Con el tiempo, Eloy Rodríguez (La Habana, 1997) se ha vuelto un coleccionista. Ha llegado a tener en su estante más de veinte cámaras y las ha utilizado todas, entre otras que le ceden para pruebas. Sus piezas de colección, asegura, no están ahí, sobre los compartimentos, para ser vistas y llenarse de polvo. Actualmente, por temas de comodidad, trabaja con una “ortodoxa” Leica 3f de 1937, con una “bella y delicada” Hasselblad 500 C de 1957, y con una “fuerte y robusta” Toyo-View D45AM de 1960. Eloy Rodríguez adora las cámaras, esas “máquinas hermosas”, esos “pedazos de historia”.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

Eloy, tus imágenes son, como has dicho, una “mezcla resultante entre vida y experiencia” ¿Pudieras extenderte un poco más en esta idea?

Fotografío mi vida y lo que en ella me llama la atención: personas, lugares, sentimientos, recuerdos, errores, situaciones cotidianas…

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

Imágenes que, en tus palabras, “reflejan impulsos suprimidos, recuerdos faltos de estructura, direcciones olvidadas y una mente fracturada”. Son fotografías que exploran, desde el presente, una memoria colectiva, una nostalgia. ¿Está bien que diga “nostalgia”? ¿Son fotografías nostálgicas?

Nostalgia…, tal vez. Puede que algunas sean nostálgicas, pero no necesariamente. “Memoria colectiva” puede ser más preciso. Me elimino como autor en el instante de la foto (intento matar mi ego) para convertirme en parte de mi instrumento. Para mí es importante que cuando el espectador vea mi imagen sienta que pudo ser él o cualquiera quien la tomara. Me refiero a que sólo podría rascar la superficie de todo el drama que existe en las historias detrás de mis imágenes. No importa cuánto nos adentremos en una fotografía nunca podremos saber todo lo sucedido, la historia completa. Si esa chispa es evidente al ver una de mis imágenes, entonces logré mi objetivo.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

¿Cuándo y cómo se empezó a configurar la serie “Lo tengo en la punta de la lengua”?

He estado trabajando en ella por los últimos cinco años y todavía lo hago, pero hasta hace muy poco tiempo no había decidido el título. Tomé la decisión al darme cuenta de que no sabía cómo encabezarla, pero sí sabía que la serie estaba cerca de ser redonda, la sensación era palpable al ver las imágenes, lo sentía, lo tenía en la punta de la lengua… y voilà, todo se hizo claro para mí.

Muchos de los cubanos, en mi opinión, nos sentimos así con respecto a nuestras vidas. Sabemos que vamos hacia adelante, pero sin saber cómo. Sabemos que nos mantenemos, pero no sabemos el porqué, y, aun así, sentimos que debemos seguir a pesar de las dificultades; siempre con la intención de querer decir algo, pero sin saber qué ¿Cómo llamarías a eso si no “en la punta de la lengua”?

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

¿Cuál fue el incentivo primario? ¿Ese?

Fue difícil empezar a utilizar la cámara para trabajar en algo en concreto. Más que difícil me fue casi imposible. Tanto es así que después de un año sentía que no había hecho nada, después de haber tirado más de cuarenta rollos y otros tantos, que no se pudieron revelar correctamente debido a mi desconocimiento de técnicas de laboratorio, cosa que solventé con el tiempo.

Puedo decir que el incentivo fue no saber qué hacer en esos momentos en los que no sabemos, pero accionamos; momentos que vivimos, pero no sentimos y luego no recordamos.

“Lo tengo en la punta de la lengua” quiere ocuparse de documentar gestos mínimos, micropolíticos, tal vez. En esa ocupación hay un regodeo por lo íntimo de los rostros; rostros voluptuosamente tristes. ¿Cómo te relacionas con el retrato?

Creo que la mejor manera de entender a las personas es mediante la confrontación directa con el rostro. Las entendemos en ese reconocimiento. Si somos incapaces de ponernos en el lugar del otro entonces no podemos entender nuestro propio lugar.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

Después de apretar el obturador y capturar la fugacidad de unos ojos entreabiertos, de un mentón inclinado, de una mueca, ¿qué te dices?, ¿en qué piensas?

Antes y después del disparo, en muchas cosas… Siempre hablo conmigo mismo y me cuestiono todo lo que me sucede. Admito que es un poco frenético a veces, pero es mi herramienta para entender lo que veo cuando el ambiente que fotografío es hostil.

Detrás de esos rostros pervive una ciudad: La Habana. ¿Qué relación establece el objetivo de tu cámara con la ciudad?

Es donde nací y crecí, aun así, no puedo decir que conozca completamente cada faceta de la ciudad. Esto me causa problemas, por lo que no elijo temas, sólo fotografío de manera azarosa. Es ese azar el que pretendo plasmar en mis fotografías. La gran mayoría fueron tomadas en un momento de azar.

