Entrevista con los creadores de la performance ‘Es sólo cuestión de tiempo’, inaugurada en El Ciervo Encantado

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Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado
Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado. GONZALO VIDAL ALVARADO.

La investigación Es sólo cuestión de tiempo, dirigida por el bailarín y creador escénico Abel Rojo, tuvo sus “primeras devoluciones escénicas” recientemente, en la sede del colectivo El Ciervo Encantado. A las 8:30 p. m., durante los dos primeros fines de semana de marzo (viernes, sábado, domingo), el público habanero pudo confrontar esta performance que “pretende imaginar (y configurar) un tiempo posible de cohabitación de los cuerpos”, e “insertar a los espectadores en una experiencia contemplativa en torno al tiempo como construcción colectiva de transitoriedad”.

Obra sustancialmente multidisciplinaria, e indisciplinada, como les gustaría decir a sus creadores, Es sólo cuestión… encuentra en la danza un espacio para la producción de pensamiento sobre los efectos del tiempo –categoría siempre sujeta a predicados como Historia, política, ideología, cultura– en los cuerpos (cubanos). La danza aspira así a ser desencorsetada de muchas de sus prescripciones, es asumida como la experiencia estética e intelectual que posibilita doblegar los cuerpos y liberarlos de sus determinaciones cívicas. Como ha comentado el filósofo Alain Badiou, la danza hace olvidar a los cuerpos esa carga; y justo ese olvido los potencia para investigar, generar ideas, producir pensamiento.

La noción de “tiempo muerto” –nombre que reciben los periodos no productivos en los bateyes azucareros–, es la metáfora de que se sirve la obra para explorar el estado de unos cubanos que se hallan sometidos a la espera, suspendidos y expectantes ante una futuridad desdibujada, incierta…

Es sólo cuestión… se pregunta si los cuerpos inscritos/modelados/sometidos por el tiempo muerto son cuerpos vencidos por el dolor, por la incertidumbre, por la espera, por una transitoriedad que parece no zanjar nunca. Esta investigación abre interrogantes (emerge de ellas) acerca del rendimiento de los cuerpos –ellos mismos, metáforas del estado de una subjetividad cultural– en un tiempo necrótico: el de la Cuba contemporánea.

Es sólo cuestión… es primero que todo un dispositivo danzario, performativo, artístico, un repertorio de recursos expresivos/comunicativos puestos en escenas. Entre esos recursos, que desestabilizan, complejizan y enriquecen la idea de danza o performance, destaca el trabajo con el cuerpo danzante desde la intensificación de los afectos. (Para Es sólo cuestión…, especulo, poco importa el estatus atlético del cuerpo y su dominación por técnica coreográfica.) El archivo, la palabra, lo estrictamente escénico, son figuras que anclan o propulsan la capacidad del cuerpo para producir saber.

Para indagar un poco en estos y otros aspectos que marcan la singularidad de Es solo cuestión…, contacté al creador indisciplinar Edgar Ariel, dramaturgista de la obra, y al propio Abel Rojo, quienes accedieron ávidos a responder algunas preguntas.

Ángel Pérez

Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado.
Puesta de la performance ‘Es sólo cuestión de tiempo’ en El Ciervo Encantado. GONZALO VIDAL ALVARADO.

En el cartel de Es sólo cuestión de tiempo se especifica que la obra es “una investigación…” Quisiera que comentaran sobre la dinámica de trabajo que supuso el proceso investigativo previo a la escenificación. ¿Cómo se desplegó, cuántas etapas tuvo, con qué metodología procedieron? Y por supuesto, me gustaría que revelaran un poco acerca del proceso de “puesta en escena”, de los hallazgos que esa travesía iba dejando.

