Edoardo Sanguineti
Edoardo Sanguineti

En la década de 1960 circuló un eslogan editorial, paráfrasis del elogio que hizo Valéry de Mallarmé, que afirmaba “en cada ciudad de Italia hay un joven dispuesto a morir por Sanguineti”. Ni el hombre de carne y hueso ni su poesía, sino lo que encarnaban.

Poeta, escritor, dramaturgo, crítico literario, traductor, académico, ensayista y político, Edoardo Sanguineti ejerció una eficaz versatilidad que lo mismo le permitía elaborar una tesis sobre Dante que colaborar con Luciano Berio en una antiópera. De Laborintus (1956) a Varie ed eventuali (2010), transitó del intelectualismo a una cotidianidad concreta. Se confesaba perpetuamente experimental y perpetuamente emergiendo del experimentalismo. Imaginó nuevas formas y modelos de representación, e intentó crear nuevos lenguajes que condujeran a nuevas formas de estar en el mundo.

Al relatar una visita a la casa de Gombrowicz, escribió: “si las obras de los grandes tienen sentido es porque vienen a testimoniar, si es que llegan a testimoniar, el dolor irremediable de los hombres. Finalmente, no es un problema de estética, sino de ética. Como también sugiere Schönberg, de otro modo, al arte no le toca la búsqueda de la belleza, sino de la verdad”. En otro momento, expresó: “La poesía no es una cosa muerta, sino que vive una vida clandestina”.

Nació el 9 de diciembre de 1930 en Génova, ciudad en la que terminó su existencia clandestina el 18 de mayo de 2010.

De Scartabello (1980)[1]

21.

Me he readaptado a los anteojos (a los que la licencia de conducir me obliga, a estas alturas),
solo en un par de días: veo todo más claro: (pero en verdad nada es para mí,
por eso, mejor: un semáforo es siempre un semáforo, una acera
es una acera: y yo siempre soy yo, así):
en cuanto a la dolorosa sensación de mareo,
vaticinada, con migraña, por un Instituto de Óptica en la avenida Buenos Aires, al cual
me dirigí, esta vez, la experimenté y la pasé): (el oculista
afirmó que, con el tiempo, me había construido una representación arbitraria
de la realidad, ahora destinada, con las lentes, a deshacerse de un golpe):
(y podría
esperar, por un instante, rehacerme, a bajo precio, una vida y una vista):

De Cataletto (1981) [2]

13.

en mi vida he visto ya las casacas, los coleópteros, un infierno trastornado por un Doré,
el cólera, los colores, el mar, los mármoles: y una plaza de Oslo, y el Grand Hôtel
des Palmes, los sobres, los bustos:
he visto ya el siete y medio,[3] los anagramas, los hectó-
gramas, los panetones, los corsarios, los desmadres, los monumentos a Mazzini[4],
los polluelos, los niños,
Ridolini:[5]
he visto ya los fusilados del 3 de mayo[6] (pero solo reproducidos en blanco
y negro), los torturados de junio, los masacrados de septiembre, los ahorcados de marzo,
de diciembre, y el sexo de mi madre y de mi padre: y el vacío, y lo verdadero, y el vermes
inerme, y las termas:
he visto ya el neutrino, el neutrón, con el fotón, con el electrón
(en representación gráfica, esquemática): con el pentamerón, con el hexamerón: y el sol,
y la sal, y el cáncer, y Patty Pravo: [7] y Venus, y la ceniza: con el mascarpone[8] (o
mascherpone), con el mascarón, con el medio canon: y el mascarpio[9] (lat.), a *manus
carpere:
pero ahora que te he visto, vida mía, apágame los ojos con dos dedos, y basta:

De Ecfrasi (1982-1990) [10]

Ab edendo [11]

para B.

era el sombrero (del sombrerero capellán, enamorado), del prestigiador prestidigitador:
(era la copa (y también la máscara) del macho en cópula): era la torre (la torta)
del tarot: (el tejado de las tórtolas: una trama temblante sobre un techo): era un perfecto
insecto: (una horda de polillas): era tu trono (tu treno):
(era tu seno):

2.