Me defino como “antiformalista”. Hago imágenes como quien no quiere hacer imágenes (como quien no quiere las cosas). No le doy muchas vueltas a temas como el detalle, la composición, la exposición. También me preocupa ser textualmente comprensible, ya que, al hacer fotografías de una manera menos intencionada, hago que la gente se relaje y piense que pudieron ser ellos los que tomaron las imágenes. Intento hacer imágenes más digeribles. Al eliminar mi presencia espero alcanzar al espectador. Espero que entienda que vio esa imagen en el pasado y ahora, tal vez, sólo recuerda.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

¿Cómo la ciudad se muestra ante ti, ante tu cámara?

Decadente, grotesca, enmascarada, llena de incertidumbre y ansiedad. La Habana aliena la mayoría de mis sentimientos. Es una ciudad en la que me cuesta comprender cómo me siento, en relación a mucho de lo que retrato. Por eso lo hago, para comprender.

Muchos dicen que La Habana es una ciudad fotogénica. Dicen que, hacia donde quiera que apuntes, sale una buena fotografía. ¿Cuán cierto es este comentario?

La verdad es todo lo contrario. Creo que la mayoría de los fotógrafos cubanos luchan por establecer una conexión con la ciudad y lograr una imagen que trascienda ese comentario. Creo que la obra de muchos de mis compañeros, amén de cuán explícita pueda parecer, termina siendo metafórica, sin dejar de ser bella.

Eloy 7 | Rialta

Sin embargo, dices que el tema de esta serie son los “sujetos que parecen no pertenecer a ningún lado”. ¿Te interesa “desenfocar” el valor in situ de la imagen?

Es parte de mi leitmotiv: no me interesa crear una imagen estéticamente complaciente o capaz de ser parte del canon de la fotografía comercial o artísticamente exitosa. Quiero crear imágenes que enfrenten al espectador a eso que han intentado ignorar u olvidar; eso que no reconocen al caminar; eso que evitan para no verse envueltos.

Eloy, ¿cuándo comenzaste a hacer fotografías?

Hace 5 años ya. Solía ser músico; descubrí la fotografía de manera muy fortuita. Estudiaba para ser sonidista en cursos que ofrece el ISA [Universidad de las Artes de Cuba]. Un día llegaba demasiado tarde a clases y me encontré con un amigo y tomé la decisión de irme con él a su curso de fotografía analógica. Automáticamente me llamó la atención el asunto. Mientras caminábamos me hablaba del uso de químicos para lograr una imagen en blanco y negro, como las de antes, y de hacer las cosas en total oscuridad con el uso de la penumbrosa lucecita roja. Lo que me contaba prometía ser una experiencia exótica, sobre todo porque me parecía romántica. ¿No usar una computadora o una cámara digital? Fue amor a primera vista. Desde entonces soy un amante del proceso y tengo que confesar que a veces le doy más valor a la técnica que al resultado. Ver la primera imagen salir fue un momento que definió el curso que tomaría mi vida.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

Estudias Artes Visuales en el ISA, ¿sólo realizas fotografías?

Sólo realizo fotografías. Sobrevivo haciendo de todo, como todos, pero artísticamente sólo hago fotografías.

¿Prefieres la fotografía analógica? ¿Por qué?

Me siento inspirado por la labor de los fotógrafos del siglo pasado que trabajaban con lo que podían a pesar de lo irreverente y caprichosa de la plataforma. De cualquier manera, lograban fotos increíbles y sólo tenían una oportunidad. Eso es lo que hace a la fotografía analógica muy especial para mí: tener un espacio muy reducido para cometer errores; errores que no puedo arreglar. Los errores son preciosos cuando se les deja existir.

Adoro el trabajo de laboratorio. Adoro las cámaras, me parecen maquinas hermosas y pedazos de historia. Creo que es muy romántico y no me imagino haciéndolo de otra manera.

¿Quiénes han sido tus referentes y maestros en la fotografía?

Mi amigo y mentor Ossain Raggi, artistas cubanos como Eduardo Hernández Santos, Juan Carlos Alom y Alfredo Sarabia (padre). Otros fotógrafos del ámbito internacional como Nobuyoshi Araki, a quien admiro mucho, Daido Moriyama, Diane Arbus y Antoine D´Agata, entre muchos otros.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

¿Cómo te relacionas con la tradición de la fotografía en Cuba?

No creo hacerlo de manera consciente, no viví lo mismo que ellos y no pienso igual que ellos. No trabajo con las mismas herramientas ni tengo las mismas influencias, a pesar de conocer a muchos fotógrafos íconos de la tradición visual cubana y allegados o hijos de los que ya no nos acompañan.

Hace un momento mencionabas que sigues trabajando en “Lo tengo en la punta de la lengua”…

Por el momento no tengo planes de cerrarla, amén de tener que parar por meses debido a lo abrumador que puede ser. Son altas y bajas. A veces con buenos materiales, a veces con cámaras malas, la vida continúa.

La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.
La Habana en la punta de la lengua. Fotografía de Eloy Rodríguez.

Retomemos aquella idea del comienzo, ¿qué es lo que tienes en la punta de la lengua?

Si lo pudiese poner en palabras no fuese artista, fotógrafo. Es mejor ver las imágenes.


* Texto y entrevista de Edgar Ariel.

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