Quisimos, desde un primer momento –estamos hablando de agosto de 2021– nombrar lo que estábamos haciendo como una “investigación artística”. Este hecho nos interesaba no sólo como marca nominativa, sino que, como gesto, permeaba –y lo sigue haciendo hasta hoy– una metodología de creación colectiva. Es cierto que las prácticas danzarias en Cuba no acostumbran a entender (y a nombrar) los procesos de creación como formas de investigación. Aunque Es solo cuestión de tiempo (ESCT) es una idea que se ha formalizado en danza, hemos querido desterritorializar esa noción de la danza y desplazarla hacia territorios difuminados, más fluidos.

Nos parece importante dejar en claro que las primeras devoluciones escénicas de ESCT en la sede de El Ciervo Encantado no constituyen una meta, un punto final, un camino terminado. No son más que partes de ese proceso investigativo al que hacemos referencia. Lo que hemos hecho estos dos primeros fines de semana de marzo es hacer público un espacio físico y metafórico donde se entremezclan una serie de materiales. Una serie de huellas, rastros, rumias. Un muestrario de restos. Es decir, como investigación, ESCT continúa su devenir exploratorio dentro de esa cápsula temporal en la que nos encontramos.

En vez de coreografía, preferimos llamarle investigación; investigación cronopolítica. En vez de obra, preferimos llamarle ensayo; ensayo sobre el tiempo. Y un ensayo siempre debería entenderse como una arquitectura en construcción. O en descomposición, ya no sabemos.

Por casi un año estuvimos, como la mayoría de las personas, en casi total confinamiento. En este periodo, para unxs, el tiempo se dilató de una manera insospechada. Para otrxs, se contrajo casi hasta el límite. Es importante subrayar que de ahí partimos, de un tiempo liminal, abismal.

Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado.
Puesta de la performance ‘Es sólo cuestión de tiempo’ en El Ciervo Encantado. PABLO BORDÓN.

Antes de ESCT, con un interés por activar su práctica creativa, desde y con otros dispositivos, Abel Rojo pudo desarrollar varios proyectos: Y y Mute, junto al creador audiovisual Anyelo Troya, y Revolución, en colaboración con Grisell Monzón. Revolución, sobre todo, pudiera entenderse como el comienzo de una deriva que luego encontró otras pulsiones y necesidades para su formalización en ESCT.

Nuestra investigación se encausó a través del convivio de creadores con disímiles procedencias. Lxs creadorxs Tamara Venereo, Daniela Ponjuán, Osbiel Lazo, Laura García, Aneli Perdomo y Cristian Hernández, junto a lxs colaboradorxs María Karla Araujo, Iván F. Real, Osbaldo Barroso, Edel Figueredo, Alejandro Cañer, Guido Gali, Pablo Bordón y el grupo creativo Hamariyo, hemos desarrollado un viaje que, aunque sinuoso, nos ha permitido descubrir otras posibilidades de saber; otras escarbaduras en el terreno de las ideas.

Mencionamos la palabra “escarbadura” con toda intención. Nos ha interesado sobre todo realizar una arqueología del archivo temporal en el que (con)vivimos. Entendemos la arqueología, parafraseando a Foucault, como un método, como una posibilidad de saber, como una escarbadura en el terreno de los afectos –insistimos en este punto.

Más que etapas, creemos que el proceso de creación se ha desplegado como un tejido poroso. La idea de “tejer” nos interesa particularmente. Tejer afectos. Tejer corporalidades. Tejer cuidados. El proceso se desplegó como un mapa (no un territorio) indeterminado, flexible, en la que todxs participan desde una perspectiva horizontal. Quizá en esa horizontalidad ha radicado nuestra metodología de creación. Quizá ahí se encuentre su posibilidad (política) de transformación.

Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado.
Puesta de la performance ‘Es sólo cuestión de tiempo’ en El Ciervo Encantado. GONZALO VIDAL ALVARADO.

