José Manuel Mesías expone su colección de objetos encontrados en El Apartamento

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‘Cerdas’, José Manuel Mesías.
‘Cerdas’, por José Manuel Mesías.

La galería habanera El apartamento, uno de los espacios expositivos dominantes en el horizonte contemporáneo del arte cubano, acoge por estos días una muestra particularmente interesante: Itinerarios, del artista visual José Manuel Mesías. Comisariada por Liatna Rodríguez, que manejó con inteligencia criterios tributarios de las claves estéticas del autor, esta exposición permite discutir el rumbo de la producción imaginal de Mesías además de algunas coordenadas de la actual sensibilidad artística insular.

Itinerarios se inauguró en los primeros días de abril de 2022, y permanecerá abierta hasta septiembre de este mismo año; durante seis meses, el público habanero podrá disfrutar de este excelente espectáculo creativo de uno de los artistas más notables del territorio de la isla.

La muestra es un despliegue escenográfico del archivo de “objetos encontrados” que colecciona el artista. Mesías teje en la exposición, con un criterio de clasificación esencialmente morfológico, a partir del apareamiento de formas y materias de los objetos, las pulsiones de su propio yo creador y también el registro de un perfil explicativo de nuestra vida social.

Que este artista es un coleccionista, un taxonomista obseso enfrascado en exhumar la memoria (histórica, personal, cotidiana…) contenida en objetos que portan la condición de vestigios, se sabía plenamente desde su impresionante exposición Índice de imágenes. Allí Mesías manipulaba e intervenía “los restos” encontrados (su materialidad) para escrutar en ellos, y a través de ellos, determinados parajes del siglo XIX, esenciales en la urdimbre del imaginario cubano actual. La potenciación estética de la apariencia del residuo convertía las obras en imponentes alegorías sobre instancias de la nacionalidad que, a veces ignoradas por las narrativas oficiales, son soporte del intrincado tejido de nuestra diferenciación.

¿Qué distingue ahora a Itinerarios?

Sujeta al azar, esta es una obra procesual, en constante mutación y reformulación; los nuevos “encuentros” de objetos engrosan los fondos del archivo del artista y condicionan nuevas metodologías clasificatorias. A diferencia de los que componían Índice de imágenes, los objetos de Itinerarios son comunes, cotidianos, fragmentos de cosas que integran el diario vivir de las personas, son parte de las rutinas, las prácticas, las costumbres, los espacios que conforman el entorno social humano: relojes, juegos de mesas, gavetas, dinero, alambres, abanicos, rejillas.

Es necesario remarcar que Mesías no colecciona estos objetos en su forma íntegra, sino fragmentos de ellos, los restos que quedan de los mismos tras ser arrojados (a la basura) porque han sufrido alguna ruptura, daño o deterioro. Estos fragmentos, que experimentan la condición de cuerpos basura / cuerpos desecho, al ser presentados por el artista, se convierten en sinécdoques que remiten a un sistema de significación cultural más amplio, al que han pertenecido. Colocados en el ámbito de la galería, no sólo se pone en duda su función cotidiana, sino que se potencia su capacidad para comunicar acerca de las tramas que conciertan la vida contemporánea. Rescatados del olvido, esos pedazos de nylon, las hojas de arreglos florales artificiales, las cuerdas, los trozos de alambre, las fracciones de botellas de cristal, se tornan materia de conocimiento sensible del universo material / objetual que da forma a nuestro mundo.

Una pieza de particular relieve dentro del conjunto es Naipes. La obra consiste en la instalación de un amplio conjunto de cartas (agrupadas por su condición serial) en la superficie de un espejo, dispuestas de forma tal que cartografían un flujo urbano definido por los sitios donde dichos objetos fueron encontrados por el artista. Las direcciones se apuntan al pie de las fichas, y aparecen mejor detalladas en el catálogo de la muestra. Resulta extraordinaria la reflexión asumida por esta obra acerca de los movimientos citadinos como metáfora de una identidad tanto personal (en el caso de Mesías) como colectiva (siempre que los objetos son dispositivos de memoria, contenedores de información cultural). Todo Itinerarios es este mapa…

Autorretrato es también una obra que ocupa una posición privilegiada en el plano enunciativo de la curaduría. La misma es el esbozo de una figura humana a partir de la disposición espacial de algunos objetos recogidos por Mesías durante sus periplos, y funciona como una suerte de “accidente esencial” del trayecto museográfico que condiciona / revela un vector cardinal de Itinerarios: la ostentación de los pasajes subjetivos del artista.

En una medida considerable, esta es una exposición autorreferencial, un desnudamiento de algunos de los perfiles inventivos del tipo de creador que es Mesías. Una colección personal siempre termina por hablar mucho más del individuo que recopila, reúne, conserva, acopia, que de las propias cosas que la conforman. En tal sentido, esta muestra encauza paisajes esenciales de la subjetividad del autor, sometida a reformas constantes y cuyas marcas identitarias aparecen ahora perfectamente indexadas.

¿Por qué recopila “basura”, objetos desechados, cuerpos “inservibles”? ¿Por qué archiva tanto material relacionado con juego de mesa (naipes, pelotas, fichas de dominó, rompecabezas, damas, ajedrez…)? ¿Por qué atesora los pelos que pierde el bigote de su gata? ¿Por qué conserva disecado el cuerpo de una paloma? ¿Qué relación directa guardan todos estos elementos entre sí? Mesías invita a una lectura “en reverso”; antes o después de hurgar en la memoria depositada en estos objetos, en su condición de vestigios de una temporalidad histórica y de un patrón de cultura; antes o después de reparar en su materialidad y en su dimensión estética, es imprescindible desentrañar cuánto revela su criterio de selección, su disposición, clasificación u ordenamiento, acerca de su subjetividad artística e intelectual. En la articulación de estos “desechos” se advierte un pensamiento, una ambición artística, y ahí se puede ir a buscar la identidad de Mesías.

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Ángel Pérez (Holguín, Cuba, 1991). Crítico y ensayista. Compiló y prologó, en coautoría con Javier L. Mora y Jamila Media Ríos, las antologías Long Playing Poetry. Cuba: Generación Años Cero (Casa Vacía, 2017) y Pasaporte. Cuba: poesía de los Años Cero (Editorial Catafixia, 2019). Tiene publicado el libro de ensayos Las malas palabras. Acercamientos a la poesía cubana de los Años Cero (Casa Vacía, 2020). En 2019 fue ganador del Premio Internacional de Ensayo de la revista Temas, en el apartado de Estudios de Arte y Literatura. Textos suyos aparecen en diversas publicaciones de Cuba y el extranjero. Vive en La Habana.

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