luis Aparicio vi mucha soledad, muchas ruinas. Seres que parecen venir de otros planetas, aunque estén en medio del mismísimo campo cubano. Para mí todo fue muy extraño: ver estos films, tantos años después. Estas son algunas de esas películas y sus directores, de quienes he visto más de una, que me han gustado y mucho, en un orden arbitrario.

Los bañistas (2010, dir. Carlos Lechuga), de los niños que no tienen piscina y, si la tienen, no tiene agua para sus prácticas. Una joyita. Una cajita de Pandora hecha film, como mucho de lo que él ha hecho, escupiendo a la cara de quienes hay que escupir. Y sin mojarse los labios.

Tractatus (2008, dir. Rafael Ramírez), donde todos parecen personajes de una realidad que no es más que una farsa dentro de su ficción. O, cuando se lanza “en serio”…

Los perros de Amundsen (2017, dir. Rafael Ramírez), donde te embruja con sus mentiras una vez más y, sobre todo, con su música, creada con viejas computadoras y con músicos que consigue, en ese empeño suyo de hacer cine de la música o música del cine. Y del bueno. Pero él no está solo. Allí cerca está Alejandro Alonso, con sus…

Velas (2014, dir. Alejandro Alonso), la historia de una mujer que cumple no sé cuántos años y lo celebra encendiendo su velita con fósforos mojados. Aquí todo está mojado, dice algún invitado. Y la cámara se aleja y se aleja, dejando los sillones atrás, y sus vidas, la de sus tíos o la suya propia. Y en ese momento uno está de vuelta al país, unido a los mejores y participando, también con Alonso, en su adiós de…

La despedida (2014, dir. Alejandro Alonso)

Siguiendo este extraño camino por eso que llaman la campiña, la cubana, me topo con una niña, más fuerte que sus doce años y ya dando a luz. La escuela casi no pasó por allí, como si le hiciera falta para saber del feminismo. Pues bien, se las arregla ella para responder al padre de su hijo cuando se las da de gallito. Y hasta matemáticas dice saber. Dime el número más grande que sabes, pide una voz en off. Y tras casi sesenta eternos segundos con su rostro en pantalla, pensando, la niña contesta: 170, llena de felicidad, en este…

abecé (2013, dir. Diana Montero). Su directora, ya fallecida, dejó atrás otra perlita de planos tan sencillos…

Como los gatos (2013, dir. Diana Montero), una delicia.

No sé si serán los mejores films experimentales cubanos, pero son de los que más me han gustado, por el momento. El postre se lo dejo a Manuel Marzel, con su…

Evidentemente comieron chocolate suizo (último rollo) (1991, dir. Manuel Marzel), tan inverosímil como el título, pues el chocolate nunca apareció en pantalla, dejando su espacio a dos personajes que jamás fallan en su extraño comportamiento, en un recorrido por las calles de la ciudad ante el asombro de todos, me incluyo, para llegar a un final tan sorprendente como lo que se narra. Y como encore, su bello homenaje fílmico a ese gran cineasta canadiense…

A Norman McLaren (1990, dir. Manuel Marzel)

Eliecer Jiménez-Almeida, cineasta

Memorias del subdesarrollo (1968, dir. Tomás Gutiérrez Alea) no está en mi lista. Estoy cansado de verla en todas partes, incluso en algunas de mis películas. Tampoco Suite Habana (2003, dir. Fernando Pérez). Haciendo un poco de trampa debería poner Clandestinos (1987, dir. Fernando Pérez), Nada (2001, dir. Juan Carlos Cremata), Video de familia (2001, dir. Humberto Padrón), Existen (2005, dir. Esteban Insausti), Zona de silencio (2006, dir. Karel Ducasse), Otra isla (2014, dir. Heidi Hassan), Conducta (2014, dir. Ernesto Daranas), Severo secreto (2016, dir. Oneyda González & Gustavo Pérez) o Hapi Berdey Yusimi in Yur Dey (2020, dir. Ana A. Alpízar), pero diez son diez, y estas son las mías. El orden cronológico obedece únicamente a mi obsesión con el tiempo.

Ángela (2018, dir. Juan Pablo Daranas)

El proyecto (2017, dir. Alejandro Alonso)

La obra del siglo (2015, dir. Carlos Quintela)

Memorias del desarrollo (2010, dir. Miguel Coyula)

Molinaʼs Ferozz (2010, dir. Jorge Molina)

Utopía (2004, dir. Arturo Infante)

La bella del Alhambra (1989, dir. Enrique Pineda Barnet)

Vampiros en La Habana (1985, dir. Juan Padrón)

El súper (1979, dir. León Ichaso & Orlando Jiménez Leal)

Ociel del Toa (1965, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Ana Alpízar, cineasta

La verdad, me costó un montón hacer la lista. Creo que no es una lista de las películas que considero mejores dentro del cine cubano, sino de películas que de alguna forma han significado algo importante para mí. Están en orden cronológico.