En cierto momento de Es sólo cuestión…, uno de alta tensión física y dramática, los bailarines/performers/actores exponen una suerte de percepción/idea del cuerpo; y en ese punto, sobre todo, la obra revela su concepción intertextual, especulo que deudora de la filosofía de Deleuze y Nancy… También, de alguna manera, en ese instante la obra declara la noción de danza contemporánea que maneja. Me gustaría que indagaran un poco acerca de estos aspectos.

Sí, en un momento de alta tensión física (no creemos que dramática) exploramos, también, cómo cada cuerpo asume una temporalidad individual. A su vez, esas temporalidades generan un cuerpo colectivo, en un tiempo colectivo, en un espacio común. En este sentido, rescatamos el valor de la otredad; de la otredad de los cuerpos en la creación escénica.

Pensar los cuerpos como maquinarias que necesitan cada una de sus piezas para accionar nos sitúa en un territorio inestable. ¿Qué sería lo contrario? ¿Es posible seguir sin la participación de todos los cuerpos en esa tarea común que es “continuar”, “producir”, “estar”, “existir”? Lo contrario de esta unidad sería la explosión de sus partes. Desmontaje. Esparcimiento.

(El término esparcimiento lo utilizamos en dos de sus acepciones: como acción y efecto de esparcir y como conjunto de actividades con que se llena el tiempo libre).

Ideas de Jean-Luc Nancy, Antonin Artaud, Spinoza se entremezclan. Deleuze y Guattari nos han acompañado desde el principio. También Byung-Chul Han, Paul B. Preciado, María Galindo, entre otrxs.

'Es solo cuestión de tiempo', por Alejandro Cañer.
‘Es sólo cuestión de tiempo’, por Alejandro Cañer.

Nos interesan los cuerpos como máquinas; máquinas temporales. Nos interesan los cuerpos que afectan y son afectados. Nos interesan los cuerpos como artefactos del deseo. Nos interesan las cuerpas vulnerables. Nos interesan los cuerpos sin órganos. Nos interesan los cuerpos que empiezan y terminan con otro cuerpo. Aquellos que están llenos de otros cuerpos. Nos interesan los cuerpos como fuerzas, como diferencias, como alternancias, como pulsiones, como mapas; como mapas imaginales.

Es cierto, ESCT es sumamente intertextual. Asumimos un juego y rejuego de intertextualidades. Rechazamos la organización jerárquica, arborescente, en favor de un crecimiento rizomático menos estructurado. Lo que hemos hecho en estas primeras devoluciones escénicas es mostrar un conjunto de materiales que funcionan como un grupo de anillos entrelazados; como un cruce de superficies intertextuales; como un diálogo de varias escrituras; como una inter-acción temporal. Textos culturales superpuestos. Estructuras intercambiables.

Podrían explicar/argumentar la concepción interdisciplinaria de la obra. Creo que ahí se encuentra uno de sus aspectos más seductores. La elaboración del discurso y la articulación del repertorio expresivo resultan tan sutiles que, por ejemplo, el cartel, el archivo sonoro, el vestuario, la música, llegan a ser fuertes detonantes (vehículos) del sentido.

En estas primeras devoluciones escénicas aún se pueden identificar rasgos disciplinares. Pero nuestra intención es llegar a ese lugar –llamémosle lugar– donde todos los materiales contribuyan a la conformación de espacios in-disciplinares. Espacios donde los materiales sean travestidos en una cartografía mutante.

Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado. GONZALO VIDAL ALVARADO.
Puesta de la performance ‘Es sólo cuestión de tiempo’ en El Ciervo Encantado. PABLO BORDÓN.

Es sólo cuestión… parece concebida desde una voluntad política, en tanto parte de y se fija a una temporalidad (civil, histórica, cultural, afectiva…) que atraviesa/modela los cuerpos y las subjetividades cubanos. ¿Cómo explican la relación de la obra con el devenir de la isla y la idea de futuro para Cuba?