soy una testa de la tierra (habitable hábil): y te miro con estos ojos míos barrocos
que te queman: te veo con la frente que se quiebra, con los labios que se deslabian
(con la liebre, la lepra): (con mi espina y mi cresta): soy una testa
antropomorfa, forma del firme cerco hecho circo (cerca): te busco:
(y soy el seno):

3.

seré la puerta abierta que se pierde (en la redondez de la boca que picotea): (y que
te toca): faro de vena real (y esfera real que espera): y panal (y aliento
de fresa): la cuna de la cola de la celda (que mece): tu velo (y cielo):
seré tu placa de catafracto (para nada falsificada): (casa es cosa, si acaso, donde
se come): (útero personalizado): (cuerno de carnero, lanza): (y plancha): (y panza):
seré tu diente incontinente (tu sueño, tu signo):
(y seré un seno):

Sobre su propio retrato

para Antonio Fomez

frágil la faz, fusiforme el fémur,
obeso el ojo, ostrícola la oreja,
marchita las manos, y las mandíbulas, y el mentón,
erosionado el epicardio y el epidídimo,
cortantes los colmillos, un cadáver, un cero:

Mauritshuis (agosto 1986) [12]

1.

Jan Sanders van Hemessen [13]

esa muchacha, tierna pero atlética, que me chorrea y me salpica, escupiendo algunos
grumitos de su leche, exprimiendo su pezón izquierdo, sobre mi tenue viola
tenor (pero ni siquiera aquí, sin embargo, me mira), será una vida, para mí, que me persigue
con sus muchas trenzas (y con todas esas hojas suyas, enhiestas en su cabeza,
cresta), para tocarme, solamente:
y ahora lo ha hecho: (y me interrumpió, mientras tanto,
este mi pobre solo campestre): pongo mi arco en tierra: y ya es tarde:
(que también será bien intencionada, esa): (pero ahí está el horrendo pastor, que ondea al viento,
allá abajo, y tal vez me hace una especie de señal, llamándome):
escucho el chakchak
de las tímidas gotas de aquella cuajada vivaz ardiente: (después, más nada de nada):

2.

Pieter de Hooch [14]

tienes razón, de acuerdo, soy gracioso: (dejemos mis calcetines a un lado): y además, ni siquiera
sé si lo notas, tú, pero es con la zurda que sostengo la pipa: (la otra está sobre la mesita:
y si insistes, y si, como se dice, es para hacerte feliz, la tomaré con gusto, aquella,
con mi mano derecha, después): (creo, sin embargo, que bebes demasiado, siempre): (y a mí, nadie,
me mira): (y a ti, en cambio, todos te miran, con esa puerta abierta
a la calle): (y a mí, sentado, no me ve ni siquiera el campanario): (ahora bien,
como se dice, me quito todas mis molestias, y cierro): (pero aquí en el patio, a dos pasos
de nosotros, está nuestra hija, rígida, la frígida: no distingo qué tiene en la mano: está claro,
sin embargo, que se muere de tristeza, esa):
por qué, no obstante, como
se dice, entonces, me consumo así: jugué y perdí: (y ahora, fumo):

3.

Frans van Mieris [15]

es ya una invitación, con pudor, al amor, un fardo mal hecho de colchones, franelas, etc.,
que cuelgan, para tomar aire, de la balaustrada del entresuelo: y otra
invitación aquí al amor, pero más abajo, un apartarse de figuras (que en verdad no nos prestan atención),
eternas: (pero, en cualquier caso, externas a este luminoso cobertizo): (abajo abajo,
me significarán, estoy seguro, acorde sordo, conspiración patética, dulces penas):
además,
tercera invitación al amor, he aquí una pareja canina que se aparea (caninamente, verdaderamente):
(y que de hecho fue censurada, y velada, violada, incluso castrada):
pero tú, mi audaz
sabihonda, que descuidas al bello durmiente (que te tiro el delantal, a propósito),
y que descubres, al desatar tu corpiño, algo de tu cuerpo (que ofrezco,
con dos dedos míos frágiles, a tu cántaro mi flûte [16] vacía, y mi boca
a tu boca vacía), curvándote lentamente, prudente: uh, no eres nada para mí, tú,
hermosa mía, mi alegría, una invitación al amor:
eres el amor sans phrase:[17] (dos puntos, y andando):

4.

