El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO) inauguró este jueves 24 de septiembre Autorretrato no autorizado, la primera retrospectiva fuera de Cuba dedicada al pintor Flavio Garciandía, figura central de la vanguardia cubana de los años ochenta que radica desde hace tres décadas en México.
La muestra –abierta al público desde este viernes 25 hasta el 18 de abril del año próximo en las salas 1 a 4 de la planta baja de la institución– reúne noventa obras producidas entre mediados de los setenta y 2020, provenientes de colecciones de México y el extranjero.
Según apunta el propio museo, la muestra comisariada por Tobías Ostrander (Boston, Estados Unidos, 1970) –curador adjunto de Arte Latinoamericano Estrellita B. Brodsky en la Tate Modern de Londres– constituye un regreso de Garciandía a una ciudad donde vivió por más de una década (entre 1995 y 2005).
El título condensa el giro paradójico que define la exposición: si los autorretratos los hace el propio artista, ¿cómo podrían ser “no autorizados”? El nombre, explica el MARCO, “contiene la ironía y el humor que caracterizan la producción artística de Garciandía” al tiempo que “apunta al papel activo que debe asumir el público para recorrer la obra […], donde referencias personales se mezclan con elementos ficticios”.
Así, se alude también a la autocensura, precisa el texto curatorial, tanto dentro de un contexto controlado como el de su isla natal como al interior de un circuito del arte internacional que dicta lo un artista de América Latina y el Caribe debería o no hacer.
“Garciandía desarrolló una práctica que aborda tanto el arte popular como la vanguardia modernista. Es conocido por sus cambios dramáticos de estilo pictórico y por explorar simultáneamente enfoques diversos. Al recurrir a fuentes de la historia del arte con humor crítico y virtuosismo técnico, sus pinturas han suscitado con frecuencia interpretaciones posmodernas. Sus obras invitan a múltiples lecturas, a menudo contradictorias, mediante la exploración de dicotomías complejas”, sostiene Ostrander. “Estas pinturas mantienen al espectador en una incertidumbre constante acerca de su sinceridad, al insinuar búsquedas profundas de la belleza, lo sublime y los sentidos político y trascendental, cuya posible significación permanece velada tras máscaras de pintura decorativa”.
De acuerdo con el MARCO, destaca entre las piezas reunidas la instalación El lago de los cisnes (1983), figuras (de madera) de cisnes intercalados con palmeras, pintadas en blanco y negro, que fue presentada en la primera edición de la Bienal de La Habana, en 1984; la original fue destruida y la versión que ahora se exhibe es la que el artista mostró en la Bienal de Sídney en 1986. También se presenta El Síndrome de Marco Polo, producida originalmente en 1986 para la segunda Bienal de La Habana y reconstruida para esta ocasión: una serie de ilustraciones basadas en el personaje del cómic Elpidio Valdés que aluden al viaje que los artistas cubanos desean realizar en busca del éxito en su carrera y que las condiciones políticas de la isla obstaculizan de alguna manera.
Otro eje de esta retrospectiva es la revisión irreverente de la historia del arte: en Frijoles blancos o Malevich y Ryman en La Habana (2014) y en la serie Ad Reinhardt en La Habana (2024), Garciandía recupera la tradición monocromática –de Kazimir Malévich, Ad Reinhardt y Robert Ryman– con patrones que aluden a los frijoles, alimento básico de la cocina cubana, en una inversión de la jerarquía centro-periferia.
Asimismo, la crítica al régimen de La Habana aparece más explícitamente en Tropicalia II (1989), Tropicalia III (1992) y Segundo viaje de Marco Polo (2026), donde se intercalan hoces, martillos y machetes con contornos de palmeras sobre fondos que recuerdan el dripping de Jackson Pollock.
Nacido en 1954 en Caibarién, Cuba, Flavio Garciandía de Oraá se formó en el Instituto Superior de Arte de La Habana, y en el año 1981 participó en Volumen Uno, exhibición que marcó el inicio de un periodo de intensa creatividad en la isla al desafiar el realismo socialista impuesto por las políticas culturales del régimen cubano. Junto a él figuraron creadores como Tomás Sánchez, José Bedia, Juan Francisco Elso y Gustavo Pérez Monzón.
Su obra se dio a conocer internacionalmente en las bienales de Sídney, São Paulo, la extinta Bienal de París y la Bienal de La Habana, y recibió becas de la Académie des Beaux-Arts de París (1983), del DAAD en Kassel (1991) y de la Fundación Guggenheim de Nueva York (1993).
Garciandía llegó a México como parte del éxodo de artistas cubanos de principios de los noventa y residió en la ciudad regiomontana antes de trasladarse a la Ciudad de México, donde vive en la actualidad. En Monterrey, organizó la exposición Sobre la ola en la Muestra 001, antecedente de la feria Zona Maco y un referente para el arte contemporáneo mexicano.