Ociel del Toa (1965, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Quisiera incluir todo el cine de Landrián, pero supongo que me deba decidir por un título. Para los de mi generación, “la Revolución” era ya un libro de historia arcaico y hermético. Landrián le puso vida, la hizo un proceso más humano y entendible.

Lucía (1968, dir. Humberto Solás)

Es la única película cubana que sueño con hacer. Y de seguro es la única de esta lista que puedo asegurar que siempre incluiría en cualquier listado de mis películas favoritas. Para mí es el retrato más intenso que el cine cubano le ha brindado a Cuba, a nuestros conflictos más profundos y nuestra identidad.

Memorias del subdesarrollo (1968, dir. Tomás Gutiérrez Alea)

Quisiera tanto sacar esta peli de mi lista, que ya no se pareciera tanto a nosotros…

– De cierta manera (1974, dir. Sara Gómez)

Por la libertad y la forma en que pone a dialogar documental y ficción. Y por estar hecha por una mujer, que no era poco.

Model Town (2007, dir. Laimir Fano)

Ahora todo el mundo dice mucho, alto y claro, pero en aquel momento todos teníamos miedo a decir las cosas como son. Este docu me hizo descubrir una Cuba que había sido borrada. No sé, a mí la nostalgia me hace entender las cosas mejor.

De agua dulce (2011, dir. Damián Saínz)

Para mí, uno de los mejores documentales que se han hecho en Cuba.

– Venecia (2014, dir. Kiki Álvarez)

Me acuerdo que, cuando la vi, sentí que al final una peli había podido recoger esa sensación de no ir para ninguna parte, de que pasa el tiempo y no pasa nada, que tan duro me daba cuando vivía Cuba. Plus, filmar independiente, al pecho, por tus huevos…

– La obra del siglo (2015, dir. Carlos Quintela)

De las pelis más hermosamente imperfectas y punzantes que hemos tenido.

Edgar Soberón Torchia, crítico, profesor y cineasta

Largometrajes:

– Conducta (2014, dir. Ernesto Daranas). La mala educación es la madre de tantos desequilibrios. Sin embargo, hay maestros y maestras que nos estimulan la bondad en el proceso de adquirir conocimiento, y un niño como Chala, que lleva todas las de perder en la Cuba contemporánea, ve quizá la proverbial luz que ilumina su camino. Bello melodrama que, aunque lo odies, estimula la reflexión.

– De cierta manera (1974, dir. Sara Gómez). Cine crudo, sin aderezos, que registra sectores pocas veces abordados con tanta naturalidad y honestidad. Lo vi hace muchos años y lo recuerdo poco, mas no la impresión que me causó.

Plaff o Demasiado miedo a la vida (1988, dir. Juan Carlos Tabío). Hay algo delicioso en este rejuego de estructura fragmentada: entre Daisy Granados y Miriam Socarrás, la que no come huevos; entre Daisy y Alicia Bustamante, la madrina santera que alerta; entre Daisy y la vida, dejando escapar la posibilidad de disfrutar los pocos momentos en que podemos gozarla. Y entre Daisy y los huevos, que escasean cuando menos lo esperas.

– El hombre de Maisinicú (1973, dir. Manuel Pérez). Una crónica de hechos vividos con el ímpetu de la promesa de una mejor vida, con la energía del deber por cumplir, al límite de la autoinmolación. Algo de “jugando al detective en la manigua”, sin salida.

– Lucía (1968, dir. Humberto Solás). Tres cuentos: un remedo “viscontiano” en el que destaca Idalia Anreus como la original loca del pueblo (reflejo de Lucía 1); un melodrama a lo Warner Brothers, con Eslinda Núñez lánguida y bella de Lucía 2; y cine imperfecto para la alfabetización de Lucía 3.

– Memorias del subdesarrollo (1968, dir. Tomás Gutiérrez Alea). Ya no me sale una línea más sobre este filme, del que he escrito tantas veces, y sólo me queda reiterar el valor de su eterna vigencia que, con contundencia antropológica, prueba que, con o sin desarrollo, la escoria nos deleita.

– La obra del siglo (2015, dir. Carlos Quintela). Cine microscópico en busca del germen de la supervivencia, que va al rescate de sueños y pesadillas personales, que reinventa la frustración y la transforma en objeto del arte.