Es sólo cuestión de tiempo investiga el devenir de lo que se conoce en los entornos azucareros cubanos como “tiempo muerto”. Como creadorxs-investigadorxs nos insertamos en el batey del antiguo central Toledo, en la periferia de La Habana. Este ingenio, desmantelado en 2002, conserva en sus alrededores una comunidad que fue desmembrada del edificio productivo y de su principal fuente de sustento. Estas microcápsulas de la realidad activan un mapa de afectos que transversalizan la cultura cubana. ESCT (de)construye un archivo pulsional de los bateyes cubanos.

Lo opuesto a la zafra, en el imaginario azucarero cubano, es el tiempo muerto. Pero en el tiempo muerto, como explica en El ingenio el historiador Manuel Moreno Fraginals, también sobra el trabajo. Siguiendo la tradición, en el tiempo muerto no se permitía el tiempo libre.

Hoy el tiempo del trabajo es el tiempo del rendimiento, de la producción, del mercado, del patriarcado, del Poder. De la misma manera que el cuerpo sin órganos es una utopía, escapar del tiempo del rendimiento también lo es. Lo es porque somos cuerpos instituidos. Cuerpos institucionalizados. Somos, querámoslo o no, sepámoslo o no, organismos: cuerpos “arborescentes”. Somos cuerpos del rendimiento.

Crear a partir de la sensibilidad estereotipa del cuerpo del rendimiento nos ayuda a desterritorializar –desde ahí, desde esa simulación (erección cosmética)– ese sistema de dominación. Ser conscientes y habitar el imaginario del cuerpo trabajador nos hace establecer un diálogo crítico (político) con el tiempo que establece la tecnología del rendimiento.

Puesta de la performance 'Es solo cuestión de tiempo' en El Ciervo Encantado. GONZALO VIDAL ALVARADO.
Puesta de la performance ‘Es sólo cuestión de tiempo’ en El Ciervo Encantado. PABLO BORDÓN.

Sería interesante, ya para terminar, que comentaran un poco la experiencia de la primera puesta en escena, la relación con el espectador y sus expectativas.

Nos encontramos por primera vez con la posibilidad de que lxs espectadorxs habitaran una experiencia. Quisimos proponer una experiencia a destiempo en la que no existiera ni principio ni fin. En el fondo, esa es una de las características esenciales del tiempo contemporáneo, donde todo se siente en su liquidez –para mencionar el término de Bauman.

Quisimos construir un ejercicio contemplativo que también nos diera la posibilidad de aburrirnos. El aburrimiento es en la actualidad uno de los principales mecanismos de disentimiento que tenemos para subvertir el tiempo neoliberal.

Hubo una noche en la que nadie se iba. Cinco minutos, diez minutos, quince minutos, veinte minutos y nadie se iba. Miraban un cuerpo que yacía indefenso. Contemplaban un trozo de hielo que marcaba un tránsito, un cruce, un puente entre las materias. Sólido. Líquido. Gaseoso. El deshielo hace vivo a los cuerpos.

La actriz y performer Mariela Brito después del estreno nos dijo: “lo que acabo de ver es una contradanza”. Sí, es una contradanza, es una avalancha, es un goteo. Huimos en la motonieve.

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Ángel Pérez (Holguín, Cuba, 1991). Crítico y ensayista. Compiló y prologó, en coautoría con Javier L. Mora y Jamila Media Ríos, las antologías Long Playing Poetry. Cuba: Generación Años Cero (Casa Vacía, 2017) y Pasaporte. Cuba: poesía de los Años Cero (Editorial Catafixia, 2019). Tiene publicado el libro de ensayos Las malas palabras. Acercamientos a la poesía cubana de los Años Cero (Casa Vacía, 2020). En 2019 fue ganador del Premio Internacional de Ensayo de la revista Temas, en el apartado de Estudios de Arte y Literatura. Textos suyos aparecen en diversas publicaciones de Cuba y el extranjero. Vive en La Habana.

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