Rembrandt van Rijn

mi nombre es Aris Kindt [18]: fui un notorio criminal: (y fui muy autorizadamente
ejecutado, en su momento): (y, al final, no mal reciclado): al turista connaisseur,[19]
que saborea, hoy, con los ojos bien abiertos, mi brazo roto (que, sin embargo, parece,
ay, una prótesis enguantada, un postizo pastiche plastificado), no le pido,
por la sabia y calculada masacre de mi apacible cadáver, queja o piedad:
a mí,
puede bastarme por siempre, para mi comodidad, todo lo que está inscrito en los ojos
de todos esos caballeros que tan bien posan: (el perplejo y el estólido, el avergonzado y el curioso,
el horrorizado y el distraído y el ansioso): (agradezco al doctor Tulp, naturalmente,
por su memorable lección y la sensata gesticulación cordial):
vive et vale:[20]

5.

Johannes Vermeer [21]

son las 7 y 10, en el reloj: (reconozco la puerta de Schiedam y la puerta de Rotterdam):
(habrá lluvia, esta noche):
y estoy buscando, ahora, ciertos pequeños personajes
en azul, y la arena en rosa: (y comí papas poco cocidas): y ahora estoy buscando
un fragmentico de muro amarillo, con dosel: no reconozco el cielo, es demasiado
amplio: (reconozco que me estoy muriendo, ahora):
et c’est ainsi que j’aurais dû t’écrire:[22]

6.

Joachim Wtewael [23]

cuánta gente interviene, mientras clavo a una señora que es muy agradable (y que
me la perturban, así): comprendo más al marido, que llega torcido, con el culo desnudo,
por la flagrancia, para pescarme, él:
pero ese tipo que salta sobre la cama, se cuelga,
oblicuo, del baldaquín, con un sombrero rojo y un bastoncillo (y ese chico obsceno,
a mis espaldas), y el buceador que me sobrevuela, hundido en el techo, abriendo de par en par
los brazos (y el viejo severo y ciego, acuclillado en un rincón, con su amiguita al lado,
que me espía), y el otro (y la otra), y el otro de nuevo: es demasiado:
alzo apenas una mano
para bloquear, con un gesto en verdad desesperado, los atletas girantes, que me asechan
muy de inmediato: y espero lo peor, como un buen tonto melancólico:

7.

Pieter Claesz [24]

contempla atentamente, hija mía, este cronómetro muerto (con la cinta celeste
y con la llave), este vaso boca abajo, este candelabro viudo:
he puesto,
sobre mis cartapacios, ya polvorientos y corroídos, con todos esos huesos muy humanos,
esta pluma mía medio gastada y muda: (es un repertorio trillado y obligatorio: pero su vivaz
efecto lo logra siempre): y además es verdad, por supuesto: aquí todo es nada:
(y esta nada es todo):

De Glosse (1986-1991) [25]

3.

me viene aquí, a la cabeza, en imágenes sucesivas, de un tiempo a esta parte
(y me presiona, me parece, dentro de la glándula pineal), casi una albóndiga estrambótica,
un alma en esbozo:
el cuerpo cansado segrega, en su gradual colapso,
este gnómico gnomo de psique cogitativa y grumosa: (es ya un espectro,
crónico y tipológico, antes que algo real):
es el principio, pienso, del fin:

De Corollario (1992-1996) [26]

35.

si te revives, ¿qué te corriges?
bueno, nada: (estoy desbordado de torturadores remordimientos,
oh mujer mía): (soy una horripilante enciclopedia de tonterías acojonantes, de semi-
[criminales
supergafas: y fueron, mis años, un inimitable muestrario de irremediables erratas existenciales):
y bien, no retocaría una sola coma, un solo punto puro: (me aterraría
el efecto dominó): (modificas un gesto, una palabra: rehaces, solo por hacerlo, el nudo
de la corbata): (pero ¿qué digo? te cortaste, de una fosa nasal, un día, apenas un pelo de más,
solo eso): (y te juegas un destino – el destino: et tout se tient [27]) (y, ponle atención – y ponle
mente, además: me desapareces, entonces, fuera de la revida que viviría, concediéndome un bis):
y bien:
lo que tenía, así, me lo quedo: (solo para tenerte, me considero idéntico):


Notas:

[1] Cartapacio, cartapel.

[2] Féretro.

[3] Juego de cartas.