– La primera carga al machete (1969, dir. Manuel Octavio Gómez). Mezcla única de intenciones y elementos audiovisuales/estructurales, desde la distancia y la recreación low budget, para darnos un fragmento de la historia cubana como referencia futura. Sin embargo, me pregunto si hoy un nuevo espectador navegaría por este delirio.

– Reina y Rey (1994, dir. Julio García Espinosa). Una violenta pelea de perros opera como referente estructural de este relato de un Periodo Especial de soledad y hambre por el trozo de pan o el boniato, de nostalgias y apegos frente a la ambición de aquellos que, en la fuga a otros espacios, pierden su identidad.

– Suite Habana (2003, dir. Fernando Pérez). Retrato de una ciudad y sus gentes, por medio de una selección especial y afortunada de sus personajes centrales.

– Cecilia (1982, dir. Humberto Solás). Melodramón demasiado grande para la pantalla chica.

– Girón (1974, dir. Manuel Herrera). La Revolución cubana en cinemascope.

– Madagascar (1994, dir. Fernando Pérez). En busca del tiempo y los espacios perdidos.

– Una novia para David (1985, dir. Orlando Rojas). El amor entrañable de las becas.

–Retrato de Teresa (1979, dir. Pastor Vega). Defensa del cuerpo y las decisiones.

Santa y Andrés (2016, dir. Carlos Lechuga). Resistencia y afecto.

– El techo (2016, dir. Patricia Ramos). Alternativas fugaces al viento.

– La última cena (1976, dir. Tomás Gutiérrez Alea). Teatro de cámara.

– Ustedes tienen la palabra (1974, dir. Manuel Octavio Gómez). Drama de corte al aire libre.

– La vida es silbar (1998, dir. Fernando Pérez). El rostro poético de la carencia.

Más veinte cortometrajes que me gustan:

– Bajo Habana (2003, dir. Terence Piard)

Camionero (2011, dir. Sebastián Miló)

Un chino cayó en un pozo (2018, dir. Carlos Alejandro Halley)

Cisne cuello negro, cuello blanco (2009, dir. Marcel Beltrán)

Coffea arábiga (1968, dir. Nicolás Guillén Landrián)

Dolly back (1986, dir. Juan Carlos Tabío)

El Hormiguero (2017, dir. Alán González)

El Secadero (2019, dir. José Luis Aparicio)

Fiodor en el fiordo (2013, dir. Fabián Suárez)

– Los ilustrados de siempre (1990, dir. Arturo Sotto)

– Íncuba (2014, dir. Libia Pérez)

Kendo monogatari (2012, dir. Fabián Suárez)

– L.B.J. (1968, dir. Santiago Álvarez)

Molina’s Borealis (2013, dir. Jorge Molina)

Molina’s Test (2001, dir. Jorge Molina)

– Nuevitas (1969, dir. Manuel Octavio Gómez)

Oscuros rinocerontes enjaulados (muy a la moda) (1990, dir. Juan Carlos Cremata)

Persona (2014, dir. Eliecer Jiménez-Almeida)

Un riff para Lázaro (2008, dir. Rémi Borgeaud)

La trucha (2013, dir. Luis Ernesto Doñas)

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José Luis Aparicio Ferrera (Santa Clara, Cuba, 1994). Cineasta. Estudió dirección de cine en la Universidad de las Artes de Cuba. Sus cortos de ficción y documentales han sido exhibidos en festivales de Cuba, Estados Unidos, España, Alemania, México, Argentina, Panamá, Guatemala y Chile. Su filme El Secadero (2019) ganó el premio a la Mejor Ficción en el Bannabáfest de Panamá y Mención Honorífica en el Cinema Ciudad de México, así como Mejor Producción y Premio del Público en la Muestra Joven Cuba. Su documental Sueños al pairo (2020, codirigido con Fernando Fraguela) fue censurado por el ICAIC, pero recibió una gran acogida de crítica y público. Creó en 2020 la iniciativa Cine Cubano en Cuarentena. Integra el staff editorial de Rialta.

1 comentario

  1. El Secadero y El Hormiguero son sitios, si no me equivoco. Necedades de la Profa. Maruquel con las mayúsculas, que no fui yo quien las quitó (la S mayúscula y la H ídem). Y quizá le puse tilde a mi nombre… También recuerdo que tuve una fajazón con Joel del Río con «Plaff», hasta que fui a la videoteca de la EICTV a sacar la copia del filme y probarle que se llama «Demasiado miedo a la vida o Plaff», que no fui yo quien invirtió el orden de las palabras en esta página.

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