Escritor cubano Carlos Manuel Álvarez distinguido con el Prix Carbet de la Caraïbe 2023

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Carlos Manuel Álvarez durante el discurso de aceptación del premio
Carlos Manuel Álvarez durante el discurso de aceptación del premio

El escritor cubano Carlos Manuel Álvarez ganó el Prix Carbet de la Caraïbe et du Tout-Monde 2023 que distingue anualmente el mejor libro caribeño publicado en francés o creole.

Álvarez fue elegido entre otros tres finalistas por la traducción al francés de su novela Los caídos (Tomber), publicada en 2022 por la editorial de Quebec Mémoire dʻEncrier, anunció este sábado en su página web el Insititute du Tout-Monde.

Además del texto del cubano, optaban por el galardón las novelas Darwyne, del franco-guyanés Colin Niel, publicado por Rouergue; Mon royaume nʼest pas de ce monde, de la franco-norteamericana Jennifer Richard, publicada por Albin Michel; y Une somme humaine, del haitiano Makenzy Orcel, publicada por Rivages.

En la ceremonia de entrega de esta 32 edición, que tuvo lugar en la Casa de las Culturas y Memorias de Guyana, en Cayena, el jurado presidido por el escritor martiniqués Miguel Duplan, y compuesto además por Evelyne Trouillot (Haití), Lise Gauvin (Canadá), Nancy Morejón (Cuba), Gisèle Pineau (Guadalupe), Alfred Alexandre (Martinica) y Loran Kristian (última ganadora del el Premio Carbet), consideró que Tomber resulta “un texto luminoso por su escritura que rebosa de descubrimientos estilísticos”.

La novela “hace una descripción implacable, terrible, de su vida en Cuba. Pero, a pesar de todo, había en este libro acentos de sinceridad y de ternura, una relación muy tierna entre este país y el autor que lo ve a diario rebajarse. Pero, al mismo tiempo, hay una galería de personajes que guardan toda su dignidad en la privación […] A todos nos cautivó este texto”, comentó el presidente del jurado.

En su discurso de aceptación del premio, enviado a la ceremonia a través de un video, Álvarez se declaró ciudadano del Caribe.

“El Caribe, como una Hélade moderna, un puñado de culturas cercanas rodeadas por mares comunes, es todavía mi patria. Ahora vivo en Nueva York, que, en algunos de sus parques, pero sobre todo en alguno de sus momentos, es una extensión del Caribe, o sea una dinastía del ritmo como forma de organización de la vida”, expresó.

De esta manera, el escritor cubano reivindicó la búsqueda del “ritmo”, en tanto lo entendía Léopold Sédar Senghor a partir de una desviación del término “le mot juste” de Flaubert, como forma de resistencia a la condición del exilio como estado de indefensión.

“Vengo de un país que ha convertido el mar que lo rodea, cada uno de sus puntos, de sus bajíos, costas y ensenadas, en la antesala de un cementerio, el valle de lágrimas que no siempre empezamos a cruzar en busca de la Tierra Prometida”, precisó.

Asimismo, Álvarez habló de la palabra escrita y la voluntad de escritura como relato de resistencia en su obra ante el poder político; recordó al intelectual martiniqués Édouard Glissant, uno de los fundadores del premio; y trazó una analogía entre la resistencia griega ante los persas en Salamina y la del humanismo contemporáneo ante el empuje neoliberal.

“No hay democracia, salvación, ni relato colectivo sin mar. A través de lo que llega del mar, pero principalmente de lo que el mar esconde, puedo articular entonces las que han sido para mí las tres lecciones principales legadas por Glissant”, agregó Álvarez, quien se refirió a la poética de la relación y la opacidad, la ruta barroca, y la idea de que el escritor debe mantenerse “solidario y solitario”, como la herencia aprendida del martiniqués.

“Acepto y celebro este premio con profunda emoción y agradecimiento”, concluyó.

El Prix Carbet de la Caraïbe et du Tout-Monde se otorga desde 1990 por iniciativa de la revista Carbet y con el auspicio del fallecido intelectual martiniqués Édouard Glissant a una obra del Caribe “abierta a imaginaciones y múltiples identidades en resonancia”, según se lee en la página web del premio.

El galardón ha distinguido antes a escritores del talante de Patrick Chamoiseau (1990), Maryse Condé (1997), René Depestre (1998), Jamaica Kinkad (2004) o los cubanos Leonardo Padura (2011) y Karla Suárez (2012).

A finales del pasado noviembre, Carlos Manuel Álvarez, autor de las novelas Los caídos y Falsa guerra (ambas publicadas por el sello mexicano Sexto Piso), se alzó con el Premio Anagrama/UANL de Crónica “Sergio González Rodríguez” en virtud de su libro inédito “Los intrusos”, “un ejercicio detallado de observación sobre la situación política actual en Cuba que se entrelaza con una reflexión sobre el rol del periodismo, la escritura y el arte”, según explicó el jurado.

Un libro, en palabras de su autor, que “cuenta mi última experiencia política en Cuba, cuando me sumé al acuartelamiento de San Isidro, que cambió el mapa de la situación cívica en el país”.

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1 comentario

  1. TERRORISMO LITERARIO, premios regalados, tipos inflados por su pertenencia al socialismo, la izquierda de Rojas y su plan imparable, al menos, si estuviese consciente de que su librito es basurilla de segunda mano, traducido y todo por la SECTA, pero desperdicio, y le regalan un estante para el retrete.

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