[4] Giuseppe Mazzini (1805-1871), político y periodista italiano, apodado El alma de Italia.

[5] Apodo italiano del cómico del cine mudo Larry Semon (1889-1928).

[6] Alusión a El tres de mayo en Madrid, cuadro pintado por Goya en 1814 que conmemora los inicios de la insurrección española contra Napoleón.

[7] Cantante italiana, cuyo verdadero nombre es Nicoletta Strambelli. En 1968 conoció la fama mundial por su interpretación de La bambola, que vendió varios millones de discos.

[8] Queso cremoso elaborado con nata de leche.

[9] Palabra del vocabulario sexual latino formada sobre la analogía masturbator/-atio).

[10] Écfrasis, representación verbal de una figura visual.

[11] Comiendo. En latín, en el original.

[12] Museo en La Haya que alberga pinturas neerlandesas de la época de Rembrandt y Vermeer.

[13] El poema se refiere al cuadro del sobresaliente pintor de Amberes Jan Sanders van Hemessen (1500-1566) Alegoría de la Naturaleza como madre de las artes, en la que una mujer parcialmente desnuda salpica con leche de su seno la viola de un hombre sentado ante ella.

[14] Sobre el cuadro de Pieter Hendricksz. de Hooch (1629-1684) Hombre fumando y mujer bebiendo en un patio.

[15] Escena de burdel, de Frans van Mieris el Viejo (1635-1681). El interés de van Mieris por la representación realista y minuciosa se expresa a cabalidad en el apareamiento de los perritos situados en la parte baja de la izquierda del cuadro, detalle cubierto en el siglo XIX y que reapareció en los años 1960 cuando la obra fue restaurada.

[16] Palabra francesa que designa la flauta y también, como en este caso, una copa delgada.

[17] Sin comentario (en francés).

[18] Culpable de robo a mano armada, Aris Kindt (Aris el Niño), de 41 años, fue condenado a morir en la horca. El 16 de enero de 1632 su cadáver fue objeto de una disección pública, inmortalizada por Rembrandt en su cuadro La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp. Este tipo de actos era permitido por el gremio de cirujanos de Ámsterdam solo una vez al año, por lo que se convertían en un acontecimiento social que se disfrutaba, previo pago de la entrada, en “teatros de anatomía”.

[19] Conocedor (en francés).

[20] Vivir y estar bien (en latín).

[21] El tema es el pasaje de En busca del tiempo perdido en el que el escritor Bergotte muere en una exposición ante el cuadro de Vermeer Vista de Delft. De ahí la alusión al “pequeño fragmento de pared amarilla” que está admirando el personaje de Proust cuando comienza a sentir los síntomas de una indisposición que trata de minimizar diciéndose: “Es una simple indigestión por esas patatas que no estaban bastante cocidas, no es nada”.

[22] Y es así como debería haberte escrito (en francés).

[23] En el pequeño cuadro de 21 x 15 cm, Venus y Marte sorprendidos por Vulcano, Joachim Wtewael (1566-1638) trata con espíritu carnavalesco el adulterio entre dioses, prefiriendo el desenfado a la gravedad moralista.

[24] Una de las más célebres naturalezas muertas del barroco neerlandés es Vanitas, de Pieter Claesz (1597-1660), en la que se simboliza la fugacidad del ser.

[25] Glosas.

[26] Corolario.

[27] Y todo encaja; y todo se interrelaciona (en francés).

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Jorge Yglesias (La Habana, 1951). Poeta, narrador, crítico de cine y traductor. Jefe de la Cátedra de Humanidades y Profesor de Historia del Cine e Historia y Estética del Documental en la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Ha impartido cursos de cine en universidades y centros culturales de Canadá, Austria, Colombia, Venezuela, Portugal, República Checa, Suiza y Francia. Obtuvo el Premio de la UNESCO a la mejor traducción de Pushkin (1999), el Premio de Traducción Literaria de la República de Austria (2000), el Premio del Colegio de Traductores de Arles (2002). Es autor de los textos Un extraño en el Paraíso (crítica de cine), Buñuel, el americano (crítica de cine), Atravesar el espejo (crítica de cine), Campos de elogio (poesía), Octavio Smith en su reino (ensayo literario) y Sombras para Artaud (poesía).

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